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jueves, 26 de abril de 2018

Canoa en todo el país.




Nunca como ahora ser joven en este país tan violento ha sido tan peligroso.

Armando Enríquez Vázquez

En 1975 cuando se estrenó la película Canoa, el slogan en las carteleras era “En 1968 ser o parecer estudiante era más peligroso que ser delincuente”. Sólo habían pasado 7 siete años de la masacre y Luis Echeverría el orquestador del asesinato de los jóvenes en la Plaza de las 3 Culturas estaba a punto de salir de la política nacional dejando la estela negra del genocida que es. Canoa hablaba de cómo el discurso oficial y el de la intolerante iglesia católica mexicana exhortaron a la población más ignorante a temer al futuro del país y por extensión aniquilarlo.
Hoy que han pasado casi cincuenta años del suceso que conmovió y sigue indignando a gran parte de los mexicanos y que los políticos mexicanos y sobre todo los Priístas siguen minimizando y ocultando, el ser joven sigue siendo peligroso.
Durante los últimos tres sexenios la falta de políticas públicas reales que beneficien a los jóvenes ha provocado que una gran cantidad de ellos se dediquen al crimen organizado y no organizado, pues sus expectativas de crecimiento y mejora de su vida es nulo o poco alentador. Incluso en la tranquilizadora y evasora jerga oficial se creo la palabra Nini.
Tanto el PRI, como el PAN y sobre todo el PRD junto con Morena, antes integrantes del PRD, han contestado a este problema con programas populistas y demagógicos como becas que en nada resuelven el problema y sigue promocionando que los jóvenes busquen salidas económicas fáciles.
Aunado a ese problema que provoca que un gran número de los muertos del narcotráfico y/o del crimen sean hombres y mujeres jóvenes, existe un problema que en especial al gobierno de Peña Nieto le importa poco o nada y que ha crecido de manera alarmante durante su mandato de reformas estructurales fallidas: La desaparición de niños y jóvenes en el país.
El asesinato impune de estudiantes y el crecimiento de la trata de adolescentes parecieran no existir a los ojos de unas autoridades que han demostrado su incapacidad para llevar a cabo la única razón real de la existencia del Estado, la seguridad de los ciudadanos.
No son sólo los 43 jóvenes de Ayotzinapa que tanto reclaman una izquierda igual de demagógica y que al gobierno increpan a diario. No, se trata de más de doce mil niños, adolescente y jóvenes que no están mas en sus casas. En sus salones de clase. En los deportivos u lugares donde acostumbraban jugar y practicar deporte. Se tratas de miles de familias, amigos y compañeros destrozados por ausencia de un ser querido. La impunidad y la incapacidad de todos aquellos que desde un lugar en el aparato de la seguridad del país ha fallado en realizar sus labores la mayor de las veces por la mezquina corrupta actitud que desde la Presidencia de República permea hasta el más siniestro y estúpido de los policías que puede golpear impunemente a un joven como Marco Antonio Sánchez Flores y abandonarlo a su suerte sin que nadie en el gobierno haga nada por castigar con todo el peso de la ley a estos gorilas uniformados es una afrenta para todos los mexicanos.
La palabrería vacía de todos los políticos y sus propuestas de campaña demuestran como sus asesores y sus mentes no alcanzan a dimensionar realmente el problema que enfrentan los jóvenes mexicanos. No se trata de crear oportunidades, ni de dar becas, lo que importa es asegurarle al joven que va a salir de casa y regresar vivo todos los días.
Lo más preocupante de todo es que tras el primer debate entre los candidatos presidenciales no se ve que ninguno de los tres más importantes tenga una propuesta clara para atacar la problemática. López Obrador que cree que todo se arregla con dinero y ya tiene pensada una beca para los jóvenes, como le suele ocurrir no se da cuenta de la estupidez que encierran sus ocurrencias no pensadas, jamás el Estado podrá igualar las sumas que ganan los jóvenes dedicados al crimen. Meade no sale del discurso populista que enarbola las falsas banderas de las oportunidades a los jóvenes y a Anaya creo que ni siquiera lo escuché tocar el tema.
Sobre las buenas intenciones de López Obrador están la sombra de sus nexos con los abarca y la protección que el partido que el preside y dirige ha lanzado a favor del ex delegado de Tláhuac y nexos con el cartel que envenena a la juventud que estudia en Ciudad Universitaria. Sobre las Meade las nulas acciones del gobierno de Peña Nieto.
En México perdemos al futuro del país no sólo porque los criminales los están matando o utilizando, si no lo más grave porque los políticos y gobernantes lo permiten y lo avalan con su inacción e indiferencia.

lunes, 25 de enero de 2016

Canoa en la actualidad.



Han pasado casi cuarenta y ocho años del genocidio cometido en Tlatelolco, y en México ser o parecer joven continúa siendo uno de los mayores delitos que se pueden cometer.

Armando Enríquez Vázquez

 En 1968 ser o parecer estudiante era un crimen. Así decía el cartel publicitario de la película Canoa, dirigida por Felipe Cazals y escrita por Tomás Pérez Turrent. Canoa narra los trágicos sucesos ocurridos en la comunidad de San Miguel Canoa en el Estado de Puebla el 15 de septiembre de 1968, cuando bajo el mando del cura del lugar los habitantes del pueblo lincharon a cinco trabajadores de la Universidad Autónoma de Puebla, creyéndolos estudiantes comunistas. La película se estrenó apenas ocho años después del crimen, en un México que conociendo la represión efectiva que ejercía el gobierno de Luis Echeverría, tenía muy presente la calidad del asesino y cómplice de la masacre del 2 de octubre también de 1968, que el PRI había sentado en Los Pinos.
Han pasado casi cuarenta y ocho años del genocidio cometido en Tlatelolco, y en México ser o parecer joven continúa siendo uno de los mayores delitos que se pueden cometer. Hoy no son los estudiantes las únicas víctimas, ni sus filiaciones ideológicas, si no todos aquellos que aún tienen y gozan de un futuro y de la inocencia. El número de ninis sigue en aumento, la desaparición forzada muy presumiblemente con fines de trata de jóvenes en nuestro país es muy alta y lo mismo sucede en el caso de niños y adolescentes que ven el crimen organizado la única manera de obtener los supuestos beneficios económicos que la educación en su estado actual jamás le darán.
Satanizar a la juventud, sus ideas, sus ideales y su rebeldía es la salida más fácil de una sociedad conformista y en nuestro caso la mejor manera para justificar lo injustificable; la complicidad del Estado en la desaparición de jóvenes en todos los estratos económicos de nuestra sociedad, el encubrimiento y complicidad de las autoridades e instituciones con el crimen organizado. Recordemos el caso de Mario Marín y la pederastia que promovió en Puebla.
Los 43 de Ayotzinapa, son tan sólo la punta del iceberg de una realidad que nos debería doler a todos, que nos debería indignar; obligarnos a exigir soluciones y detenciones entre los políticos que sirven de tapaderas de estos crímenes. Porque después de quince meses de impunidad y estupidez oficial en el caso de los normalistas guerrerenses, no es el único, no se trata de un caso aislado. El número de mujeres jóvenes, adolescentes y niñas cuyas fotografías aparecen pegadas en los pizarrones de las estaciones del Metro, en los monitores de las estaciones del Metrobús, en las pantallas de Canal Once, en las portadas de los periódicos rojos y ocasionalmente en las estaciones de radio, debería preocuparnos a todos.
En el más reciente caso que se ha dado a conocer a nivel nacional, el gobierno de Veracruz ha demostrado su incapacidad para investigar y resolver de manera rápida, a pesar de haber detenido a varios de los policías involucrados, lo sucedido a cinco jóvenes que hacían uso de uno de nuestros derechos constitucionales; transitar de manera libre por nuestro territorio. Los policías al parecer secuestraron a los jóvenes, una adolescente de 16 años entre ellos y los entregaron a un grupo criminal. ¿A cuál? Quien sabe, así de eficiente es la fiscalía veracruzana.
Lo terrible, si es que todavía puede haber algo peor, es que como en el caso de Ayotzinapa al tratar de tapar un hoyo se descubre otro. Se anuncia el descubrimiento de fosas en Veracruz con un número de cuerpos que supera al de los desaparecidos, pero el hecho queda en eso, en un macabro hallazgo. Parece qué tanto para las autoridades estatales como federales, el que aparezcan cuerpos es un accidente más en la investigación, pero todos esos cuerpos en algún momento fueron mexicanos y alguien los debe de haber llorado y echado de menos, familiares que se han enfrentado a las negligentes y prepotentes autoridades. Aunque también, es cierto que en muchos de los casos nadie reclama los cuerpos por estar involucrados con el crimen organizado y tratar de evitar represalias, la realidad es que el número de levantones y secuestros como suceden en Guerrero no sólo puede implicar a delincuentes o de otra manera entonces la mayor parte de los habitantes de los pueblos del estado están habitados por delincuentes, lo cual es absurdo.
México se ha convertido en una enorme fosa donde miles de mexicanos son enterrados anualmente y a nadie parece importarle el asunto. Incluso ante el aumento de homicidios en la capital del país, las autoridades tienen una repuesta fácil y estúpida: En la Ciudad de México la mayoría de los asesinatos se dan entre particulares, en riñas, no son consecuencia del crimen organizado. Esa es la manera de razonar de Miguel Mancera y su séquito de tontos.
No importa lo que digan el presidente y sus paleros; en México la impunidad permite el crecimiento del crimen a todos los niveles.  Al presidente y sus funcionarios les preocupan más los guiones telenovelescos y en lugar de hablar y decirnos donde está el dinero del Chapo, prefieren los reflectores que implica la nota rosa de acusar a Kate del Castillo. La canciller minimiza las alertas de viaje del gobierno norteamericano, diciendo que estas alertas son algo común, claro que lo que evita decir es que son comunes en los países que representan un peligro para viajar y México lo es. El más reciente caso es el de los surfistas australianos desaparecidos en Sinaloa.
Si lo pensamos un poco, resulta perfectamente entendible, porque el presidente Enrique Peña Nieto en otra de sus ocurrencias que hasta parece servilismo, otorga una condecoración como la Orden del Águila Azteca a un dictador asesino como lo es el Rey Salman bin Abdulaziz al Saud de Arabia Saudita, si está acostumbrado a perdonar criminales como Humberto Moreira y Rafael Caro Quintero, si a lo largo de sus tres años de desgobierno ha premiado a personas como Fidel Herrera con un consulado en España.

publicado en blurreport.com.mx el 21 de enero de 2016.

viernes, 15 de mayo de 2015

Alerta Amber.



Las pruebas de la existencia de la desaparición forzada en nuestro país estan en cada estación del metro, en las paradas del metrobús, en los canales de televisión.
Armando Enríquez Vázquez

A últimas fechas me llama la atención la cantidad de fotocopias con personas desaparecidas que hay en los pizarrones de las estaciones del metro, Copias fotostáticas repartidas por CAPEA (Centro de Atención a Personas Extraviadas y Ausentes) de la Procuraduría de Justicia del DF, con fotografías de adolescente y jóvenes mujeres en su mayoría, mismas fotocopias que se pierden entre carteles de difusión cultural del gobierno y de las delegaciones del Distrito Federal.  Los posters de la PGR con fotos de personas desaparecidas en los lugares para la publicidad en las estaciones del metrobús, los constantes cortes en los canales  de televisión del estado como canal 11 y canal 22 de la Alerta Amber, así como en las estaciones de radio del estado, llamando a reconocer rostros de mexicanas  y mexicanos que tienen días o meses sin volver a casa.
Cuando inició internet existió una oleada de correos que nos avisaban de personas en especial de niños desaparecidos, supuestamente robados. Conforme fueron pasando los años se pudo demostrar que muchos de estos correos electrónicos eran falsos o habían sucedido en lugares diferentes y tiempos que no correspondían a los señalados por los correos, había fotos de niñas y niños que llegaban con dos o tres nombres diferentes.
Solo una pequeña parte de ellos resultaba cierto y tal vez todo era una estrategia para ocultar la magnitud del delito de trata en nuestro país.
Nada debe inquietarnos más que la cantidad de personas en especial de mujeres que desaparecen en México.   
De acuerdo con los datos de la Red por los Derechos de la Infancia (REDIM) 3 de cada 10 desaparecidos en nuestro país son niños, y conforme a los datos de la Secretaría de Gobernación más del cincuenta por ciento de los desaparecidos entre 2006 y 2015 se han dado en este sexenio. Las cifras varían porque la misma Secretaría de manera burda se ha encargado de maquillar las cifras a la baja, cada vez que declara sobre el tema aprovechando el olvido histórico de los mexicanos.
Amnistía Internacional en su informe, Información para el comité contra las desapariciones forzadas de la ONU, publicado este año utiliza los números de la secretaria de gobernación y habla de más de 22,600 personas entre 2006 y octubre de 2014.
Hoy las desapariciones de mujeres, contrasta con la diaria aparición de cadáveres en el Estado de México y que parecen no importarle a autoridad alguna, ni estatal, ni federal. Estos cuerpos sólo sirven para la portada de los diarios de nota roja que se consumen a diario en el Distrito Federal y zona conurbada. El Gobernador mexiquense ha ignorado las diferentes voces de organismos no gubernamentales y de la sociedad civil que piden se declare a la entidad como zona de crímenes de género, la misma sordera padecen en las oficinas federales. Aun así el gobierno se indigna ante el informe sobre las desapariciones forzadas en nuestro país del relator de la ONU.
No todos los desaparecidos, ni asesinados en México son miembros del crimen organizado. Hay muchas mujeres y hombres que han desaparecido en las redes de la trata de personas. Hay muchas mujeres y hombres que han desaparecido por disentir, por hacer uso de la libertad de expresión. Hay muchos que han desaparecido víctimas de la delincuencia común.
México no se divide en los que viven del crimen organizado y los que viven en de una manera correcta. Hoy el crimen organizado no es sólo el que vive fuera de la ley, si no el que nos quiere hacer creer que vivimos en un estado de derecho que ellos mismos se encargan de violentar en sus acciones y palabras. Autoridades y funcionarios de todos los niveles, a los que el hecho de que los mexicanos desaparezcan se reduce a una cifra fría, una calumnia al sistema, un negrito en el arroz de sus turbios negocios.

Es vergonzante la actitud de políticos y candidatos que han olvidado que es esa ciudadanía que desaparece a ritmos acelerados desde que el PRI de regresó a Los Pinos, la que en teoría los elige. No debería haber lugar en México para aquello que están más preocupados por agarrarse a golpes de todo tipo entre ellos antes enfrentar a una ciudadanía que demanda atención. Deberían preocuparse por que las Alertas Amber fueran la excepción y no el pan nuestro de cada día.

publicado el 11 de mayo de 2015 en blureport.com.mx

jueves, 26 de febrero de 2015

Desaparecer a México.


Las cifras oficiales y extraoficiales no mienten a diferencia de las autoridades.

Armando Enríquez Vázquez

¿De que se extrañan los funcionarios de nuestro gobierno cuando la ONU dice que en México las desapariciones forzadas están generalizadas en gran parte del territorio nacional? ¿Cómo se atreven a mostrarse molestos por la respuesta del organismo internacional a los datos amañados que la cancillería presentó en Ginebra?
Yo quiero invitar a los secretarios de Gobernación y Relaciones Exteriores a caminar por cualquier estación del metro de la Ciudad de México para que se den cuenta de la cantidad de comunicados  del Centro de Atención a Personas Extraviadas y Ausentes (CAPEA) que están pegados en los pizarrones de comunicación con mexicanos de todas las edades que no están en sus casas. Qué vean cuantas veces aparecen diferentes llamados de la Alerta Amber en los canales de televisión pública. Qué revisen a las fuentes serias que constantemente mandan mensajes en las redes sociales sobre personas desaparecidas.
¿Qué no leen los periódicos de nota, para darse cuenta que más allá de los cuerpos que a diario aparecen en Estado de México, el país está lleno de fosas con cadáveres que carecen de una identidad?
Creo que es  muy significativo y a la vez muy aterrador que exista una generación de futuros mexicanos considerando posibilidad de desaparecer como algo normal.
En noviembre de 2014 el Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) dio a conocer que el año pasado fue el peor en cuanto a número de desaparecidos en la historia de México. Hasta octubre de 2014 el RNPED recibió 5,098 denuncias por desaparición. Esto es que lejos de vivir seguros los mexicanos, vivimos en un estado fallido que cada día pierde más terreno frente al crimen organizado. Lo más triste e indignante es que este registro forma parte de la Secretaria de Gobernación, entonces ¿Por qué se molesta el Secretario del ramo con las recomendaciones de la ONU? ¿Qué no sabe a lo que se dedican las diferentes aéreas de la dependencia a su cargo?
Cinco mil desapariciones fueron denunciadas en diez meses. ¿Cuántas no lo fueron?
En México todos los días hay ciudadanos que desaparecen, víctimas de la incapacidad del gobierno de proteger a la población. Víctimas de una política de seguridad que lejos de proporcionar a los mexicanos la tranquilidad, se ha dedicado a señalar con un dedo temeroso a todos los posibles culpables sin actuar en su contra ni por equivocación.
Un gobierno que incapaz de reconocer a las fuerzas del orden, ha sido sobrepasado por la iniciativa privada que salió al paso y la defensa del ejército antes que el gobierno federal. El presidente tuvo que rectificar y hablar bien de las fuerzas armadas esta semana.
Un gobierno federal que en casos como el de Michoacán ha decidido actuar en contra de los ciudadanos y a favor de los grupos del crimen organizado. Un gobierno empeñado en minimizar lo que pasó en Iguala y que va más allá de la desaparición de los estudiantes, en Guerrero el problema del crimen organizado y de la represión no radica en un presidente municipal que después de meses de haber sido detenido al parecer no ha dicho nada y la autoridad competente, en este caso la rápidamente fatigable PGR, parece no estar preocupada por obtener una declaración del corrupto exfuncionario o no nos ha dicho nada de lo que este personaje haya confesado, a diferencia de todos los sicarios de medio pelo que de manera casi inmediata confesaron todos los horrores cometidos para conveniencia de las autoridades. No el problema va más allá de la esfera municipal y a pesar de ser obvio ninguna autoridad parece querer darse cuenta y no termina con el corrupto ex gobernador y su familia.
En México desaparecen personas en Chihuahua, en Tamaulipas, en el Estado de México, todos los días. ¿Dónde están César Duarte, Egidio Torres y Eruviel Ávila, los tres gobernadores miembros del partido oficial y cuyas entidades están en la misma situación o a veces peor que Guerrero y Michoacán?, la política del presidente Enrique Peña Nieto, sus funcionarios y mercadólogos se han centrado en atacar las plazas perredistas ignorando las priístas o los estados de Jalisco y Coahuila que también siendo gobernados por priístas se encuentran a la cabeza en la lista de desapariciones desde 2007.
Una gran parte de estas desapariciones forzadas tiene que ver con la trata de personas. Ese lado B del crimen organizado que el gobierno no quiere reconocer, ni atacar. Porque desde hace más de una década personajes del PRI se han visto envueltos en este tipo de delitos sin que el instituto político, ni sus miembros se atreva a señalar a personajes tan deleznables como Mario Marín o Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, quienes han sido descubiertos como pederastas y tratantes de blancas, sin que ninguno de los dos este en la cárcel o haya enfrentado un proceso legal o ni siquiera haya sido expulsado del partido político.
En ese sentido habrá que reconocer al gobierno de la Ciudad de México que inició cerrando antros en los que se sospechaba de trata, pero estas acciones se detuvieron y no han atacado lugares como las calles del centro donde es claro que se ejerce la prostitución.
Otro número importante de desapariciones están relacionadas con secuestros y el asesinato de los secuestrados.
En el México de la simulación, el cinismo y la corrupción me temo que los funcionarios pretendan hacernos creer en un futuro no muy lejano que los mexicanos desaparecen por arte de magia, combustión espontánea o por mala leche. Hasta la fecha el número de desapariciones las investigaciones en el caso de las desapariciones por las instancias locales y federales tan solo alcanzan el 1%.
La crisis económica que se vislumbra tras las elecciones y la desaparición diaria de decenas de mexicanos parece que pondrá próximamente a los mexicanos en la lista de las especies en peligro de extinción.

imagen 897.juicefm.ca

viernes, 17 de mayo de 2013

Louis Le Prince. El verdadero padre del cinematógrafo.



Durante los más de cien años de la existencia del cine siempre ha existido el alegato. El mundo reconoce a los hermanos Lumiere como los inventores del cine, los norteamericanos prefieren creer que fue Tomás Alva Edison el creador. La verdad es otra.

Armando Enríquez Vázquez

Louis Le Prince permanece, oculto en la noche de los tiempos debido a los muchos intereses que podría afectar, sobre todo en la historia de ese oscuro personaje que es Tomás Alva Edison y que ha sido uno de los mayores piratas de patentes de la historia de la humanidad, además de encargarse de llevar a la ruina a todo aquel inventor que se le pusiera enfrente, aunque podría ser que en este caso fuera un poco más allá.
Louis Le Prince, nació en la ciudad francesa de Metz el 28 de Agosto de 1841. Su padre un oficial de la artillería francesa, tenía como amigo al famoso Louis Daguerre, inventor del daguerrotipo y al parecer el pequeño Louis Le Prince pasaba muchas horas en el estudio del daguerrotipista, quien le enseño las técnicas de su invento. Le Prince ingresó a la Universidad de Leipzig donde estudió química y además aprendió pintura.
En 1866, conoció a John Whitley, con quién hizo una gran amistad. Whitley, un ingeniero británico invitó al francés a trabajar como diseñador en la empresa familiar. Le Prince se mudó a Leeds, en Inglaterra y comenzó a trabajar en Hunslet Engine Company, una empresa dedicada a la construcción de máquinas de ferrocarril que existe aun hoy en día. En 1869 Louis Le Prince se casó con Elizabeth Whitley, la hermana de John.
Junto con su esposa Le Prince creó la Leeds Technical School of Art, donde retomó su afición por la fotografía y apoyado en sus conocimientos de química comenzó su investigación en nuevas y más novedosas formas para lograr registros fotográficos. En 1882, Le Prince y su mujer emigraron a los Estados Unidos y se establecieron en Nueva York, al parecer conoció entonces el trabajo de Eadweard Muybridge, en 1886 creó una cámara con 16 lentes, que trabajaba en dos películas sensitivas, los primeros ocho lentes tomaban fotografías de manera rápida sobre la primera película mientras esta se movía dentro de la cámara y los otros 8 lentes trabajaban en la segunda película de la misma manera, los obturadores se abrían y cerraban de manera continua y en orden. Le Prince patentó su invento, pero este no funcionó a la perfección por las pequeñas diferencias entre cada uno de los lentes. Con el tiempo. Louis Le Prince desarrolló cámaras más sencillas y patentó una de un solo lente en 1887.
Ese mismo año regresó a Inglaterra y en el jardín de la casa de los Whitley, sus suegros, Louis Le Prince, filmó en Octubre 1888 a su hijo mayor, Adolphe y varios miembros de la familia Whitley paseándose. Esta es la película más antigua que se conoce, su duración menos de tres segundos.
Este es el link por sí quieres verlo.
http://www.youtube.com/watch?v=F1i40rnpOsA
Pero la historia no termina ahí, ni tiene un final feliz. Le Prince se adelantó siete años a los Lumiere y un poco más a Edison. Sin embargo Edison sabía de la existencia de las cámaras de Le Prince. De hecho al no poder patentar la película cinematográfica, por ser esta una patente que pertenecía a George Eastman, el supuesto genio americano se encargó de ponerle agujeros a la película, esos que conocemos como sprockets y todos conocemos, para adueñarse de esa patente. Edison no sabía perder y nunca toleró a los inventores más talentosos que él, mucho menos podía perder la carrera por crear la imagen en movimiento. Sabía de la existencia de Le Prince y sus investigaciones. Estaba al tanto de que Le Prince pensaba hacer su primera proyección en los Estados Unidos tan pronto como volviera, asi como la urgencia del francés por patentar su cámara en el continente americano.
A principios de Septiembre de 1890 Le Prince viajó a Francia para visitar a su hermano y después iniciar su viaje de regreso a Estados Unidos y empezar todos los trámites legales para la patente así como presentar su invento, envió a su hijo de avanzada antes para preparar el terreno jjunto con su madre. El 16 de Septiembre, Louis Le Prince abordó un tren en la ciudad de Dijon con destino a Paris. Al llegar el tren a la estación Le Prince y su equipaje habían desaparecido. Nadie, más que su hermano lo vio subir al tren en Dijon. Nunca más se volvió a saber de él.
Hay quienes creen que Le Prince se suicidó por estar al borde de la bancarrota, lo cual ha sido demostrado falso pues Louis Le Prince no tenía ningún problema económico y estaba orgulloso de su trabajo con las cámaras de cine. Hay otra teoría que apunta a que Le Prince fue asesinado, algunos dicen que por su hermano en un caso de envidia y otros señalan a Edison, envidioso y ambicioso como era, sabía que sus inventores estaban aún lejos de poder crear el cinematógrafo y veía con molestia la patente que francés pretendía sacar en Estados Unidos: En 1891 Edison pidió la primera patente para imágenes en movimiento, en los Estados Unidos. Desde un principio la familia de Le Prince sospechó algo turbio en la muerte de Louis. En 1898 cuando Edison peleaba con la American Mutoscope Company los derechos y la patente del cinematógrafo, Adolphe, el hijo de Louis declaró a favor de la Mutoscope esperando que la imagen de su padre fuera redimida y su papel como inventor del cinematógrafo reconocida, lo cual no sucedió. El poder de Edison era mayor y en un principio Mutoscope perdió la patente, en un principio Edison fue reconocido como el único inventor del cinematógrafo. Un año después esta sentencia fue revocada. Pero Adolphe Le Prince, nunca lo supo, poco después del juicio y de enfrentar a Edison, Adolphe fue encontrado muerto. Una vez más la teoría del suicidio se manejo.
Nunca se pudo concluir nada ni en el caso de Louis, ni en el de su hijo. Hasta la fecha el cadáver del inventor francés jamás ha sido encontrado.

Publicado en the point.com.mx el 1° de Mayo de 2013
Imagen:xgn.nl

domingo, 3 de febrero de 2013

Desaparecer



 A principios de Septiembre de 2011 me convertí en números de diversas estadísticas acerca de la inseguridad que vivimos:

Armando Enríquez Vazquez

A principios de Septiembre de 2011 me convertí en números de diversas estadísticas acerca de la inseguridad que vivimos: Asaltos sin uso de violencia, adultos mayores de 45 años asaltados, víctimas de robo en el sistema de transporte público de la Ciudad de México.  Calvos sin cartera en la bolsa. El hecho fue muy sencillo, alguien con gran habilidad sacó mi cartera del bolsillo de mi pantalón. Cuando me di cuenta ya estaba lejos de la estación del Metrobús, así que no me quedó otra que parar un taxi y pedirle que me llevara al banco para cancelar tarjetas y solicitar un repuesto de mi tarjeta de nómina: No sin antes advertirle que no le podía pagar hasta salir del banco con dinero, pues me acababan de robar.
Al principio el taxista, un hombre gordo, cacarizo, de canosa cola de caballo se me quedó viendo como si no entendiera lo que le estaba diciendo.
-¿Dónde?- Preguntó con cierta desconfianza.
- En el Metrobús.- contesté
-¿Cómo?
- Me sacaron la cartera del pantalón.
La mirada de desconfianza se mantuvo un segundo más y abrió la puerta del carro. Después de darle la dirección del banco se limitó a decir.
-¡Qué bonito asalto!
Lo miré con la misma desconfianza que él me había visto, pensando que ahora iba yo a saber lo que era un asalto feo.
- A mí cuando me asaltan, me ponen una pistola aquí.- Y apuntó a su sien con dos dedos, a manera de cañón de pistola. – O un cuchillo acá.- Señaló las costillas.- Lo que le pasó a usted es arte, ya no se ve, lo robaron, ni cuenta se dio, hay que agradecerlo y celebrarlo. Cuando me han apuntado a la cabeza con la pistola y cortan cartucho, veo a través del parabrisas, pienso que voy a morir y hasta los árboles me hablan. Lo que le pasó, es algo que ya no existe, es escuela, son ladrones de los buenos. Yo que usted ni lo contaba en el trabajo porque se van a burlar de usted.  ¿A quién le pasan esas cosas hoy en día? Yo llego con una historia así a mi casa y mi vieja me parte la madre, me acusa de mentiroso y me dice que me lo gasté todo en tragos y putas.
Creo que le hice el día al taxista y él me lo hizo a mí, pues nos fuimos carcajeando todo el camino. Pero más allá de la anécdota, había que regresar a la realidad; cancelar tarjetas y reemplazar identificaciones. Para cancelar nunca hay problemas.  Todos están dispuestos a cancelar las tarjetas. Para obtener los repuestos es donde comienzan…
La mirada del ejecutivo del banco que me conoce, el cual tiene una copia de mi IFE en su computadora, de algunos trámites que hice unos meses atrás en esa misma sucursal, es la de quien ve por primera vez a alguien.
-¿Tienes una identificación oficial?
- Se la llevaron con mi cartera.
-No te puedo dar tarjeta de repuesto. Necesito una identificación oficial. Aunque sea  una copia.
-Imprime la que estoy viendo en tu computadora.
-No se puede, porque si sale borrosa ya no es válida.
-¿Entonces?
-Necesito una identificación oficial. Pídela en recursos humanos a lo mejor ellos tienen una y me la traes.
Salí de la sucursal sintiendo que por un momento yo había desaparecido de la faz de la tierra. Que era un fantasma vagando por las calles de la ciudad. De regreso al taxi, de ahí a la oficina y un préstamo para pagarlo.
Al otro día temprano al IFE a sacar la credencial.
- Acta de nacimiento. Correcto. Comprobante de domicilio. Correcto. Identificación oficial.
- Me la robaron, pero traigo mi pasaporte que venció hace unos meses.
- No sirve.
-La cartilla militar.
-Le faltan resellos. No sirve.
La empleada me mira. Como si fuera transparente y entonces en su afán por dar un buen servicio me pregunta.
-¿Hace cuánto que tramitó su credencial del IFE?
-Hace seis meses.
-A lo mejor el sistema aun tiene sus huellas digitales y no hay problema, pase, haga el trámite.
Todo va bien, toman la foto, corroboran mis datos, y de pronto la cara del hombre del otro lado del escritorio se pone seria y yo vuelvo a desaparecer.
-No, el sistema no tiene ya sus huellas dactilares. Va a tener que traer una identificación oficial.
Vuelvo a la muestra de las identificaciones que llevo. No, ninguna sirve. Solución.
- Traiga a dos testigos que tengan credencial del IFE y que sean de la misma delegación que usted, de preferencia del mismo sector.
Regresé a casa pensando en la ineficiencia del IFE, a seis meses de distancia de haber tramitado una credencial ya no existen los datos en sus archivos para reponer la credencial, por lo que cualquiera puede sacar una credencial falsa. Si no existe una base de datos para cruzar las huellas dactilares de la persona que está solicitando una nueva credencial,  entonces ¿quién es capaz de poner la mano en el fuego ante tal debilidad del sistema?, no nos sorprendamos cuando  en las próximas elecciones, como siempre, voten los muertos y se hagan carruseles de votantes comprados.
Si en ese momento, por causas naturales o no, hubiera tenido un accidente, a pesar de llevar un pasaporte vencido y la cartilla militar, al no tener una identificación oficial  vigente, ¿qué habría sido de mí? ¿Hubiera sido calificado como desconocido?
En cuanto al banco, solicité al área de recursos humanos  de mi empresa una copia de mi IFE, la cual se iban a tardar en buscar y ver si la tenían, para mandármela a mí correo electrónico. Entonces solicité una carta en la que estableciera que yo era yo, que laboraba en la empresa, que es al mismo tiempo dueña del banco con fecha del día en que se expidió. Me dirigí al banco carta en folder.
Al llegar a la sucursal la carta no era buena, ni suficiente, a fuerza tenía que ser el IFE. Pregunté qué pasaría si el área de recursos humanos tuviera en efecto una copia de mi credencial para votar, porque en ese caso sería de una credencial vencida y sustituida a principios de año. En ese caso el banco no tenía problema, pero a fuerza tenía que tener una copia de la credencial a pesar de que estuviera o no vencida. Para mi suerte, antes de regresar a mi oficina a esperar el correo de si tenían o no mi credencial, surgió un ejecutivo sensato que dio validez a la carta y reconoció que mi cuenta estaba abierta en esa sucursal. Tuve mi tarjeta de nómina una vez más y con ello aparecí un poco por lo menos para subsistir, aunque oficialmente siguiera desaparecido.
Felizmente, conseguí a los dos testigos sin mayor dificultad y al otro día regrese a la oficina del IFE, para recuperar mi identificación oficial y con ella aparecer en el mundo de nuevo a partir del mes de Octubre.


Publicado en la revista online palabrasmalditas.net Junio de 2012
Imagen:bw-color.com

miércoles, 22 de febrero de 2012

Al Brenner: ¿Quién fue y dónde estuvo?


Esta es la historia de una leyenda del futbol americano canadiense que un día tuvo a bien desaparecer sin razón alguna y del que no se supo nada por 8 años. Al parecer ni él supo que pasó.

Armando Enriquez Vázquez
Navegando por el ancho océano del Internet me topé con la historia de un jugador de futbol americano ejemplar, del que nunca había escuchado antes. Tal vez porque sus grandes meritos los logró en la liga canadiense de futbol americano donde fue toda una estrella. Su nombre Allen Ray Brenner . Además de su logros en el terreno futbolísticos Al Brenner es famoso en Canadá por que la noche del 23 de abril de 1983 a la edad de 36 años, teniendo el matrimonio ideal y siendo un miembro respetado de su comunidad, Brenner llamó a su casa desde la estación del tren de la ciudad de Burlington donde vivía con su familia y le dijo a su esposa donde encontrar el carro y las llaves del mismo. Esa noche, Al Brenner desapareció de la faz de la tierra por los siguientes ocho años.
Allen Ray Brenner nació en Benton Habor en Michigan en 1947, jugó en su época colegial con los Troyanos de la Universidad Estatal de Michigan, como defensivo profundo, y participó en lo que los medios conocen como el juego del siglo en el futbol colegial. Notre Dame enfrentó al Michigan State por el campeonato nacional y el resultado final fue un empate a 10 puntos, con lo que se tuvo que declarar un empate también en el primer lugar del campeonato. Esto fue en 1966. Al terminar la Universidad, fue contratado por los Gigantes de Nueva York. Brenner jugó para esta franquicia en 1969 y 1970, principalmente en los equipos especiales, tras una lesión en el muslo al final de la temporada de 1970 Brenner ya no fue contratado por los Gigantes.
Lejos de terminar ahí su carrera en el emparrillado, Brenner fue llamado por su antiguo coach en Michigan State, un hombre llamado Al Dorow, que en ese momento se desempeñaba como head coach del equipo de Hamilton en la liga canadiense de futbol americano.
La CFL, ha sido refugio, semillero y una manera de seguir jugando para muchos jugadores colegiales y profesionales de los Estados Unidos, algunos incluso han regresado a la NFL y logrado sus mejores glorias tras un tiempo en la liga canadiense. Brenner inició en Hamilton lo que sería una brillante carrera en los siguientes seis años. En 1972 con su equipo ganó la Copa Grey, el equivalente al trofeo Vince Lombardi de la NFL, e impusó un record dentro del futbol americano de Canadá que aún permanece, 14 intercepciones en 15 juegos, cuatro de ellas al legendario Joe Theismann, en un sólo juego. En 1976 y ya jugando con el equipo de Ottawa, Brenner ganó su segunda Copa Grey.
Al año siguiente a los 30 años de edad Brenner decidió retirarse del futbol y dedicarse a los negocios. Primero en una empresa llamada Stelco y más tarde en la aseguradora Prudential donde estaba en ventas.
Casado desde 1966 con la chica que conocía desde la preparatoria, Phillys, Al tuvo cuatro hijos. Su vida parecía una vida normal, incluso Brenner, se involucró en el futbol americano de nuevo como head coach de un equipo local de secundaria de Burlington.
Pero la noche del 23 de abril de 1983, tras la llamada a su esposa Al Brenner desapareció. Tanto la policía canadiense como el FBI lo buscaron. La búsqueda se abandonó o quedó archivada, Brenner no había cometido ningún ilícito y sólo era buscado por sus familiares. La busqueda de Brenner llegó incluso a los equipos de la malograda USFL, en caso de que estuviera buscando un trabajo como entrenador o asistente. Lo raro es que Brenner dejó tras de sí no sólo a su familia, sino la mayoría de sus documentos de identidad.
Pasaron ocho años antes de que Al Brenner llamara a casa y doce antes de que viera a algún miembro de su familia. El mayor de sus hijos lo localizó finalmente y se entrevistó con él. Para ese entonces su esposa se había divorciado de él. Al parecer Al Brenner anduvo por todos los Estados Unidos, yendo de un lugar a otro, durante los años de su desaparición, ¿Haciendo qué? Nadie, ni él mismo lo quiso decir o lo supo. En el 2010, la cadena canadiense de televisión CBC consiguió una entrevista con Brenner quién en ese entonces vivía en un pequeño pueblo de Carolina del Norte en un hogar donde cuidaban de adictos y gente que necesitaba ayuda. Brenner nunca pudo, supo o quiso contestar a la pregunta de por qué había abandonado a su familia. Se limito a decir que ni el mismo lo sabía que necesitaba estar solo y eso era todo lo que recordaba. Brenner murió el pasado 13 de febrero en Carolina del Norte a los 64 años de edad, sin haber nunca contestado realmente a la pregunta.
Las teorías son muchas, incluso algunas descabelladas, pero se cree que durante su carrera los golpes al cerebro le ocasionaron algún tipo de enfermedad degenerativa. Hay casos comprobados de jugadores de futbol americano padecen trastornos neurológicos que van desde migrañas hasta demencia y depresión en su vida adulta mucho antes de llegar a la senectud. Aunque nunca se ha logrado comprobar que sea debido al juego.
Al Brenner se llevó la verdad consigo, si es que la sabía o la recordaba, a la tumba.

Publicado en thepoint.com.mx el 22 de Febrero de 2012