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martes, 10 de agosto de 2021

Café en el desierto.

 


Hace casi cien años se fundó esta marca que inició en Chihuahua y distribuye café en todo el país desde una zona que no produce un solo grano.

Armando Enríquez Vázquez

¿En cuántas series o películas hemos visto a los hombres de campo de las zonas áridas beber café antes de comenzar sus actividades diarias? Sin embargo, la zona mundial conocida como el cinturón de cultivo del café no incluye las zonas del norte de nuestro país. Ni el del sur de Estados Unidos y por consecuencia ese café que, asumimos gracias a los medios, que beben vaqueros y cowboys al amanecer, debe haber sido algo totalmente distinto a lo que estamos a acostumbrados a beber hoy en la comodidad de nuestras casas y no creo que necesariamente haya sido mejor.

Sin embargo, es claro que la demanda por la bebida existía, si no esta historia no tendría casi un siglo de haber iniciado en el norte de México.

En 1923 en la ciudad de Chihuahua, capital del estado del mismo nombre, un empresario llamado José E. Díaz Díaz vio la oportunidad de comercializar café en la región. Para lo cual llevaba el grano verde cosechado en Veracruz por tren a la ciudad de Chihuahua donde el empresario en una estufa de leña tostaba el grano, el establecimiento se encontraba en el centro de la capital estatal. El expendio se llamaba El Combate. Tres años después, compró un tostador industrial alemán para cubrir la operación. Para 1937, el negocio iba tan bien que Díaz decidió fundar una empresa a la que llamó Tostadores y Molinos de Café Combate S.A. de C.V.

En 1941, inició la expansión de Combate más allá de los límites del estado de Chihuahua al abrir tostadores en el noroeste del país, en las ciudades de Hermosillo en Sonora y Mexicali, Baja California. Con el paso de los años parte de la empresa se estableció en la cuidad de Hermosillo, capital del estado de Sonora.

En la década de los años ochenta la empresa incursionó en el mercado del café soluble con la marca Café Único.





El siglo XXI marcó nuevos retos y diferentes tipos de negocios para la empresa y en 2005 la empresa desarrolló una alianza estratégica con Oxxo para distribuir café en punto de venta y así nació la marca Andatti que es tan familiar en las tiendas de FEMSA. Esto llevó a la creación de una nueva empresa con sede en Hermosillo que se llama Caffenio.

Con Caffenio se ha desarrollado una estrategia de cafeterías, no sólo en el estado de Sonora, en Baja California e incluso ha intentado el crecimiento en Estados Unidos.

Caffenio ha ampliado su alianza con cafetaleros, al estado de Oaxaca, para ofrecer café de altura en diferentes tipos de tueste.

El logo de Caffenio son cuatro óvalos que representan el fruto y grano del café en cuatro estados, el fruto verde y maduro en rojo, el grano sin tostar y tostado. Los cuatro granos encontrados en diagonal a manera de flor.

Café Combate, es una referencia en diferentes ciudades de Chihuahua y en un artículo de El Monitor de Parral, la pequeña ciudad donde fue asesinado Francisco Villa, celebrando a la marca se recuerda que un comercial local del café se programó durante décadas tanto un poco antes de las diez de la noche lo que servía para que la población debía recogerse en sus hogares dado las altas horas de la noche y también anticipaba el silbato de la mina para que los trabajadores se preparaban para la jornada laboral. La marca Combate sólo tiene presencia en Chihuahua y permanece como una marca local, con las mismas presentaciones de Andatti. con presencia a lo largo y estado en que nació la marca y su logo conocido por todos los chihuahuenses se limita a una vieja cafetera de estufa en color rojo.

Caffenio también comercializa la marca Café Baja Sur, originaria de ese estado y su café soluble Único, así como café en capsulas compatibles con las cafeteras de Nespresso.

La empresa Caffeino es dirigida por el nieto del fundador de Café Combate; José Antonio Díaz Quintanar.


Publicado originalmente en thepoint.com.mx

imnagenes cafécombate 

                   caffenio

jueves, 4 de julio de 2019

Kahlúa originaria de Veracruz.



Esta famosa y exitosa bebida alcohólica tiene una historia muy endeble y contradictoria con excepción de su origen veracruzano.

Armando Enríquez Vázquez

El café entró a México como muchos otros productos y muchos migrantes; por Veracruz. Procedente de las Antillas en 1790, el aromático grano llegó a este estado y comenzó a cultivarse, a beberse en el centro del país y a exportarse. De hecho, a casi doscientos treinta años de su llegada en México el café veracruzano tiene denominación de origen y es reconocido por su gran calidad.
El café Veracruz debe proceder de ese estado de la Republica y haber sido sembrado a más de 750 metros de altura a nivel del mar. Las marcas de café Veracruz son varias pero las clásicas son el Café Bola de Oro y Colón, mientras que las principales y más famosas zonas cafetaleras de Veracruz, son Coatepec, Córdoba, Xico, Teocelo. La migración libanesa que aún tiene una gran presencia en la zona, tal vez la más visible sea la familia Chedraui dueña de una de las cadenas de tiendas de autoservicio más grandes del país, sin duda fue determinante para que el café se convirtiera en uno de los productos importantes del estado y de la región y muy probablemente los libaneses enseñaron a muchos de los mexicanos a tener un gusto y una demanda por un buen café.
En 1936 cuatro amigos, de acuerdo con el sitio de internet en inglés de Kahlúa, a los que sólo se identifica como el Señor Blanco, Montalvo Lara y los hermanos Álvarez, decidieron en una reunión en una cantina crear una bebida a partir del café tipo arábiga de la región, un poco de vainilla y ron. Tan endeble es esta historia que la mayor parte de fuentes dicen que la bebida fue creada por la empresa Pedro Domeq ese mismo año, lo que suena más lógico dado la falta de información real acerca de los cuatro amigos.
Lo mismo sucede con el origen del nombre de la bebida, mientras la página de la marca, dice que el nombre se deriva de la manera árabe de decir café, en muchos sitios se dice que es una palabra de origen náhuatl utilizada por los habitantes de Veracruz para llamar a la pequeña isla frente a las costas del actual Puerto de Veracruz, a la que Juan de Grijalva bautizó con el nombre de San Juan, por ser el día del santo cuando Grijalva llegó a la isla y Ulúa fue la manera que entendió el español en que llamaban al lugar el cual parece haber sido úlua o colúa que significa en teoría Casa del pueblo Alcohua.
La bebida tuvo éxito no sólo en México, cuatro años después, una vez más de acuerdo con la página de la marca en inglés, ya se exportaba a Estados Unidos, otra vez parece una mentira, la pagina de las marcas de Pernod-Ricard actual propietaria de la marca atribuye al coleccionista de arte precolombino y empresario en bienes raíces e importación de bebidas alcohólicas, Jules Berman haber en la década de los años sesentas llevado la bebida a Estados Unidos y popularizarla en sus fiestas. A Berman sus amigos lo conocían como Mr. Kahlúa.



Kahlúa es una bebida que se acostumbra beber en cocteles más que directo de la botella. Sin duda el coctel que puso a la bebida muy de moda en el mundo fue el famoso ruso blanco una mezcla de crema, vodka y Kahlúa. La bebida se volvió tan popular que muchos de los carteles publicitarios de la marca hablaban del ruso blanco presentando modelos en paisajes nevados o semivestidas en atuendos que pretendían recordar el frío invierno ruso. De pronto México y Rusia se veían atando lazos a partir de un par de cocteles inventados por un bartender belga en hotel Metropol de Bruselas. Este hombre de nombre Gustave Tops inventó los dos cocteles con vodka y licor de café, el Ruso Blanco y el Ruso Negro a finales de la década de los cuarenta.
Mientras Ruso Blanco mezcla vodka, Kahlúa y crema, el Ruso Negro se limita al licor de café con vodka.
Incluso en la propaganda en inglés la historia de Kahlúa se ve plagada de historias obviamente falsas, Una vez más en el sitio de internet de la marca antes de llegar al capítulo dedicado a la década de 1950, se muestra un fragmento de un cartel publicitario de Kahlúa en el que se lee en inglés: Kahlúa was very big with the pre-Columbian crowd.  Lo que es verdaderamente imposible porque ningún pueblo en el continente americano conocía el café que como sabemos es de origen africano.
La popularidad de Kahlúa ha llevado a diferentes productores de licor de café en el mundo a crear productos que imitan la etiqueta de la bebida de origen veracruzano. Se dice que una botella de Kahlúa se lleva siete años en producirse. Hoy se ofrece en su sabor original o saborizado con diferentes productos como caramelo salado, chocolate con chile, menta moka, matcha y vainilla.

publicado en thepoint.com.mx el 24 de junio de 2019
imagen Kahlúa 

jueves, 9 de mayo de 2019

Un vendedor, un hotel y una marca centenaria de café: Maxwell House.




Dentro de las historias de las marcas de café en Estados Unidos ninguna tan americana como esta que ha sobrevivido más de cien años.

Armando Enríquez Vázquez

Joel Owsley Cheek nació el 6 de diciembre de 1852 en Buksville, Kentucky y estudió en la Universidad de Transylvania, ubicada en Lexington Kentucky donde continúa hasta la fecha. Una vez concluidos los estudios empezó a trabajar como vendedor ambulante de una empresa de productos varios, cuenta la historia que una de las primeras ventas la hizo a un pariente suyo que le preguntó por el mejor de café, Cheek, sin saber nada de café, le recomendó el más caro y regresó a casa. Esa tarde con cierto cargo de conciencia decidió hacer una prueba tostando los diferentes tipos de café que comerciaba. En aquellos días en las áreas rurales de Estados Unidos, la gente y los almacenes compraban el grano de café verde y se tostaba de manera doméstica.
Al finalizar la prueba Cheek decidió, que contrario a su recomendación, el mejor café era el más barato. Regresó con su comprador y le ofreció enviarle el café más barato y le explicó las verdaderas razones de esta nueva decisión. En 1884 Cheek se convirtió en socio de la empresa que desde ese momento se llamó Cheek, Webb & Company. Fue entonces cuando Joel conoció a un vendedor de café inglés; Roger Nolley Smith quien presumía de poder identificar la procedencia del café con sólo olerlo. Nolley convenció a Cheek de crear la mezcla perfecta a partir de granos brasileños, mexicanos y colombianos.
Aquí entra en escena otro importante miembro en la creación de la marca, esta vez se trata de otra empresa y no de una persona. En el centro de la ciudad de Nashville, donde vivían Cheek y Nolley, se encontraba un hotel que era el centro de la vida de la ciudad e incluso del estado de Tennessee este hotel distintivo de la región se llamaba Maxwell House, su dueño y constructor el coronel John Overton Jr. nombró al hotel como homenaje a su segunda esposa Harriet Maxwell Overton. La construcción del hotel se interrumpió con la guerra de secesión de Estados Unidos, y concluyó al finalizar esta. El hotel se inauguró en 1869. El Maxwell era un hotel de lujo con 240 habitaciones calefacción central, luz basada en gas y baños en todos los pisos.
Otro empresario de la zona llamado Charles Nelson, instó a Cheek a venderle su mezcla de café al hotel, el encargado de las compras adquirió 10 kilos del café, al terminarse la mezcla de Cheek, los clientes del hotel, reclamaron porque la nueva mezcla era inferior en sabor a la de Cheek, por lo que desde ese momento el hotel compró únicamente el café a Cheek. Con el paso de los años el hotel aceptó la propuesta de Cheek y concedió el permiso para que el café pusiera el nombre del hotel creando así la marca.
La marca fue un éxito, Cheek se asoció con uno de sus empleados de apellido Neal y crearon una empresa que se llamó Cheek-Neal Coffee Company. De 1903 a 1916 se abrieron plantas de Cheek-Neal en Texas, Florida y Virginia. En 1921, Maxwell House inauguró una planta en Brooklyn y de esta manera entró al mercado neoyorquino. Desafortunadamente en 1925 Cheeks sufrió una embolia y en 1928 la empresa fue vendida a la empresa Postum Co., misma que cambió de nombre en 1929 por General Foods. Durante las siguientes décadas la marca supo adaptarse a los cambios en el consumo y la forma de hacer el café, con la II Guerra Mundial Maxwell House creó su café instantáneo, en los años sesenta un molido especial para las cafeteras eléctricas y en los setenta un molido para las cafeteras de goteo que se pusieron de moda a partir de esa década. Hoy vende el café en grano para que el cliente lo muela en casa, así como anuncia un tostado personalizado en su sitio de Internet. También tiene una bebida energizante fría de café. Hoy Maxwell House Coffee es parte del corporativos Kraft-Heinz.
En su momento otro de los éxitos de la marca fue su posicionamiento a través de la publicidad en revistas, diarios, radio más tarde y finalmente en la televisión. El logo de la marca; una taza inclinada dejando caer la última gota de su contenido, corresponde al slogan: “Bueno hasta la última gota.” Esta frase se atribuye al presidente norteamericano Theodore Roosevelt quién en una visita de tipo político a Nashville, probó el café del Hotel Maxwell y expreso que el café estaba muy sabroso y que era muy bueno hasta la última gota. Los detractores de esta historia que parece ser sólo una leyenda popular adoptada o inventada por la marca, dicen con mucha razón que este mismo slogan fue utilizado por Coca-Cola en 1908. Maxwell House Coffee comenzó a utilizarla alrededor de 1917 y la registró en 1926. Hay quienes dicen que Roosevelt pronunció la frase en 1907. No existe ninguna evidencia escrita en los reporteros de la época que valide la frase de Roosevelt y otro factor para poner en duda la leyenda del origen de la frase es que no fue si no hasta finales de la década de los años veinte cuando le fue atribuida al político. Finalmente, Heinz-Kraft le atribuyó la frase a uno de los ex presidentes de General Foods; Clifford Spiller, lo que resultaba sumamente sospechoso pues la empresa de café fue propiedad de General Foods hasta 1928 y la frase aparecía ya en la publicidad de 1921. Actualmente Heinz-Kraft ha regresado a la historia de Roosevelt.
En 2007, la marca cambió su mezcla original por una mezcla únicamente hecha con café de tipo arabiga. Adaptándose de nueva cuenta a los cambios en los gustos del consumidor norteamericano que exige un café menos ácido.
El 13 de diciembre de 1935 Joel Oswell Cheek murió. La noche de navidad de 1961 el Hotel Maxwell House se incendió y nunca fue reconstruido.
Kraft-Heinz anunció en febrero de 2019 la posibilidad de la venta de la marca debido a su mal desempeño en las ventas.


publicado en thepoint.com.mx el 30 de abril de 2019
imagen: wikipedia.org

jueves, 18 de abril de 2019

illy, el café italiano de padre húngaro.



La marca illy nació en el puerto de Trieste al norte de Italia, su fundador innovó en el arte de preparar el mejor café para sus clientes y creo una marca mundial.

Armando Enríquez Vázquez.

Ferenc Illy nació el 7 de octubre de 1892 Timisoara en esos momentos parte del imperio austrohúngaro, hoy forma parte de Rumania. Estudió es una secundaria con especialidad en economía y a los dieciséis años se mudó a Viena donde comenzó a trabajar en empresas relacionadas con el café y el cacao. Al estallar la I Guerra Mundial se enlistó en el ejército austrohúngaro. Terminada la guerra se mudó al puerto de Trieste donde vivía una de sus hermanas. Trieste al finalizar el conflicto armado pasó a ser parte de Italia. Ferenc quien pasaría a italianizar su nombre es conocido como Francesco, siguió con sus negocios de importación de café, cacao y algunas especias, algo natural en un puerto.
La naturaleza creativa y emprendedora de Francesco lo llevaron a inventar y patentar una forma de envasar el café una vez tostado a presión. Lo que mantiene las características aromáticas y de sabor del café. El proceso permite al café continuar su proceso de añejamiento. En 1933, Francesco fundó Illycaffè. La empresa era una sociedad de Illy con una empresa reconocida en Trieste por la excelencia en el tostado de su café llamada Hausbrandt. En 1935 apareció un nuevo invento del húngaro, la máquina llamada Illeta para la preparación del café esspreso.
Este tipo de café fue inventado 32 años antes por un hombre llamado Luigi Bezzera quien en la búsqueda por hacer una taza de café con rapidez creó una maquina que aplicando presión de vapor de agua sobre el café lograba aumentar la velocidad de la producción de la taza, de ahí el nombre de esspreso. La innovación de la máquina de Illy era que utilizbaa aire comprimido en lugar de vapor minimizando los riesgos de que la máquina llegara a explotar.  En 1939, Illycaffè abrió su primera sucursal fuera de Italia, en Suiza, iniciando la creación de una cultura del café esspreso.



Francesco Illy murió en 1956 y fue sustituido por su hijo Ernesto, químico y quién hacía ya investigaciones acerca del café, sus propiedades y los mejores métodos para producir la mejor taza del café. Ernesto tenía 9 años trabajando para la parte de investigación y desarrollo del producto de la empresa familiar al momento de la muerte de su padre. En 1957 Illy lanzó a la venta la lata de café para consumo doméstico y abrió el laboratorio de investigaciones sobre el café. En 1962, abrió una representación en Holanda. En la década de los setenta Ernesto patento y comercializó el empaquetado para una sola carga de café espresso lo que permitió por un lado unificar las características del café de illy y por otro, la internacionalización de la marca guardando la calidad para todo el mundo. De hecho, a principios de la década de 1980 la marca cruzó el Atlántico y llegó a Estados Unidos.
Además, simplificó las cafeteras de espresso, así como el proceso de elaboración. Ernesto Illy desarrolló también un sistema electrónico para la selección de los granos de café por medio del cual se eliminan todos los granos con defectos. Ernesto Illy dirigió la empresa hasta 2005, a partir de ese año y hasta a su muerte en 2008 fungió como director honorario de la empresa.
La tercera generación de Illy tomó las riendas de la empresa en la persona de Andrea Illy, el más joven de los hijos de Ernesto, aunque los hermanos mayores y sobrinos forman parte de la empresa, que son ya la cuarta generación. illy continúa siendo una empresa totalmente familiar.
Punto aparte merece el logo de la compañía que siempre ha estado relacionado con grandes nombres de diseñadores y artistas gráficos. En 1934 el suizo Xanti Schawinsky, quien con los años se convertiría en un reconocido artista, fotógrafo, representante del Bauhaus y escenógrafo pintó un cartel para Illy Café donde además del personaje que bebe la taza de café, podemos ver la botella del café presurizado distintiva de la marca creada por Francesco Illy. En 1966 el logo fue rediseñado y con una nueva tipografía dejó Illy sobre un recuadro rojo con la silueta entrelazada de dos tazas de café espresso vistas de manera cenital. Magnani fue un destacado arquitecto. En 1985 el logo sufrió una nueva modificación cuando todas las letras de illy pasaron a escribirse en minúsculas. Finalmente, en 1996 la palabra illy adoptó la tipografía de una pintura que el artista pop norteamericano James Rosenquist realizó para la empresa un año antes en 1995. A partir de 1992 bajó la iniciativa del hijo mayor de Ernesto, Francesco, comenzó el diseño de tazas por parte de renombrados diseñadores. El primer grupo de tazas fue diseñado por el arquitecto y diseñador Matteo Thun. Desde ese entonces son muchos los artistas que han diseñado tazas para illy, incluyendo al músico David Byrne, el director de cine Francis Ford Coppola, James Rosenquist, Peter Roesch, el artista sudafricano William Kentridge, la cantante canadiense Alanis Morissette, entre otros. Todas se pueden ver, y bien vale la pena, en el sitio de illy.



En 1999 se creó la Universidad del Café en la ciudad italiana de Nápoles, en 2002 fue reubicada en Trieste al interior del corporativo illy. La universidad cuenta actualmente con 20 sedes en el mundo.
Actualmente illy es una marca mundial con presencia en más de 140 países.

publicado en thepoint.com.mx el 1º de abril de 2019
imagen illy.com 

miércoles, 24 de febrero de 2016

Despertar alerta y con café soluble.




La historia del café soluble se remonta al siglo XIX en Nueva Zelanda, pero fue en Brasil donde surgió la marca más importante de este tipo de productos.

Armando Enríquez Vázquez

Hace tan sólo unos días a viajar en Metro en una de estas gélidas mañanas, me topé con un cartel que me gustó por original y dircto. En la estación del Metro CU al bajar las escaleras rumbo a los andenes hay una gran manta en la que se lee: ¿Empezaste con Nescafé?  Debajo de la frase vemos dos teclados de computadora uno tiene la palabra No y el otro la palabra Si. El primero es un verdadero desorden en cuanto al acomodo de las teclas, ninguna está en el lugar que acostumbramos, mientras que el segundo tiene su aspecto habitual.
En la esquina inferior derecha un bote de Nescafé y la frase Empieza un mejor día. La publicidad es clara, las cualidades del café están ahí, mantenernos despiertos gracias a la cafeína, el estimulante que encontramos en los granos de café.
El mensaje del poster es muy claro, y para los desmañanados que abordan el sistema colectivo de transporte Metro, la idea de antes de llegar a su destino consumir café para estar a la altura del día puede resultar atractiva.
Siempre me ha llamado la atención por qué había que convertir el café en una bebida barata y soluble. Hace décadas en México decir Nescafé era sinónimo de la bebida de grano y en muchos restaurantes de tipo popular al ordenar un café, ponían frente a uno a una taza de agua caliente acompañada del frasco de Nescafé y una azucarera, hasta que llegaron los establecimientos donde el grano se muele en presencia del cliente y otros cuya oferta de productos pocas veces tiene que ver con la bebida.
Nestlé forma parte importante de la historia del desarrollo del café soluble que habría de terminar con la invención de Nescafé, cuyo nombre es de hecho una mezcla de las palabras Nestlé y Café, en la década de 1930, pero casi cincuenta años antes el primer café soluble del mundo ya había sido inventado.



En 1889 un neozelandés de nombre David Strang obtuvo la patente por su café soluble. Strang era dueño de un expendio de café y especias en la ciudad de Invercargill. Invercargill es una de las ciudades situadas más al sur del mundo, fue fundada en 1856 por John Turnbull Thomson, un ingeniero civil inglés que recorrió la parte sur de Nueva Zelanda. El polvo de café soluble de Strang fue un éxito en la ciudad de Invercargill, no así en el resto del mundo donde los exigentes catadores de café lo rechazaron por su sabor y la historia olvidó el invento de Strang que junto con el mismo inventor cayeron en el olvido.
A pesar de la existencia de Strang y de su marca de café instantáneo, durante casi todo el siglo XX se acreditó al japonés Satori Kato, residente de Chicago con la invención y la primera patente en Estados Unidos para elaborar café instantáneo en 1903. Kato presentó su invento en la exposición Panamericana de Buffalo, Nueva York en 1901. En el folleto comercial que se repartió durante la exposición El café Kato prometía que su café era una verdadera maravilla para amas de casas, estudiantes solteros, cazadores, soldados y todos aquellos amantes del café, por la simplicidad que representaba su preparación. El café del japonés tampoco logró tener un éxito comercial.
En la década de los años treinta del siglo pasado el gobierno brasileño pidió al científico suizo Max Morgenthaler, un destacado ingeniero en alimentos, y la firma suiza Nestlé desarrollar una formar para sacar provecho de los excedentes de su cosecha cafetalera, para evitar que esta se echara a perder. Morgenthaler perfeccionó la técnica de Kato y logró después de siete años de investigación, crear un café en polvo, soluble en agua caliente que de acuerdo con los ejecutivos de la empresa mejoraba las propiedades del grano de café normal. El producto fue bautizado con el nombre Nescafé; una mezcla de las palabras Nestlé y café.
Nescafé salió a la venta en 1938 y se popularizó durante la siguiente década gracias a las condiciones de la II Guerra Mundial, la marca comenzó a convertirse en la principal en Europa y principalmente entre las fuerzas armadas de Estados Unidos. A lo largo de los años Nescafé ha presumido de innovar los procesos de fabricación. En 1952 anunció el lanzamiento de un café soluble hecho únicamente con granos tostados, en 1966 un café con un secado y pulverizado a partir de congelación y sacó del mercado norteamericano y canadiense a la marca Nescafé, reemplazandola con la de Taster Choice. En 1994 inventó un proceso al que llamó Full Aroma con el que en teoría mejoró la calidad del café instantáneo.



Toda la historia de Nescafé se complementa con las grandes campañas publicitarias en nuestro país en estos últimos años; desde la taza de café que despierta a México hasta los sencillos pero efectivos carteles que me llevaron a contar esta historia.

publicado en thepoint.com.mx el 17 de febrero de 2016

domingo, 6 de julio de 2014

Mariano Michelena el Insurgente que trajo el café a México.





El café llegó a las tierras mexicanas procedente de las Antillas en el siglo XVIII. Un siglo después un conspirador contra la corona española trajo nuevos y mejores granos a tierras michoacanas.
Armando Enríquez Vázquez.
Tras la proeza de Gabriel-Mathieu d'Erchigny de Clieu al robarse la mata de café del invernadero real de Francia y su éxito al plantar el arbusto y cultivar café en La Martinica, la planta y el grano comenzaron a propagarse por América. Los holandeses llevaron la planta a Surinam, Otros esparcieron su cultivo por las Islas del Caribe, como Jamaica o Cuba. A México el café llegó procedente de las Antillas alrededor de 1790 y se cultivó principalmente en las tierras veracruzanas. Para ser precisos en Córdoba.
En Veracruz, Chiapas, Oaxaca y Puebla se cultiva más del 88% del café en nuestro país. El resto del café mexicano proviene de Guerrero, San Luis Potosí,  Nayarit, Hidalgo, Jalisco, Querétaro, Colima y Tabasco.
Al finalizar la Guerra de Independencia, un antiguo conspirador trajo a nuestro país granos de Arabia, dando origen a una sepa que en su momento fue única en América pues no procedía de las plantas que de Clieu trajo al nuevo continente.


El hombre que transportó los granos fue el general Mariano Michelena. Michelena había participado en la conjura fraguada en Valladolid, hoy Morelia, ciudad de la que era originario, en 1809 y que antecedió a la Hidalgo, Allende, Aldama y demás Insurgentes. Desafortunadamente para Michelena, la conspiración fue descubierta y el fue hecho prisionero, alegando que el objetivo de la conspiración era restituir el poder a Fernando VII, quien fue depuesto en España por Napoleón, consiguió la libertad, pero fue enviado a servir en un regimiento en Xalapa, Veracruz al estallar la Guerra de Independencia, Michelena fue considerado como alguien peligrosos por lo que se le detuvo de nueva cuenta y se le envió preso a San Juan de Ulúa. Cuando en 1812 inició la conjura en contra del gobierno virreinal en Veracruz, Michelena fue enviado a España donde se le  incorporó al ejército real que combatió y expulsó a los franceses. Al conocer del triunfo de la Independencia regresó al país donde fue nombrado general y diputado.
En 1824, viajó a Inglaterra, nombrado como ministro plenipotenciario del país ante el gobierno inglés, Michelena se encargó de interesar a los británicos en invertir en nuestro país. Después de las gestiones, decidió viajar a la península arábiga, y ahí, en el puerto de Moca  en lo que es hoy Yemen, consiguió unos granos de café con los que viajó de regreso a su casa en Morelia. Moca fue durante los siglos XV y XVIII el mayor mercado de café del mundo.
Las plantas de café crecieron sin mayor problema en la casa del militar y político, y cuando alcanzaron cierto tamaño Michelena pidió que fueran trasplantadas a su hacienda llamada La Parota, en el Valle de Urecho, que se encuentra en el centro del estado y donde los cafetos al parecer se dieron muy bien, pero poca gente les dio importancia ya qu3e desconocía el café y su valor y se utilizaron en un principio como una planta ornamental. De acuerdo con relatos posteriores agricultores del estado, así como de Colima y Jalisco obtuvieron sus cafetos en esta zona de Michoacán.
Incluso llegó a existir el mito que el mejor café del mundo se producía Uruapan y durante la segunda mitad del siglo XIX la industria cafetalera michoacana fue de las principales en nuestro país. En 1876 el café de Uruapan ganó un premio internacional en la ciudad de Filadelfia en los Estados Unidos, por su calidad, aroma y sabor,  y se decía que competía sin ningún problema con el legendario Moca. El periodista y escritor cubano José Martí alabó al café de Uruapan.
Se dice que por la década de los años setenta de ese siglo, las plantas originales sobrevivían en La Parota y habían creado un bosque de cafetos al que muchos agricultores de la región acudían para buscar las semillas para iniciar su huerta cafetalera. Durante las décadas finales del Siglo XIX el café michoacano vivió su auge, a lo largo del siglo pasado la producción cafetalera de la región fue disminuyendo de manera gradual y constante.
En la actualidad el cultivo de café en Michoacán es casi nulo.


Imagenes: wisegeek.org
              es.wikipedia.org

miércoles, 12 de mayo de 2010

Cómo llegó el café a América



La historia de la taza de café que nos deleita por la mañana, parece una novela de aventuras. Un intrépido y ambicioso militar francés se encargó de qué el café llegara a América, contra viento, marea, piratas y otras cosas. 

Armando Enríquez Vázquez

El café está rodeado de leyendas y hechos fascinantes, desde su descubrimiento mismo por los pastores etíopes, en especial según la leyenda, a uno llamado Kaldi, quien fue el que llevó la baya a los monjes cristianos, los cuales al creer que sus efectos eran obra del diablo arrojaron las bayas al fuego, sólo para descubrir el aromático olor del grano y más tarde la bebida. Los musulmanes, también tienen sus leyendas e historias acerca del origen del café. Hoy en día los mitos modernos le achacan producir insomnio.


Hasta el siglo XVII, los árabes mantuvieron un estricto control del comercio del café. Fueron ellos los que desarrollaron todo el proceso de secado y tostado de las semillas, y trataron de mantener el secreto, así como el monopolio de las semillas, las cuales sólo se podían vender tostadas. Sin embargo, ante el gran éxito del café no sólo en el mundo árabe, sino en Europa en donde a partir de los inicios del 1600 existían cafeterías. Se cuenta que un hombre llamado Babá Budán contrabandeó las primeras semillas y las plantó cerca de su casa. Esto le permitió comerciar con los holandeses que llevaron la semilla a Ceylán, donde la planta floreció sin problema. Los franceses no tuvieron el mismo éxito en Dijon. A través de negociaciones con el Burgermeister del invernadero de Ámsterdam, se consiguieron algunos arbustos como regalo al rey Luis XIV, y ya en el jardín quedaron a cargo del Botánico Real, como una de las joyas raras de la colección real.



Un capitán de la marina francesa asignado a la isla de la Martinica; Gabriel-Mathieu d'Erchigny de Clieu, habiendo visto el éxito comercial de la planta en manos de los holandeses y pensando en el bien que haría la semilla no sólo a la economía francesa, sino a la de La Martinica, decidió importar la planta a la isla. Sin embargo, de Clieu no tenía ninguna influencia en la corte. En 1723, en un viaje personal a París decidió robar una de las plantas del invernadero real. Haciendo gala de su habilidad con la mujeres sedujo a cierta cortesana que encantada con la idea del capitán, se granjeó al médico real M. Chirac y sustrajo la planta tan deseada por de Clieu. La historia no terminó con esta intriga palaciega, de Clieu escondió la planta hasta que zarpó del puerto de Nantes, de tal modo que el capitán mandó construir una caja de vidrio, especie de invernadero portátil, para poder transportar la planta durante la travesía, de modo que recibiera los rayos del sol.


Sin saber bien a bien cómo entre la tripulación iba un hombre al que de Clieu, describe como celoso del gusto que al capitán francés le daba el servicio que estaba haciendo a su patria. Otros dicen que era un espía holandés cuya misión consistía en destruir la planta. Lo único que este hombre logró fue arrancarle una rama al cafeto. Nada más se sabe de este espía a bordo. Si recibió algún tipo de castigo, lo que sí se sabe es que no fue el único peligro que sufrió el arbolito. El viaje fue muy accidentado y tuvo que enfrentar tormentas de gran oleaje que casi hacen naufragar al barco, un ataque de un pirata de tunecino del cual pudieron escapar, como remate llegó la calma chicha del mar. Fue entonces cuando durante más de un mes se racionó el agua a los tripulantes, de Clieu compartió parte de su pequeña ración con su querida planta.


Tras todas estas aventuras de Clieu finalmente llegó a la isla con la planta, pero no por eso terminaron sus mortificaciones; temeroso de cualquier cosa, y sobre todo de que alguien pudiera robarle la planta, mandó rodearla de arbustos espinosos y puso una guardia especial para el cafeto. Finalmente y como él mismo lo describe en L'Année Littéraire. (Paris, 1774): la primera cosecha sobrepasó cualquier expectativa y de Clieu recolectó alrededor de un kilo del grano. El capitán repartió la semilla entre aquellos que creyó capaces de cuidar y propagar el cultivo del café en la isla. Con el tiempo, el café se volvió el principal producto de La Martinica. Para 1770 existían ya 18 millones de árboles de café en la isla.


El capitán de Clieu fue reconocido por sus servicios al comercio de Francia por el cultivo del café, por el rey de Francia Luis XV, a pesar de ello de Clieu murió en la pobreza a los 88 años. Su planta de café sirvió para propagar el café por toda América.


A él sólo se le recuerda con un monumento en el jardín botánico de Fort France, inaugurado en 1918, en el que se lee: “A quien durante tanto tiempo hemos relegado al olvido”.

Publicado en blureport.com.mx 10 de Mayo 2010
Imagen: wikipedia.org