Mostrando entradas con la etiqueta Libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libros. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de enero de 2025

2024 algunos libros de mi año.

 


Estos son los libros que llamaron mi atención a lo largo del año que acaba de concluir. No necesariamente son novedades, son mis lecturas de este año.

Armando Enríquez Vázquez

¿Por qué hacer listas al finalizar el año?

Por seguir los lugares comunes, por reflexión de lo transcurrido a lo largo de un periodo caprichoso de tiempo, o simplemente y llanamente por el placer de hacerlo.

El año de 2024 trajo consigo muchos libros y muchas lecturas para mí, no todas novedades, pero si algunas memorables las cuales comparto y recomiendo.

Debo empezar con la grata sorpresa que fue descubrir dos pequeños y delgados volúmenes editados en Guadalajara por la editorial Mandrágora, Xalisco inefable y Xalisco Monstruoso resultado de un par de concursos convocados por la misma editorial, ambos volúmenes dedicados a la literatura fantástica, el primero sobre horror cósmico y el segundo dedicado a Guillermo del Toro. Algo excepcional de estas antologías es que los textos seleccionados no tienen desperdicio, lo que hace que muy recomendables ambos volúmenes y para los amantes del género un par de libros llenos de historias de terror que suceden en diferentes locaciones del estado de Jalisco.

Y si de cuentos se trata no puedo dejar de pensar en el la extraordinaria colección de Reyna Guerrero Cero Grasa, editado por Bonilla Artigas editores, la autora médica psiquiatra, gracias a su experiencia con pacientes de diferentes tipos logra un descarnado y desolador panorama del ser humano y su alma trastocada, cuento como Ramo de novia, Cero grasa, que da título al volumen, Noche de graduación o Píntale otra raya al tigre son narraciones con una frialdad clínica sobre los abismos del cerebro humano, no hay edulcorantes, ni tranquilizantes que la escritora ofrezca en sus relatos a sus lectores y la fuerza de su pluma da lugar a este libro altamente recomendable.

Otro de mis libros favoritos leído a lo largo de los pasados 12 meses es Odio a los sanos…y los optimistas de Esther Charabati, editado también por Bonilla Artigas Editores. El libro está formado por una serie de textos muy ácidos y en tono de comedía acerca de cómo los demás perciben y aconsejan a la autora para lidiar con su males crónicos y aunque siempre bien intencionados, no siempre parecen racionales o ilustrados, también están aquellos sanos que necesitan demostrar que sufren más que Esther. También, la autora nos comparte su periplo por diferentes médicos, sanadores y charlatanes a los que ha acudido la autora. Termina en estas muy divertidas experiencias, con una la reflexión en el mismo tono acerca de la pandemia de la Covid-19 y a lo que enfrentamos en esa Planilandia actual impuesta por la comunicación virtual.

Las palabras nos definen y al mismo tiempo nosotros les damos un significado que trasciende las absurdas, por no decir arbitrarias y rígidas reglas de las academias, para convertirlas en un códice personal, así en el Diccionario de ideas sueltas y pensamientos mundanos de Gabriel Trujillo Muñoz, editado por Bonilla Artigas Editores, es uno de esos libros de resonancias, reflexiones e inspiración, además de ser un libro de grata lectura que nos recuerda que a lo largo de nuestras existencias ciertas palabras nos acompañan y algunas de ellas van cambiando de significado con los días y nuestra experiencia y relación personal con ellas. La lectura de este diccionario nos deja en claro que los diccionarios personales son a veces más importantes que los académicos.



Un muy recomendable texto juvenil es la novela escrita por el arqueólogo Emiliano Gallaga, quien en su opera prima, Ritos antiguos señales del pasado. La gran experiencia de Gallaga como arqueólogo en el norte del país, da como resultado este libro de ficción y divulgación sobre los pueblos originales del noroeste de nuestro país, algo que la educación federal ha omitido desde siempre. La novela de Gallaga que mezcla el pasado con el presente es sin duda una muy buena forma de que un niño o un adolescente comiencen a interesarse por las culturas de árido-américa de las que poco conocemos en México.

Hablando de libros escritos por arqueólogo el año que acaba tuve el gusto de leer el segundo volumen de Sombras y susurros, la serie de testimoniales que Luis Alberto López Wario y Luis Alberto Martos López se han dado a recolectar entre sus colegas, sobre las experiencias sobrenaturales que estos profesionales han sufrido en los diferentes sitios en los que trabajan. El proyecto surgido durante los tediosos meses de la pandemia ha fructificado y se prepara ya una tercera entrega de la serie debido a la gran participación de arqueólogos nacionales y de otras partes del continente a los que poder compartir estas experiencias extracurriculares los ha entusiasmado. La calidad de los textos no es nada mala y al ser fuentes primarias los relatos resultan interesantes y nos llevan a las mismas reflexiones, sin sesgo de los investigadores: ¿Qué demonios sucedió ahí?



Hay una novela que resalta entre lo que leí por su frescura, imaginación, erotismo. La jauría errante de los recuerdos de Mercedes Rodríguez Abascal, es una opera prima que vale mucho la pena leer, más allá de los lugares comunes actuales de la violencia y esoterismo que trabajan muchas de las escritoras del continente, la novela de Rodríguez Abascal es una novela sui generis, que emociona, divierte y nos deja un grato regusto tras cerrar la contratapa.

La lista podría ser más larga e incluir algunos cuentos que leí durante estos doce meses como las dos aterradoras ficciones: Subasta de María Fernanda Ampuero, editado en esa colección demagoga y en ocasiones doctrinaria que es Vientos del pueblo del Fondo de Cultura Económica. Una historia del terror real, la violencia y el crimen organizado que se vive en toda América Latina y Sabes de que va la historia del danés Thomas Olde Heuvelt, uno de los grandes escritores de literatura fantástica en la edición digital de Tor.com, una historia que da una vuelta de tuerca a una de las historias lugar común en el mundo paranormal de todos los países acerca.

Quedaron libros en el estante y en el Kindle con la promesa de leerlos en este año que comienza.

miércoles, 30 de octubre de 2024

El diccionario como algo personal

 


El reciente libro de Gabriel Trujillo Muñoz es una revisión muy personal y muy atractiva sobre ciertas palabras e ideas que rondan la vida del escritor.

Armando Enríquez Vázquez

Los idiomas son entes vivos a los que cambiamos y modificamos a lo largo de nuestra vida. crecemos con nuestras palabras y ellas como nosotros maduran y cambian de valor o significado. Los chilangos de cierta edad recordamos que en la Ciudad de los años setenta, ochenta y noventa, palabras como Morra, Morro o Buchona, no formaban parte de nuestro léxico, el éxodo de los compatriotas sinaloenses, sonorenses, chihuahuenses han enriquecido por decir lo menos el hablar diario de los capitalinos.

Más allá de los diccionarios académicos ya sea internacionales, nacionales, o regionales, siempre me han llamado la atención como los cuentos, las novelas y las crónicas prefieren hacer del idioma un juego, un recuerdo y un hogar. Ese idioma que nosotros elegimos hablar, escribir y compartir, no ese que nos tratan de imponer instituciones caducas y rígidas, por eso el libro de Gabriel Trujillo Muñoz es tan entrañable. Más allá del trabajo literario que el autor resalta como aforismas, pequeños ensayos y definiciones personales, su importancia radica en el amor por las palabras, por ese significado personal que poco o nada tiene que ver con su definición académica.

Nuestro idioma lo hacemos a partir de la convivencia diaria, la barbarie, nuestra nostalgia, la memoria y los hechos que nos rodean, para Gabriel Trujillo por ejemplo:

“Barrio. Tu propiedad de niño, tu campo de juego de adolescente, tu nostalgia de adulto. Donde fuiste el rey sin saberlo. Donde eras libre sin advertirlo. (pp28)

“Víctimas. Son los restos que nadie reclama. Cuerpos olvidados en fosas comunes. Las víctimas prueban que la historia es el cuento de los vencedores, es la mentira que cubre sus cadáveres, sus esqueletos, su polvo. Aunque lo neguemos, con ellas está hecha nuestra historia.” (pp190).

“¡Peligro! ¡Peligro! Levanta los brazos. Agítalos de atrás para adelante. Haz voz de robot y grítalo para que todos lo sepan: eres una máquina con miedo, perdida en el espacio. (pp142)

“Jericaya. Parafraseando a Marcel Proust, cuando pruebo este dulce me remito a las vacaciones de mi infancia. Tardes lluviosas en Guadalajara, en casa de mis abuelos maternos. Y en la mesa de la cocina, como la víspera del placer, las jericayas. Postre de monjas para saborearse con el café: entre risas y cotilleos, entre truenos y relámpagos. (pp98)

Así una palabra es como lo demuestra el autor mucho más que una descripción técnica. Es una húmeda memoria. Un estado de ánimo. Una reflexión que en un momento y en un lugar nos ayudan a definirnos y a retratar lo que nos rodea.

Porque el tiempo no solo pasa en siglos, décadas o lustros, en segundos nos cambia y nos redefine a través de nuestra nueva mirada y concepción de las palabras con las que intentamos hacer nuestra propia definición.

Con humor también la ambivalencia de una palabra es explorada por Gabriel:

“Fealdad. Los edificios públicos, los monumentos cívicos, las fábricas, los casinos” (pp75)

“Mechón de canas. ¿En qué se parecen Tongolele, Susan Sontag y Pepe le Pew?” (pp114)

“Batidillo. Mezcolanza. Como este diccionario.” (pp29)

A la manera de Heráclito; en el mismo vocabulario no te definirás dos veces. Eso y mucho más es este maravilloso diccionario que sirve no sólo para hablar del escritor, sino que nos obliga a pensar en nosotros como lectores, en nuestra intima relación con nuestro idioma; el idioma personal con el que nos movemos en la cotidianidad, en las palabras nuestras, más que nunca, de cada día.

Con cada entrada el libro me invita a pensar sobre la flexibilidad ideológica e interpretativa de las palabras, así como su temporalidad y por supuesto en el poema Las palabras de nuestro premio Nobel de literatura:

Dales la vuelta,

cógelas del rabo (chillen, putas),

azótalas,

dales azúcar en la boca a las rejegas,

ínflalas, globos, pínchalas,

sórbeles sangre y tuétanos,

sécalas,

cápalas,

písalas, gallo galante,

tuérceles el gaznate, cocinero,

desplúmalas,

destrípalas, toro,

buey, arrástralas,

hazlas, poeta,

haz que se traguen todas sus palabras.

Octavio Paz

Solo queda la invitación a leer este diccionario de ideas sueltas y pensamientos mundanos y regocijarnos en nuestra capacidad de entender lo que en el se dice a pesar de que utilice palabras que no son propias y aun así son universales.

 

 

Trujillo Muñoz, Gabriel

 

Diccionario de ideas sueltas y pensamientos mundanos.

Bonilla Artigas Editores. Ciudad de México. 2024

miércoles, 15 de mayo de 2024

El odio como terapia y humor.

 


Es cada día más extraño toparse con textos en los que de manera no agresiva, si no asertiva se utilice la palabra odio para hacernos reír. Este libro es un gran ejemplo y recomendable lectura.

Armando Enríquez Vázquez

Odio a los sanos. Odio la sonrisa de superioridad con la que se pasean por el mundo. Odio que se crean inmunes a los males de los demás. Nunca se quejan, nunca se sienten mal.

Así inicia el texto que da nombre a estas series de crónicas, relatos, reflexiones de la escritora Esther Charabati sobre la condición de la enfermedad y la paciencia qué como persona que padece una enfermedad crónica enfrenta en su diario devenir.

Hace unas semanas me topé con este libro; Odio a los sanos… y a los optimistas de Esther Charabati, editado por Bonilla Artigas Editores, unos días después tuve el gusto de platicar con la autora en la Librería Bonilla dentro del ciclo de charlas que sostengo con los autores de la editorial, para el canal de Youtube Librería Bonilla difusión.

Voy a dividir este texto en dos breves secciones la primera para dedicar unas palabras al libro y la segunda a Esther.

Con un nombre que los políticamente correctos seguramente desde su odio cancelarán de manera inmediata y sobre el cual llorarán lágrimas de cocodrilo con su doble moral, la autora decidió escribir acerca de diferentes calvarios que sufre un enfermo y que no se limitan, irónicamente, sólo al dolor.

Parece que dentro de los males, la enfermedad es el menor pues alrededor de ella se encuentran las verdaderas incomodidades. Cuando uno es aquejado en la realidad por ciertas traiciones del cuerpo, o es ganador en la lotería genética y se lleva los malos genes de la familia vive con molestias de leves a intolerables, los fármacos recetados pueden resultar contraproducentes afectando nuestro cuerpo en otras áreas. Entonces hay que sumar a los males originales, unos nuevos que son hijos del Internet y de la buena voluntad de quienes nos rodean de pronto y en cinco fáciles lecturas se han convertido en médicos especialistas de todos los males.

La monserga del prójimo; familiares, amigos o simplemente conocidos. Siempre bien intencionados, preocupados por ella y su salud no dejan de darle consejos, saber los remedios y nombres de productos milagrosos, así como médicos que son casi santos sanadores. La autora agradece de todo corazón y padece con todo su ser. En el extremo hay otro tipo de preocupado el que además se preocupa por el sufrir propio, lo comparte y siempre lo compara: “A la fecha, cuento con el historial médico de decenas de jóvenes y viejos que clasifiqué en tres categorías: los que se curaron, pero necesitan seguir hablando de sus experiencias, expectativas y exámenes el resto de sus vidas para ayudar a otros y quizá para no olvidar. Otros siguen sufriendo y constituyen una amenaza para la humanidad por se la prueba fehaciente de que la ciencia tiene límites, de que los médicos no saben, de que, como el célebre Dr. House, sólo tratan de atinarle a la causa – o al remedio – de la enfermedad. La tercera categoría reúne a saludables, rehabilitados y enfermos; son lo paganos que rechazan la idea de un dios y se burlan de nuestra creencia fanática en la ciencia.”


Está también el periplo por consultorios, clínicas y extraños espacios dedicados a la curación. El catálogo de médicos, curanderos, homeópatas, alópatas y alternativos. Lo que a otros podría desesperar y volverse en su contra en su forma de ser, para la escritora se transforman en experiencias que exorciza con su humor negro y extraordinaria pluma.  

Estar enfermo no es una broma, es una chingadera y eso lo deja claro Esther en sus textos, pero a pesar de ello, también admite los privilegios de los que goza un enfermo frente al sano y es entonces cuando por un momento piensa que habrá que seguir fingiendo antes que renunciar a ellos.

Mientras en la segunda parte del libro reflexiona específicamente acerca de la pandemia, la enfermedad mundial que nos recluyó a todos, que nos regresó al medioevo y nos convirtió en seres habitantes de rectángulos unidimensionales, seres de la Planilandia del teólogo inglés Edwin Abbott Abbott. El mayor logro de la pandemia fue rasarnos a todos y crear un mundo de ciencia ficción con todos atrapados en pantallas. Ya nada nos aisla, solo basta con tener una conexión para ver al otro y poder simular vivir en la realidad. Cuando en realidad cada uno vive en su propia celda. Inmediatez y una pseudo cercanía que en ese tiempo detenido y eterno del encierro nos hizo en ciertos momentos creer que no había irrupción alguna en nuestra vida cotidiana.

Surgieron nuevas rutinas y nuevas paranoias, con secuelas que llegan hasta el día de hoy. En el texto final del libro Esther decide hacer una apología del chisme oral, que necesita de la cercanía y la presencia de al menos otro ser humano y a pesar de estar constantemente obligada al confinamiento su visión no deja de ser como la de todo pesimista, una muy esperanzadora.

Esther tiene un sentido del humor y una capacidad de ridiculizar el mundo que la rodea y que le afecta todos los días, de ser felizmente cínica a diferencia de otros y otras que aprovecharían para tomar el lugar común de victimizarse y tratar de darnos una “correcta lección de vida”.

Agradezco el haberme topado con este libro que desde la terrible aceptación impuesta por el dolor y la enfermedad nos llena de sonrisas y la visión contundente, critica, ácida, crítica de una escritora que ante todo ve perversa y sanamente el mundo de que la rodea.

“No estoy en condiciones de juzgar, cada uno se cura como puede. A mí me acaba de avisar la vecina que no hay lugar para estacionarse porque vino un brujo y hay filas esperando para verlo. Estoy tratando de conseguir una cita.”

 

 

Charabati, Esther. Odio a los sanos... y a los optimistas

Bonilla Artigas Editores. Ciudad de México. 2023


publicado tambien en charlacualqueira.wordpress.com

miércoles, 13 de marzo de 2024

La destrucción de Fondo de Cultura Económica.

 



Al final de una trayectoria como promotor de la lectura, intelectual de oposición y hombre abierto, Paco Ignacio Taibo II sólo ha demostrado su odio y su intolerancia.

Armando Enríquez Vázquez.

A finales del siglo XX con la llegada de un gobierno de supuesta izquierda a la capital de México se integraron en el área de cultura, hombres y mujeres que se pensaba tenían una estatura intelectual para proponer un cambio en ese momento en las políticas culturales, al menos, en la Ciudad de México.

Uno de ellos fue el escritor Paco Ignacio Taibo II, combativo y creador de un investigador totalmente chilango y una serie de cuentos con trasfondo sindical divertidos, y críticos de lo que sucedía en la capital del país. Taibo II promotor de la novela negra convenció al jefe de gobierno Cuauhtémoc Cárdenas en publicar libros y regalarlos a la ciudadanía. La idea de Taibo, hijo de la España Republicana y de la cultura mexicana, curiosamente era muy similar a la de José Vasconcelos y desde la arrogancia, como el antiguo Secretario de Educación, decidió que era lo que debían leer los capitalinos. Los libros se regalaban en el zócalo de la CDMX. Yo recuerdo haber conseguido Sin novedad en el frente de Erich María Remarque y Los diez días que estremecieron al mundo de John Reed. Cosa interesante es que se hacían largas filas para obtener los libros; claro que esto no quiere decir que la gente los fuera a leer, muchas veces los obtenían para venderlos.

Posteriormente Taibo II creó una red de libro digitales que se podían descargar o leer desde los dispositivos digitales. A mediados de la primera década de este siglo produje un programa piloto conducido por la periodista Rosalba Aguirre en la que ella entrevistó al escritor en su casa. Al finalizar la entrevista Taibo II me solicitó grabar un mensaje para los directivos de la extinta Cadena3. En el breve mensaje, no mayor a los 5 minutos el escritor apelaba a los directivos del entonces recién creado canal para hacer un pequeño programa promoviendo la lectura a partir sólo de libros que a él le gustaban y argumentaba no hablar mal de ningún libro.

Obviamente a la gente de Cadena3, no les interesó la propuesta por una sola razón, son ignorantes y solo les interesa el dinero, algo bastante común en los directores y dueños de medios de nuestro país.

La calidad como escritor de Taibo II no está en duda, sus importantes obras de ficción y también de historia son parte importante de nuestra literatura del siglo XX y lo que va del XXI, es su calidad como ser humano y funcionario burocrático del gobierno mexicano lo que habla muy mal de él y lo muestra como un hombre pequeñito lleno de traumas y rencores. Cómo otros funcionarios del gobierno de la mal llamada 4T, Taibo II está comprometido con la destrucción de la historia de las instituciones forjadas en el país tras la revolución de 1910, el Fondo de Cultura Económica es sin duda el máximo logró y esfuerzo editorial de México en toda su historia y Paco Ignacio, que se siente ante todo intelectual español, lo desprecia porque su fundador fue Daniel Cosío Villegas, un intelectual lejano a la izquierda dogmática de López Obrador y sus allegados, quién al final de su vida se volvió en crítico del sistema y sobre todo del presidente Luis Echeverría a quien López Obrador emula y gente como Taibo II que sufrió la represión durante los años posteriores a 1968 parece haber olvidado.

Taibo II inició su gestión destructora acabando con la independencia del Fondo para unirlo a la burocracia maldita de la Secretaría de Educación y hacerlo parte de Educal, una red de librerías que sexenios funciona y otros no. Después de hacer la clásica limpia al interior del Fondo, el español-mexicano se dedicó a negar la publicación de cierto autores, a la reimpresión de obras fundamentales y a abrir la imprenta a sus amigos. Incluso ha demostrado su poco entendimiento del valor de los géneros literarios, dedicado a promover la novela negra, Taibo II ha olvidado a los poetas de nuestro país.



La pobreza y segmentación de la oferta de las librerías del Fondo de Cultura Económica es muy clara para los lectores de siempre que hemos sido clientes de la editorial más importante de nuestro país. La falta de muchas editoriales, así como la poca creatividad de la gente de marketing del Fondo que sólo han copiado la visión de las grandes librerías privadas que cada día venden menos libros y ofertan más juguetes, tazas, separadores, atriles y rompecabezas.

 Muchos miembros de lo que alguna vez se presumió como la vanguardia intelectual de izquierda en México, hoy son parte de la mayor farsa; la ultraderecha retrograda pro militar disfrazada de movimiento progresista y Taibo II sin ningún pudor, ni memoria tristemente es uno de ellos.

México es un país enorme y los gustos y preferencias por autores y tipos de lectura, eran algo que no impactaba en el Fondo de Cultura Económica, una cosa es hablar sólo de los libros que te gustan y otra muy diferente intentar imponer tus preferencia a millones de mexicanos. Si bien existe una colección de narraciones muy barata, lo cierto es que esta colección llamada Vientos del Pueblo. También es cierto que los textos tienen el sesgo que el escritor/burócrata impone.

Irónicamente la furia dogmática del director del fondo choca como en todo comunista recalcitrante con su amor por el dinero, mientras desde que inició su mezquina y destructora labor al frente de una de las editoriales más importantes del mundo hispano hablante, incluyendo a nuestros paisanos en Estados Unidos, pues el Fondo de Cultura Económica tiene librerías en San Diego, niega la participación de la editorial en las ferias del libro importante de nuestro país como la del Palacio de Minería o la de Guadalajara, el funcionario si tiene tiempo y espacios en las mismas para presentar y comercializar sus libros en ellas.

Será necesario al finalizar el sexenio hacer una auditoria a fondo en el Fondo para saber bien a bien que sucedió en seis años de dictadura editorial.

martes, 10 de enero de 2023

ERA editorial mexicana fundada por el exilio español.

 


Entre muchas instituciones culturales legado del exilio español se encuentra una de las editoriales importante de México, que ha publicado a Monsiváis, Manjarrez, José Revueltas...

Armando Enríquez Vázquez

Miles de republicanos, socialistas, anarquistas y habitantes que se oponían a la dictadura y opresión que se avizoraba en España con el triunfo de Francisco Franco en la guerra civil que sufrió aquella nación se refugiaron y exiliaron en diferentes naciones del planeta; muchos de ellos en nuestro país. El general Lázaro Cárdenas, presidente de la nación abrió las puertas a los hermanos españoles.

Intelectuales, pensadores, artistas y políticos españoles llegaron a Veracruz y se adentraron hacía la capital del país y otras ciudades principales. Así sucedió con la familia Espresate Xirau; primero Tomás y su esposa Filomena Xirau Vila llegaron a México en 1942 y tres años después en 1945 sus hijos. Tomás Espresate Pons había salido de España después de la derrota de los republicanos, se estableció por un tiempo en Paris antes de viajar a México. En nuestro país se dedicó a la imprenta, la venta de libros y el negocio editorial creando empresas reconocidas como la Imprenta Madero y la Librería Madero.

Su hija Neus siguió los pasos de Tomás y junto con el artista gráfico Vicente Rojo, que trabajaba en el diseño de diferentes productos en la Imprenta Madero, y sus hermanos Jordi y Francisco, así como a José Hernández Azorín pensaron en crear una editorial. A la que llamaron Ediciones ERA (Espresate, Rojo, Azorín) aunque con el tiempo quién quedo al mando de la editorial fue Neus Espresate. La idea fue utilizar los tiempos muertos de la maquinaria de la imprenta para editar libros.

Por su formación ideológica y la de sus padres, Neus creció en un ambiente de ideas comunistas y socialistas, el objetivo de ERA fue publicar a los jóvenes de ideas de izquierda en México.

Neus nació en Canfranc, España en 1934, tenía once años al llegar a México para reunirse con sus padres, aquí estudió en el Instituto Luis Vives, uno de los colegios formados por los miembros del exilio español en nuestro país, y militó en las Juventudes Socialistas Unificadas un organismo que se formó en España antes de la Guerra Civil y de alguna manera se mantuvo activo en los países que acogieron a los exiliados.

Vicente Rojo nació el 15 de marzo de 1932 en Barcelona, como los hermanos Espresate, Rojo arribó a México en su infancia y se naturalizó mexicano. Su obra no se limita al diseño de carteles y portadas de libros, es reconocido como uno de los grandes pintores y escultores mexicano.

ERA surgió en una época en que existían pocas editoriales en México y sirvió como impulso para un grupo de jóvenes escritores mexicanos que no pertenecían, en ese momento, a las mafias intelectuales creadas por escritores como Salvador Novo. Estos jóvenes estaban llenos de ideas modernas y de izquierda.

El primer libro publicado por ERA fue La Batalla de Cuba del escritor Fernando Benítez, a quién Neus en una entrevista de la revista Gatopardo (1), reconocía junto con Arnaldo Orfila, entonces director del Fondo de Cultura Económica, como los mentores de ella y demás miembros fundadores de ERA.

ERA publicó a Gabriel García Márquez cuando aún no era conocido, con el libro El coronel no tiene quien le escriba, de hecho, después de la Universidad Veracruzana que tenía una editorial también de gran importancia fue el segundo sello que publicó al colombiano.

La edición del trabajo de Ramón Ramírez, El moviento estudiantil de México en 2 tomos en 1969 y sobre todo el legendario texto de Elena Poniatowska; La noche de Tlatelolco en 1971, pusieron a ERA en la mirada no sólo de los lectores, si no del represor y censor gobierno del asesino Luis Echeverría y los editores y socios de la casa editorial sufrieron acoso y amenazas por parte del régimen priísta.

Por su parte, Vicente Rojo, como director artístico de la editorial diseñó muchas de las portadas de la editorial entre ellas la de Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco, Pasaban en silencio nuestros dioses de Héctor Manjarrez, Amor Perdido de Carlos Monsiváis entre muchas más.

ERA ha sido además la editorial que se ha encargado de editar una gran parte de la obra de los grandes escritores mexicanos de finales del siglo XX como José Emilio Pacheco, Héctor Manjarrez, Sergio Pitol, además de la obra de José Revueltas, poetas como David Huerta, Francisco Hernández, José Carlos Becerra, a los historiadores Fernando Benítez, Alfredo López Austin, la mejor traducción de Bajo el volcán de Malcolm Lowry esta publicada por Ediciones ERA, Paradiso del cubano José Lezama Lima, desconocido en la isla por haber sido homosexual a pesar de haber apoyado la revolución de Castro, también está publicado por esta casa editorial.

Ediciones ERA es sin duda uno de los verdaderos pilares de la cultura en nuestro país y la más importante casa editorial independiente con más de 500 títulos en su catálogo.

Neus Espresate murió el 21 de febrero de 2017 en la Ciudad de México. Vicente Rojo murió el 17 de marzo de 2021.

Publicado el 19 de diciembre de 2022 en thepoint.com.mx

imagenes: era.com.mx

 

 

 

(1)      https://gatopardo.com/arte-y-cultura/neus-espresate-ediciones-era/

 

jueves, 22 de diciembre de 2022

Mis lecturas favoritas de 2022

 



Para leer en 2022, 2023 y siempre.

Armando Enríquez Vázquez

A lo largo de este 2022 leí varios libros, pero si de manera rápida quiero hacer un recuento de aquellos que permanecen en mí después de cerrar el libro, estos son los que más me gustaron. No necesariamente se trata de novedades, son parte de las lecturas que yo realicé durante los últimos doce meses.

En materia de ficción quiero empezar con una novela que recomendó el escritor y especialista en la literatura fantástica, Sergio Hernández Roura se trata de la novela A Head Full of Ghosts del novelista estadounidense Paul Tremblay. A Head Full of Ghosts nos cuenta de una posesión, de un exorcismo vuelto reality show y muchos años después en un blog. La novela está parcialmente narrada por la menor de los protagonistas de este suceso y otra, a partir de sus recuerdos en una entrevista nos vamos enterando del horror que la pequeña vivió y del que fue parte importante. La novela llena de vueltas de tuerca resulta fascinante por su contemporaneidad, por no rehuir los avances en comunicación y la evolución de los medios para contar una historia situada en el siglo XXI. Impecable en su escritura la novela tiene momentos de mucha acción y algunos de verdadero terror, cosa que es muy difícil lograr. Existe una traducción al español, pero si se puede leer en su idioma original, mejor.

También Sergio me recomendó esta sátira mexicana al mundo de Lovecraft del poblano José Luis Zárate; Xanto una novelucha libre. Zárate uno de los exponentes de la literatura fantástica en nuestro país, escribe esta farsa sobre cultos, dioses inhumanos y un hombre que poseído por un video cassette con películas del ídolo mexicano de la lucha libre: Xanto. Poseído y convertido en un clon del luchador para vencer a los malvados el héroe recorre las calles de Puebla en su carro modelo de película sesentera y la máscara de la que no se puede despojar. Delirante y extremadamente divertida la novela de Zárate vale la pena de leer, si disfrutas del género y del humos. Xanto una novelucha libre está editada por Castillo.

En materia de escritores mexicanos, el volumen de cuentos Ansibles, Perfiladores y otras máquinas de ingenio de la joven escritora Andrea Chapela me parece uno de los mejores libros de ciencia ficción que he leído en muchos años. Chapela no intenta imitar, ni reflejar futuros distópicos, porque a pesar de serlo en algunas de sus narraciones, los personajes actúan de manera más que normal, como lo hacemos nosotros en nuestro presente distópico. Chapela es sin duda una de las grandes promesas de nuestras letras. El libro fue publicado por Almadía.



La gringa del pastor de Miguel Esteva Wurtz es una novela policiaca sin policías, ni detectives como tales, si no protagonizada por un abogado venido a mucho menos, Calvo que se convierte en la única persona en la que puede confiar la viuda de un pastor de estadounidense que ha creado una muy exitosa iglesia que le deja millones de pesos y ella se siente a expensas de la voracidad de el buffete de abogados que representaba al pastor y a la iglesia y de la cual Calvo formó parte alguna vez, así fue como la mujer conoció al abogado. La gringa del pastor es la primera novela de Esteva Wurtz y fue editada por Bonilla Artigas ediciones.

En el caso de los libros de ensayo este año leí Deportes: The Making of a Mexican Sportive Diaspora de José M. Alamillo un brillante texto sobre la historia deportiva de México, California, Texas, Arizona, esa zona a la que el escritor se refiere como The Greater Mexico que incluye aquel inmenso pedazo de terreno que los americanos obtuvieron de México y en el que después incumpliendo sus promesas se dedicaron a discriminar a los mexicanos que quedaron de aquel lado de la frontera. El libro no sólo habla del deporte sino de la importancia de los periódicos deportivos y de los periodistas deportivos tanto en California como en nuestro territorio. Hasta donde sé no existe una traducción al español, pero hay versión en Kindle.

Estupidez Ilustrada de Luis Alberto Ayala Blanco, un texto de gran lucidez entre textos reflexivos, aforismos contundentes y un pensamiento lapidario que me recordó mis lecturas de grandes pensadores como Nietzsche, Cioran y Lichtenberg. Editado por Bonilla Artigas.

Editado también por Bonilla Artigas: Walt Whitman, un poeta de la supremacía blanca contra México de Pedro Castro un trabajo sobre el poeta y su postura durante la Guerra México – Estados Unidos, además de un detallado análisis dedicado a la personalidad ególatra del estadounidense, un hombre demasiado pequeño para la grandeza de su obra poética.

Mención aparte, pecando del autocebollazo por ser parte del grupo de trabajo, del equipo editor y escritor de uno de los textos les recomiendo Covid-19 y deporte el show debe adaptarse editado por Agua Escondida Ediciones, uno de los pocos análisis serios del impacto de la pandemia en el espectáculo deportivo y en los deportistas de todo tipo.

¡Que 2023 nos traiga grandes lecturas!

miércoles, 22 de abril de 2020

Sala de retratos que desconocía




Entre los escritores mexicanos del siglo XX, me acabo de llevar la grata sorpresa de descubrir a un excelente retratista de sus contemporáneos.
Armando Enríquez Vazquez.
Hasta hace unas semanas el nombre de Ermilio Abreu Gómez me remitía a la lectura escolar casi obligatoria de Canek, y a la imitación de uno de mis hermanos de su profesora de literatura diciendo: “Canek fue un indio bueno” con la supuesta voz nasal de la maestra. Escribo casí, porque yo fui de esos pocos que no tuvo que hacerla.
Por eso que Taibo II denomina la vacuna que nos dan en la escuela en contra de la lectura y de la que tristemente ahora el forma parte y se cree el nuevo Vasconcelos pretendiendo que la gente lea lo que a él le gusta y que es lo que imprime desde su dictatorial silla del FCE, nunca me acerque ni al relato del maya, ni a la obra de Abreu Gómez.
Como mencioné al inicio fue hace unas semanas cuando Juan Luis Bonilla, editor, librero y amigo desde la adolescencia me obsequió un libro que publicó el año pasado titulado Sala de retratos. Intelectuales y artistas de mi época. escrito por Abreu Gómez, editado por Adolfo Castañón y con ilustraciones de Elvira Gascón y Juan Luis Bonilla.
El libro consiste en un gran número de retratos que el autor escribió de sus contemporáneos; intelectuales y artistas, con una pluma sencilla y mordaz el autor se olvida de la solemnidad oficial, de la seriedad de quien observa a otro y de manera atractiva y amena nos pinta a sus compañeros de tertulia, de cátedra, a los conocidos y desconocidos que llegaron con el exilio español a nuestro país y tanto aportaron a México, así como otros visitantes extranjeros que pasaron por el Valle del Anahúac.
En ese sentido, siendo un gran aficionado a las crónicas de José Moreno Villa, rápidamente elegí este retrato para iniciar mi viaje en el libro pensando como siempre en darle al autor la oportunidad de llamar mi opinión con su pluma y no porque yo me crea superior a nadie y mucho menos a nadie que haya escrito con pasión cualquier cosa, simplemente por un ejercicio que tiene que ver con la temporalidad que tenemos cada uno de nosotros en este planeta y de como siempre estamos presumiendo que no nos gusta desperdiciar y sin embargo lo hacemos a diario.
La sorpresa fue más que grata porque el retrato del intelectual español, se convierte en una graciosa comedia de errores, donde Abreu Gómez confunde al malagueño con un homónimo yucateco, maestro de cierto renombre en su momento, lo que convierte la narración de Abreu Gómez en un retrato maravilloso donde reconoce a dos personas que el admira. El retrato de Rafael Heliodoro Valle, un intelectual de la primera mitad del siglo pasado, nacido en Honduras, pero que vivió y se desarrolló en México aportando como tantos otros a la cultura nacional y hoy olvidado, es una enorme y cansada carrera por el centro de la Ciudad de México buscando al personaje y nada importa a Abreu Gómez más que mostrar como Rafael Heliodoro Valle era un incansable hombre lleno de compromisos intelectuales y creativos por cumplir.
De Renato Leduc, otro de mis grandes favoritos, Abreu Gómez dice: En Renato Leduc se da el tipo del escritor que antes de aprender el oficio se ha dado a la tarea de conocer el cúmulo de materias que la vida arrastra, empuja o alza. Renato Leduc responde a una necesidad mexicana. Su obra ha de ser siempre luz y espejo de esa realidad. Pero hoy algunos sordos no le quieren oír. No tardará el tiempo en que sus gritos retumbarán como trueno en la conciencia de los cobardes. (pp200).
El retrato de Valle Inclán termina con una respuesta digna del dramaturgo español cuando una persona le ofrece un atole de fresa, Abreu Gómez recuerda que el español respondió: …cuando estuve en México, hace años, todos los atoles eran de pulque…  (pp 374)
La vasta colección de retratos incluye a personas que son referencia inevitable de la vida cultural e intelectual de México; Octavio Paz, José Revueltas, Efraín Huerta, Juan de la Cabada, Diego Rivera, Octavio G. Barreda, Narciso Bassols, Alfonso Caso, Julio Torri, Jorge Cuesta, Ramón López Velarde, María Izquierdo, Enrique González Martínez, Justo Sierra, otros que la cultura oficial ha preferido dejar al margen como Renato Leduc, Julio Jiménez Rueda, María Asúnsolo, y  muchos de los artistas extranjeros que vivieron en nuestro país por diversas razones, como el citado Moreno Villa; León Felipe, Don Ramón del Valle Inclán, Pablo Neruda, Vicente Blasco Ibañez, Manuel Altolaguirre, Árqueles Vela y otros que me son desconocidos hasta el momento me son presentados por Abreu Gómez y su original manera de verlos y describirlos, como sucede en el caso de José Attolini un dramaturgo, poeta, escritor chilango que nació en 1916 y murió en 1957 y esto lo aprendí porque al final de cada uno  de los retratos se encuentra una semblanza del retratado escrita por Adolfo Castañón quien cuidó y actualizó esta edición, para quienes como yo no conoce a alguno de ellos. El libro se publicó por primera vez en 1946 y los retratos que en aparecen en él, fueron publicados primero y a partir de 1942 en el periódico El Nacional, como establece Abreu en el prólogo original del libro, que se reproduce también en la edición.
Cada texto inicia con una viñeta hecha por la artista gráfica Elvira Gascón (1911 -2000) otra brillante persona a la que como dice el poema de Moreno Villa trajeron las ondas en 1939 y que conoció a varios de los retratados por Abreu Gómez y el resto de estas viñetas las realizó Juan Luis Bonilla.
Ahora después de más de 40 años de escuchar a mi hermano mofarse de su maestra de literatura estoy listo para leer Canek y ya lo contaré.







Abreu Gómez, Ermilio. Sala de retratos. Intelectuales y artistas de mi época. Bonilla Artigas Editores. Ciudad de México 2019

miércoles, 19 de febrero de 2020

Los espías judíos olvidados por Israel.




En un extraordinario libro acerca de un grupo de hombres con el sueño de crear una nación, el escritor y periodista Matti Friedman nos descubre un lado desconocido del nacimiento de Israel.

Armando Enríquez Vázquez

Algo me hizo comprar el libro Spies of No Country Secret Lives at the Birth of Israel, del periodista y escritor canadiense israelí Matti Friedman. Por un momento al abrirlo y comenzar a leer las primeras líneas me sentí tentado a dejarlo perderse en la estantería de la biblioteca, pero algo me impulso a continuar con la lectura, al final no me he arrepentido.
Las acciones del libro suceden un poco antes de que estallé la guerra por la creación del Estado Israelí en enero de 1948 y la primavera de 1950 cuando la nación había sido fundada. El libro relata las acciones de 4 miembros de la Sección Árabe, un grupo de inteligencia empírico formado por una jerarquía igual de empírica de inteligencia creada por los judíos habitantes de Palestina ante el interés de muchos judíos por crear un estado judío. Friedman entrevistó a los sobrevivientes en especial a Isaac Shoshan, un nonagenario en esta década del siglo XXI cuando Friedman ha escrito su libro, que es uno de los personajes principales del libro.
La lectura resultó reveladora para mí, que desconozco mucho de la historia del Estado de Israel y también resultó reveladora por la posición crítica que Friedman toma en contra de los judíos europeos que formaron la cúpula del poder del Estado Israelí y la forma en que despreciaron la labor de los judíos nativos de los países árabes, así como la actitud hasta racista que los Askenazi tomaron frente a los judíos de territorios árabes por décadas, por su origen y el color de piel, el desprecio a una cultura que sobrevivió en las tierras musulmanas que fue igual de difícil o en ocasiones peor que en las tierras cristianas que habitaban los judíos europeos hasta la llegada del nazismo.
Centrado en cuatro personajes, quiere hablar de un manojo de hombres y mujeres que formaron la Sección Árabe una rama de la inteligencia sionista del Palmach, por razones más que obvias predecesor del Mossad y de la inteligencia actual del estado israelí. Hombres que muchas veces se pagaban sus misiones con su dinero, que durante meses permanecieron incomunicados del cuartel central, llevando a cabo su misión a ciegas y viviendo en la incertidumbre en territorio enemigo.
Friedman además de contar una historia muy interesante, lo hace de una manera excepcional, con la misma maestría que lo haría un novelista, Friedman nos cuenta cómo los espías judíos volaron un taller mecánico donde los árabes preparaban un camión con explosivos dirigido a acabar con cine al que acudían por lo general judíos. La persecución en una carretera para intentar asesinar a un sacerdote musulmán que estaba en contra de los judíos y mucho más del establecimiento de un estado judío en territorio árabe.
Las acciones del libro suceden básicamente en dos ciudades del Medio Oriente, Haifa que es parte del actual Israel y Beirut, la capital de Líbano. La descripción de ambas ciudades hecha por Friedman resulta evocativa y en su intensión por ser certera dibuja perfectamente una escenografía en la que se mueven los espías, pero que además nos permite vivir las ciudades e imaginar la fastidiosa y rutinaria acción de vigilar al sacerdote, vivir en un departamento en los alrededores de Beirut. Los callejones en los que se encontraba el taller mecánico. Las historias muestran como ante las condiciones adversas en más de una ocasión los judíos árabes lograron lo que se propusieron y lo que les ordenó y lo que le propusieron a la jerarquía y como meses después Isaac conoció de manera más que fortuita al padre de dos de los mecánicos árabes que trabajaban y murieron en aquel taller.
La narración de génesis de la sección árabe se creó a partir del reclutamiento en los kibutz de los sionistas que eran visitados por diferentes miembros del Palmach que buscaban a judíos que pudieran pasar por árabes. Jóvenes y adolescentes eran reclutados para ser entrenados a parecer y entender el mundo árabe, para ocultar su personalidad, su ideología, su religión con el fin de perderse en la población musulmana y en recopilar la información que pudieran a partir de no ser nadie en la turba. A partir de convertirse y parecer árabes no sólo, físicamente que era lo más sencillo, sino en su forma de comportarse, de hablar con los acentos y características de diferentes países y ciudades de la comunidad, incluso como uno de ellos hasta convertirse en miembro de un partido político simpatizante con la ideología nazi.
Todos los esfuerzos y logros de estos hombres fueron en su momento menospreciados por los altivos líderes europeos de Israel, quienes, en sus visitas a los kibutz árabes, obligaban a los nativos a retraerse ante una mirada y comentarios con los que los judíos europeos pretendían marcar su superioridad. Pero fue gracias a hombres y mujeres como los que muestra Friedman a través de los amenos capítulos de su libro, los que podían infiltrarse en el mundo árabe por todas las afinidades y características que compartían con los otros hombres y mujeres nacidos en las zonas áridas del Sinaí y alrededores. Como demuestra Friedman con la historia del espía pelirrojo y la rápida manera en que fue descubierto, aunque Friedman no menciona que los servicios de inteligencia hayan estado seguros que hayan sido sus características físicas las que lo delataron, pero tampoco hay nada que asegure lo contrario, más cuando al mismo tiempo otro agente de la sección árabe cruzó sin problemas la frontera.
Spies of No Country. Secret Lives at the Birth of Israel es un libro excelente sobre la importancia de los actos subersivos y fuera de la ley que permitieron establecer de manera segura un país que nació de los apoyos de los judíos, norteamericanos y europeos que de manera arbitraria decidieron despojar a la población palestina de su nación. La historia como la cuenta Friedman no lo ve así y era de esperarse, pero lo que cuenta a pesar de su sesgo el libro es revelador y muestra una parte de la guerra entre musulmanes y judíos que es poco conocida.  
Friedman, Matti. Spies of No Country. Secret Lives at the Birth of Israel. Algonquin Books of Chapel Hill. North Carolina 2019

viernes, 31 de enero de 2020

Llegó Darwin a las ciudades.




En un interesante libro el investigador Menno Schilthuizen, nos habla sobre las ciudades como el nuevo hábitat ecosistema y un factor evolutivo muy importante: El hombre.

Armando Enríquez Vázquez

A finales de 2016 la BBC estrenó su serie de televisión Planet Earth II, el sexto y último capítulo de la serie está dedicado a las ciudades como un nuevo ecosistema, un nuevo hábitat para especies que se desarrollan también en ecosistemas naturales. Halcones peregrinos que viven y han aprendido a cazar en Nueva York remplazando la altura de los riscos por las antenas de los rascacielos, hienas en las afueras de los pueblos egipcios y monos en las ciudades de la India.
Las ciudades son un nuevo refugio para ciertas especies. En 2018 la editorial Picador, una editorial fundada en Inglaterra en 1972 hoy parte de McMillan, publicó el libro Darwin comes to Town del biólogo evolutivo Menno Schilthuizen. Un texto que nos habla de cómo la Jungla Urbana impulsa la evolución, como dice el subtitulo en la portada del libro.
Aunque en el libro no se habla de grandes depredadores como los leopardos en los cinturones de miseria de ciertas ciudades indias, lo que hace Schilthuizen a lo largo del libro es contarnos las diferentes formas en las que los seres humanos hemos y seguimos modificando de manera inconsciente y a veces consciente los ecosistemas locales a partir de la urbanización o de la introducción de especies exóticas que modifican el paisaje local. Cómo algunas de las especies agredidas por la invasión de los seres humanos se han adaptado y evolucionado, la forma en que especies introducidas por los seres humanos en hábitats que les son desconocidos y difieren de su normalidad han creado y formado colonias y conquistado estos nuevos habitats. Pero una de las cosas que nos marca Schilthuizen en su texto, es que aquella vieja fabula del ratón del campo y el ratón de la ciudad es una realidad en muchas de las especies que se han adaptado a las ciudades y las diferencias con sus similares en su hábitat natural.  
En el texto el autor marca la importancia acerca de reflexionar sobre nuestro papel como especie en la evolución. Los Homo sapiens somos la especie más destructora del planeta, esa ha sido una de las características de nuestro éxito para conquistar toda la superficie del planeta, somos la especie que ha modificado ecosistemas y el medio ambiente a voluntad y en nuestro beneficio. Hemos alterado la conducta de las especies a nuestro alrededor y hemos seleccionado a los que para nuestro beneficio consideramos los mejores, jugando con la genética de manera empírica en un principio, y científica en los últimos siglos, manipulado directamente la evolución de las especies. Es así como nacen la agricultura y la ganadería. Somos un verdadero factor de evolución, para bien o para mal, dependiendo del cristal con que lo vemos.
Pensar que durante siglos nuestro actuar sólo ha afectado a las especies que consideramos benéficas es una falacia. Los seres humanos somos la especie más destructora sobre la faz del planeta y con nuestras acciones hemos acabado con la mayor parte de las especies con las que hemos convivido; acciones, que sólo desde hace unas décadas se consideran, nocivas para el balance de la Naturaleza, además de ser una conducta egoísta, lo que Schilthuizen nos demuestra en su libro, es que más allá del egocentrismo de los Homo sapiens existen especies de animales y plantas capaces de adaptarse a las condiciones que la comodidad y el desarrollo de los humanos les imponemos de manera irreflexiva y soberbia.
Los seres humanos no sólo hemos creado un solo hábitat; la ciudad. Dentro de la misma ciudad y las zonas metropolitanas que las rodean hemos formado islas verdes; parques, jardines, en las que ciertas características de los miembros una misma especie, ejemplo los ratones neoyorquinos de los que se habla en el libro, difieren de los ejemplares de la misma especie a unos cuantos kilómetros, cientos de metros, a cuadras de distancia existentes entre ellos.
Hemos modificado el paisaje que nos rodea en los últimos cien años de manera más dramática y veloz que nunca antes, los motores de combustión interna, la luz eléctrica, han provocado cambios que afectan a los animales, el calor de la ciudad resulta atractivo para muchas especies, las luces de edificios y espectaculares han alterado la conducta de otras, el vidrio en las fachadas de los altos edificios son una trampa para las aves.
Plantas y animales llevados a zonas en las que no existen sus depredadores naturales florecen para convertirse en plagas que acaban con fauna y flora nativa. Las fábricas de la revolución industrial afectaron en la genética de las polillas inglesas, con el tiempo las políticas de aire limpio volvieron a afectar de manera genética de las polillas. Los comportamientos humanos han llevado a los animales a enfrentar nuevos retos; abrir botellas de leche, alimentarse de sobras de comida rápida, reproducirse con mayor frecuencia, acercarse más de lo que hacen los miembros de su especie que habitan en zonas naturales, donde la población humana es mucho menor.
Incluso en el desfile de científicos y estudios a lo largo y ancho del mundo, que tiene el libro, por ser chilango me llamó mucho la atención la mención que el escritor holandés, hace de una científica de la UNAM, Montserrat Suárez Rodriguez, que estudió a los gorriones de la zona de las llamadas islas de la Universidad, que han integrado a la construcción de sus nidos las colillas de cigarros de los estudiantes y paseantes de esa zona de la máxima casa de estudios, por las características antibióticas que presentan para ciertos parásitos comunes a los nidos y no sólo como un material más de construcción.
El libro no habla de manera entusiasta porque al final es más lo que se ha perdido, lo que hemos destruido, pero no por eso el autor deja de maravillarse en como las especies se adaptan como las llamadas sexuales de ciertas aves son más altas en las ciudades donde tiene que competir con el ruido normal de la metrópoli que en el campo o los bosques. Darwin Comes to Town, nos obliga a ver la naturaleza de la ciudad de una manera diferente y a ser capaces de entrever el papel que con nuestro granito de arena para bien o para mal jugamos en los microecositemas en los que están ubicadas nuestras comunidades.    

jueves, 2 de enero de 2020

Mexiconario una forma de leer como hablamos.




En un libro muy atractivo y divertido Algarabía hace un magro intento por capturar la forma en que hablamos en las diferentes entidades federativas de nuestro país.

Armando Enríquez Vázquez.

Para aquellos que hemos vivido en diferentes ciudades de nuestro país, una de las cosas que siempre llaman nuestra atención y a las que nos es obligación adaptarnos y entender son los localismos y modismos que nuestro idioma toma en cada las diferentes regiones del País.
La editorial Algarabía acaba de publicar un libro al que pretenciosamente llama El Mexiconario, y dijo de manera pretenciosa porque en las 200 páginas que lo forman, no se puede acometer desmenuzar la riqueza y diversidad que los mexicanos hemos hecho con el idioma que Cortés y los que le siguieron impusieron en las arbitrarias fronteras de la Nueva España y más tarde se ha visto enriquecido y modernizado por los aportes de las lenguas originarias y la influencia de los imperios a nuestro alrededor, así como la constante migración de latinoamericanos desde hace más de 40 años procedentes de diferentes naciones del continente.
Algarabía se ha caracterizado a lo largo de su existencia por editar una revista y una serie de libros muy interesantes y con énfasis, sobre todo los libros, en el español que hablamos. Ellos son los autores de libros muy mexicanos de hablar como El Chingonario donde se dedicaron a desmenuzar todos los usos que le damos a la palabra Chingar, como verbo y sustantivo.
El Mexiconario es apenas una limitada lista de palabras que se utilizan en los 32 estados y la capital del país sin que por eso se convierta en un diccionario, es además una infografía actualizada, para los que desconocemos la división política de cada uno de los estados, del número de municipios y alcaldías por entidad, el número de habitantes y el porcentaje que representan en el total de población nacional.
A los hechos, o mejor dicho a la lectura me remito, como mencione antes, los que hemos sido afortunados para vivir en diferentes regiones y ciudades del país por lapsos largos descubrimos que la selección de la editora del libro María del Pilar Montes de Oca Sicilia, quien fue destituida apenas en noviembre de 2019 por su estúpida actitud, imbécil comentario y muestra de intolerancia, en relación al caso de la matanza de la familia LeBaron, a pesar de mostrar muchos regionalismos, esta muy lejos de ser una recopilación interesante y representativa de la forma de hablar de ese mosaico que somos los mexicanos y nuestras diversas formas de hablar.
Además, la mujer olvidó que hoy gracias a los fenómenos de migración interna consecuencia de la violencia y el narcotráfico muchos de estos modismos del idioma nos son conocidos a muchos más mexicanos de lo que sucedía hace treinta o veinticinco años y por lo tanto muchas de las palabras que forman parte de la lista que armó son ya del dominio común entre los mexicanos.



La falla está en la pretensión de llamar Mexiconario a un libro que no respeta la estructura de un diccionario y se limita a darnos la palabra o el término con un ejemplo de su uso sin entrar, muchas veces, en el detalle de si se trata de un sustantivo, adjetivo o un verbo, lo que es peor no nos dice nada acerca del origen del vocablo en cuestión. Los anglicismos como birria, sinónimo de cerveza, y la diferencia con la birria como guiso de Jalisco no se encuentra en la obra. Omite la voz guayabo con la que los habitantes de Cuernavaca se identifican a sí mismos, pero en el capítulo dedicado a Veracruz incluye Jarocho como gentilicio de los habitantes del Puerto de Veracruz. De manera por más arbitraria atribuye a los morelenses, sin que nos diga cómo o por qué la frase Chupar faros o el hablar de la ropa con el sinónimo Garras, en ambos casos más que de regionalismos, porque conocidas en el centro del país y de la capital desde hace más de 60 años, estamos hablando arcaísmos. Tampoco en el libro se nos habla del chilango Bolillo, el jalisciense Birote y el veracruzano Pan de Agua sus coincidencias y diferencias.
Uno de los mayores yerros se da en vocablos que son muy comunes en ciertas ciudades que la editora del libro desconoce al ser ajena a la cotidianidad de los lugares. En Chihuahua hasta la fecha se utiliza la palabra winie como sustantivo que se utilizar para designa una salchicha, morro/a no aparece, como tampoco troca o parquear, no aparece tampoco el modismo trae tiempo como coloquialismo de ¿Qué hora es?
Una de las cosas que recuerdo del tiempo que viví en Xalapa, Veracruz, era el uso común sin importar el estrato social de la palabra ves como sinónimo de ve imperativo del verbo ir. Siempre que pregunté porque era correcto decir: ¡Ves por las cocas! Invariablemente la respuesta era la misma es que ve es de ver. La riqueza, las variantes y distorsiones que existen de nuestro idioma al interior del país apenas están bocetadas en este libro que puede resultar interesante para un crío o un neófito del mexicano.
En este mismo sentido lingüístico alguien debería estar rescatando y reimprimiendo la obra del gran Arrigo Coen Anitúa quien publicó 3 libros muy interesantes acerca de como hablamos el español en México y el origen de vocablos popular.

lunes, 17 de junio de 2019

Ovnis ese encanto, morbo, odio en un libro muy ameno.




En 2009 la periodista Laura Castellanos publicó un libro que marca la visión de cuatro décadas de los mexicanos sobre el fenómeno OVNI.

Armando Enríquez Vázquez

Buscando entre los libros de mi biblioteca, me encontré con otro que compré hace diez años Ovnis, historia y pasiones de los avistamientos en México de Laura Castellanos editado por Grijalbo Mondadori.
El libro no tiene que ver con charlatanerías, fanatismo o escepticismo recalcitrante acerca del fenómeno, al contrario, es un pequeño reportaje, 123 páginas, una crónica de lo que el fenómeno ha representado para los mexicanos desde los años sesenta ya hasta la primera década de este siglo.
El trabajo de Laura Castellanos vale la pena leerse por muchas razones; a la gente de la generación que fuimos niños y adolescentes a finales de los años sesenta y durante la década de los setenta nos traerá muchos recuerdos, cientos de ideas que pasaban por nuestras mentes al hablar en la escuela con nuestros amigos sobre el tema, todos o casi todos habíamos visto cosas extrañas en el cielo, o leído o visto en la televisión. Programas como Los Invasores que Castellanos no menciona en su libro, otro que se llamaba UFO que era a una serie inglesa de cual sólo recuerdo un automóvil que abría las puertas hacia arriba, y unas mujeres con pelucas moradas que eran las encargadas de la base terrestre en la luna.
Los titulares de los diarios en la década de los años sesenta cuando el avistamiento de objetos voladores no identificados cobró matices de ilusión colectiva; al grado de anunciarse un desfile de naves espaciales por Paseo de la Reforma, la cual obviamente nunca llegó a suceder, pero de acuerdo con la portada de la sección de la Ciudad de México de El Excélsior del día siguiente, incluida entre las fotografías del libro “Carteristas Hicieron su Agosto con los Famosos Platívolos.” El libro nos recuerda que esa fascinación tuvo manifestaciones más allá de los avistamientos y euforia ciudadana por el fenómeno OVNI, el cine mexicano enfrentó a algunas de sus grandes estrellas como Eulalio González “El Piporro”, contra seres de otros planetas, “Resortes” luchó contra los marcianos acompañado de bellezas intergalácticas y Lorena Velázquez comandaba a una raza de mujeres extraterrestres que venían a invadirnos. Hasta la familia Burrón fue visitada por un extraterrestre, al estilo de los Picapiedra y el extraterrestre Gazú, conforme lo muestra la escritora. En el teatro de carpas llegó una visión pueril en ese entonces del fenómeno OVNI y Palillo montó la obra Los platillos son plutones.
También habla de publicaciones que marcaron a muchos en aquellos años como la famosa revista Duda que hablaba de casos paranormales en forma de un comic o lo que hoy se llamaría una novela gráfica. La revista después evolucionó a otra publicación llamada Contactos Extraterrestres y tenía pequeños libros impresos en papel revolución con casos más extensos de diferentes temas. Incluso como apunta Castellanos el inigualable Rius publicó en esa editorial que se llamaba posada libros como La panza es primero.
El libro de Castellanos habla de los protagonistas del fenómeno en nuestro país, de Pedro Ferriz Santacruz y su legendario programa de radio y después de televisión que en los noventa regresó al radio; Un mundo nos vigila. Jaime Maussan y su Tercer milenio. Haciendo hincapié en una de las únicas ufólogas que existen en nuestro país Ana Luisa Cid. Pero también en aquellos que no creen en el fenómeno; científicos y otros profesionistas; controladores aéreos y pilotos aviadores.
Diferentes grupos y asociaciones hacen presencia en el libro; serias, internacionales y los entusiastas y adictos como Los Vigilantes que desde las azoteas de sus casas en la Ciudad de México y otras de la República surten a diario de videos a Maussan. La propia Laura Castellanos como parte de la investigación para el texto participó en una de estas esperas en la azotea de la casa de una de sus entrevistadas.
Pero el libro no se limita a hacer un recuento de anécdotas o personajes, nos cuenta como la sociedad mexicana fue capaz de hacer que un programa de televisión en vivo durara once horas ininterrumpidas cuando se tocó el tema y acudieron personalidades de ambos puntos de vista. Nos habla de cómo los mexicanos tenemos la misma pasión para creer que para dudar. Es una mirada a otra faceta de la sociedad en tiempos en que nos definimos en la inseguridad y el crimen. El pequeño gran libro de Castellanos no pretende hacernos decidir quién esta en lo cierto y quien en el error. Al final de cuentas, como todo buen ensayo, una invitación a continuar investigando sobre el tema por cuenta propia.