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martes, 20 de marzo de 2018

Alice Ball vs la lepra.



En Hawái a principios del siglo XX esta joven química desarrolló un tratamiento contra la lepra que se adjudicó otro con el pasar de los años.
Armando Enríquez Vázquez

Tal vez porque era mujer, quizás porque era negra, o porque sus estudios se desarrollaron en el lejano estado de Hawái, o simplemente porque no vivió lo suficiente para desarrollar al máximo su descubrimiento y defenderlo del viento del olvido, que cuando sopla mata. Lo cierto es que tanto el tratamiento que descubrió contra la lepra, como la misma figura de Alice Ball permanecieron en la oscuridad por muchas décadas.
Alice Ball nació en la ciudad de Seattle el 24 de julio de 1892. Su abuelo fue uno de los pioneros del daguerrotipo en Estados Unidos y su padre un fotógrafo y periodista de la ciudad. En 1902, para hacer frente a la deteriorada salud del abuelo, la familia decidió mudarse a Hawái, en busca de un clima más benigno. Los Ball sólo permanecieron en las islas del Pacífico dos años, el abuelo murió en 1904. Hay quienes especulan que, siendo parte de una familia de fotógrafos, su madre incluida, Ball se sintió atraída desde niña por los químicos usados en su casa y las reacciones que estos provocaban para revelar los trabajos familiares. Lo que a mí me parece un poco exagerado pues su campo de estudio estaba más relacionado con la farmacéutica que con la química pura.
De vuelta en Seattle Alice demostró ser una extraordinaria estudiante y se graduó como química farmacéutica y como farmacéutica en la Universidad de Washington. También fue coautora con uno de sus maestros de un artículo publicado en el Journal of the American Chemical Society. Curiosamente una vez graduada Alice decidió volver a Hawái para estudiar su maestría en lo que es hoy la Universidad de Hawái en Manoa. En 1915, Alice se convirtió así en la primera mujer en obtener el grado de maestra en la universidad, así como la primera negra en hacerlo y dar clase en la institución.
La tesis de maestría de Ball tenía que ver con una planta originaria de Polinesia cuyo nombre científico es Piper methysticum y sus principios activos. Pariente de la pimienta la planta era utilizada como relajante muscular, para aliviar algunos dolores y como sedante.
Al mismo tiempo que impartía catedra en la Universidad, Alice Ball fue contratada por un médico llamado Harry T. Tollman del Hospital de Kalihi y que en ese momento trabaja para curar a pacientes de Lepra o Enfermedad de Hansen. El tratamiento que se aplicaba en el leprosario cercano a Honolulu consistía en la aplicación directa del aceite que se obtenía de un árbol local llamado Chaulmoogra por los hawaianos y cuyo nombre científico es Hydnocarpus wightianus. El aceite también podía ser bebido por el paciente, pero su sabor amargo producía nauseas como uno de los principales efectos colaterales. Gracias a sus investigaciones, Alice Ball desarrolló un remedio inyectable con los agentes activos principales del aceite solubles en agua.
El logro de Alice Ball pronto fue conocido como el tratamiento Ball en contra de la lepra. En octubre de 1916 Alice Ball viajó a Seattle, aparentemente realizó el viaje enferma tras haber inhalado de manera accidental cloro en el laboratorio, esa es la principal hipótesis, llegó a la ciudad que la vio nacer para completar el periplo de su vida y morir en diciembre de ese año. Alice Ball tenía 24 años y un futuro brillante que se truncó.
Como siempre y a manera de triste e injusto epílogo hubo alguien que se aprovechó de las investigaciones de Alice Ball y las convirtió en suyas, en este caso se trata del doctor Arthur L. Dean, quien se apropio de las investigaciones y resultados de la joven, siguió trabajando en ellas y publicó los resultados con su nombre, omitiendo, como suele suceder el nombre de la joven química negra.
Así el polvo sepultó la historia y la figura de Alice Ball hasta que, en 1977, Kathryn Takara y Stanley Ali, cada uno de manera independiente, investigando la historia de los negros en Hawái descubrieron la existencia de la joven química y la importancia de su trabajo. A partir de entonces su historia ha ido cobrando relevancia y su nombre puesto en el lugar que le corresponde. En el año 2000, la Universidad de Hawái en Manoa decidió colocar una placa con el nombre de la joven científica al pie del único árbol de Chaulmoogra existente en el campus.

publicado en mamaejecutiva.net el12 de marzo de 2018
imagen: wikipedia.org 

martes, 9 de mayo de 2017

Lovisa Ahrberg la primera médica sueca.




A principios del siglo XIX esta notable mujer aplicó tratamientos médicos de diferente índole a los habitantes de Estocolmo a pesar de que estaba prohibido que una mujer ejerciera como médica.
Armando Enríquez Vázquez.
El camino de las mujeres en el campo médico ha sido muy difícil a lo largo de la historia de occidente católico, acusadas de hechiceras, de brujas, de mujeres con desvíos sexuales por querer ver los cuerpos desnudos, sobre todo de los hombres. A pesar de todo esto han existido casos a lo largo de la historia de Occidente de notables mujeres médicas.
En Suecia a finales del siglo XVIII y principios del XIX, nacieron dos extraordinarias mujeres que con sus conocimientos de medicina tradicional fueron capaces de pasar a la historia. La primera de ellas, María Jaensson, mejor conocida como Kisamor, vivió entre 1788 y 1842. Sin duda fue digno ejemplo de lo que es un médico naturalista, utilizando los conocimientos aprendidos desde su infancia. Kisamor fue reconocida a lo largo de su vida y sobre todo por ejercer en las zonas rurales de Suecia, donde su conocimiento y práctica tradicional de la medicina era aceptada al suplír la falta de doctores.
No sucedió lo mismo con Lovisa Ahrberg que nació en Upsala el 17 de mayo de 1801. Upsala es una ciudad al norte de Estocolmo, que hace ya 1500 años era el centro de poder de los suecos y donde estaba uno de los principales templos de adoración de los dioses paganos y que alberga a la Universidad más antigua de Escandinavia; la Universidad de Upsala fundada en 1477.
Aunque el padre de Lovisa era uno de los cuidadores de la universidad, es claro que la familia no podía aspirar a que ninguno de sus miembros estudiara en ella y menos Lovisa, pues la enseñanza de la ciencia médica estaba prohibida en esa época a las mujeres. Su madre y su abuela habían ejercido como enfermeras, aunque más bien se cree que sabían de medicina tradicional.
Al llegar a la edad adulta, María Lovisa Ahrberg, se mudó a la ciudad de Estocolmo donde empezó a trabajar como sirvienta en la casa de una familia rica. Sus tiempos libres los utilizaba para atender a personas de escasos recursos y recetarles medicinas naturales, así como a hacer curaciones de diverso tipo que le fueron ganando fama en la ciudad.
Lovisa comenzó a convertirse en celebridad en Estocolmo que en esos años contaba con una población menor de 160,000 habitantes. En una ciudad tan pequeña, Lovisa, llamó la atención de la toda la sociedad, incluso miembros de la clase pudiente comenzaron a visitar a la joven. Los médicos profesionales sintieron amenazada su profesión y se confabularon para acusar a Lovisa de charlatanería.
Los médicos de la ciudad se encargaron de que se le hiciera una prueba formal a Lovisa para que demostrara sus conocimientos médicos. Lovisa pasó la prueba y el gobierno sueco le permitió seguir ejerciendo para enojo de los médicos egresados de la universidad. Lovisa siguió atendiendo a todo tipo de pacientes y en especial a pacientes de pocos recursos, muchas veces de manera gratuita.
De hecho, los conocimientos y servicios que Lovisa Arhberg prestó a la sociedad de Estocolmo le valieron el reconocimiento del mismo rey Oscar I de Suecia, quien le otorgó una medalla en 1852.
Lovisa Ahrberg murió en 1881 en Estocolmo. Once años antes la carrera de medicina en Suecia abrió sus puertas a mujeres.

publicado el 1º de mayo de 2017 en mamaejecutiva.net
imagen: wikipedia.org 

lunes, 10 de abril de 2017

Virginia Apgar cuidando la salud del recién nacido.



En una época de pocas mujeres médicas, Virginia Apgar inventó el campo de la neonatología sin proponérselo.

Armando Enríquez Vázquez

Los logros y descubrimientos de muchos médicos nacen de su verdadero interés por entender, comprender y ayudar con ello a sanar o generar mejores escenarios no sólo para sus pacientes, sino para los seres humanos en general. Se pude decir que ese fue el caso de la doctora Virginia Apgar, a quién debemos la prueba que universalmente se hace a los recién nacidos para conocer su estado físico y su evolución inmediata al abandonar el vientre materno y que funciona también para tratar de descubrir algún tipo de enfermedad o discapacidad en el bebé desde los primeros minutos.
Pero, Virginia Apgar fue mucho más que la creadora de la prueba que hoy lleva su nombre, fue anestesióloga, teratóloga que es la parte de la medicina encargada de estudiar las malformaciones o anomalías que se desarrollan en la etapa embrionaria, y la madre de la neonatología, que es la rama de la pedagogía encargada del recién nacido.
Virginia Apgar nació el 7 de junio de 1909 en Westfield, Nueva Jersey. Su mente se vio alimentada en su infancia y juventud por la actividad de investigador amateur de su padre, Charles Emory Apgar, quien trabajaba en una empresa de seguros, pero dedicaba su tiempo libre a la investigación del radio y del espacio. Es reconocido por haber logrado las primeras grabaciones de señales inalámbricas de radio, así como de haber diseñado un telescopio, estudiar y escribir sobre los satélites naturales de Júpiter. Este interés científico influyó de manera decisiva en Virginia quien a los doce años había ya decidido hacer una carrera médica. Algunos de sus biógrafos quieren acentuar como otro antecedente la muerte de su hermano mayor de tuberculosis como algo que la incitó a su decisión por la medicina.
Virginia antes de estudiar medicina se graduó en la Universidad de Mount Holyoke, una institución únicamente para mujeres fundada en 1837, en zoología y en 1929, comenzó la carrera de medicina en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Tras graduarse en 1933, Virginia Apgar decidió hacer una pasantía en cirugía y tras un año y por consejo de una de sus profesores, Allen Whipple, quien no veía que la cirugía resultara un buen negocio para las mujeres, Apgar cambió de la cirugía a la anestesiología, donde de acuerdo su profesor la energía y el arduo trabajo de Apgar podían tener una repercusión positiva tanto en el campo que era principalmente ejercido por enfermeras, como para ella. Apgar se trasladó entonces a estudiar en la Universidad de Wisconsin en Madison, para regresar en 1938 a Columbia y hacerse cargo como directora de la División de Anestesia y Atención Anestésica de la Universidad de Columbia.
Su principal preocupación fue el efecto de la anestesia en los partos y para ello diseñó una serie de pruebas, que con el tiempo serían conocidas como Prueba de Apgar y que actualmente en todos los partos. La prueba consiste en medir la frecuencia cardiaca, el ritmo respiratorio, el tono muscular, el color y la respuesta refleja del recién nacido al minuto de haber emergido del vientre materno y una vez más a los cinco minutos.
A finales de la década de los años 50 y tras haber asistido a más de 17,000 partos, Virginia Apgar había sido capaz de asociar problemas de malformación y los datos surgidos de la prueba en los recién nacidos. Durante estos años es cuando Apgar de manera inconsciente crea un nuevo campo para la medicina; la neonatología. Su punto de vista formado a través de la meticulosa investigación surgida de sus reportes la llevó a sentar las bases para tener un protocolo que se asegurara de la salud e integridad del bebé, algo que hasta la llegada de Virginia era despreciado a comparación que médicos e internos dedicaban a la madre.
Por eso la prueba realizada por Virginia Apgar se centra en escuchar bien la forma en que respira el bebé, el color de su piel es también un fuerte indicador de la salud del recién nacido. Virginia Apgar hizo, en un principio, responsable al anestesiólogo de las primeras atenciones para recién nacido mientras los demás se dedicaban a la madre.
En 1955, publicó un texto dentro del New York State Journal of Medicine, acerca de la importancia del anestesiólogo en la sala de parto titulado The Role of the Anesthesiologist in Reducing Neonatal Mortality.
En 1957, escribió artículo en la revista de la sociedad de obstetras y ginecólogos de Nueva Inglaterra titulado Los primeros 12 minutos en el analizaba la importancia de esos minutos y el protocolo a seguir para rápidamente determinar cualquier problema en el recién nacido.
 Virginia Apgar presentó en el año de 1972 el libro Is My Baby All Right, (¿Está bien mi bebé?), que escribió junto con Jean Beck y en el que se explican los tratamientos y causas de diversos defectos comunes en los recién nacidos. El libro tiene consejos para que la madre mantenga un embarazo saludable que ayude a tener un bebé sano, reduciendo las posibilidades de cualquier problema.
Entre 1964 y 1965 Estados Unidos sufrió una gran epidemia de Rubéola que se estima produjo más de más de 12 millones de casos de la enfermedad, aproximadamente once mil de ellos terminaron en un aborto y se cree veinte mil niños presentaron efectos secundarios por que la enfermedad fue transmitida a través de su madre, niños que murieron durante la infancia, o quedaron sordos, ciegos o algún tipo de retraso mental. Apgar se convirtió en una vocera de la necesidad de la vacunación preventiva en madres embarazadas.
Apgar dirigió, también, la Fundación Nacional de la Parálisis Infantil Marcha de los Diez Centavos y se involucró dando conferencias y recolectando fondos de 1959 hasta el año de su muerte.
A Virginia Apgar, ya desde niña, le llamaba la atención también la música. Aprendió a tocar el violín y el cello, no sólo tocaba cada vez que podía en grupos amateurs de música. formó parte de tres orquestas diferentes a lo largo de su vida. A finales de la década de los cincuenta, se interesó, a través de una paciente, a construir instrumentos musicales: violines, chelos y violas.
También jugaba golf, volaba aviones, era fanática del béisbol, en específico de los Dodgers de Brooklyn y se cuenta que gracias a que siempre llevaba consigo un tubo y un bisturí salvo 16 vidas en la calle o en restaurantes. Alguna vez dijo: Nadie, absolutamente nadie va a dejar de respirar frente a mí.  Al referirse al por qué llevaba siempre con ella un equipo de resucitación.
Virginia Apgar obtuvo numerosos reconocimientos por sus logros y tres doctorados honoríficos otorgados por diferentes instituciones, así como la medalla de oro a los alumnos destacados de la Facultad de Médicos y Cirujanos de la Universidad de Columbia en Nueva York.
Virginia Apgar murió el 7 de agosto de 1974 de Cirrosis. Tenía 65 años de edad. 

publicado en mamaejecutiva.net el 3 de abril de 2017
imagen wikipedia.org

lunes, 17 de octubre de 2016

Rita Levi Montalcini curiosidad, persistencia y un premio nobel.



Italiana de origen judío sobrevivió a dos Guerras Mundiales, y llevó a cabo las investigaciones sobre el tejido nervioso que le permitieron ganar el premio Nobel de Medicina en 1986.
Armando Enríquez Vázquez

En 1986 cuando la asamblea del Instituto Karolinska, encargada de otorgar el Premio Nobel de Medicina anunció como ganadora a la doctora Rita Levi Montalcini, ella se tenía 77 años de edad, había sobrevivido a las dos guerras mundiales y con ello a la estupidez y el racismo de Mussolini. Alguna vez la científica declaró: Debería agradecer a Mussolini haberme declarado raza inferior, ya que esta situación de extrema dificultad y sufrimiento, me empujó a esforzarme todavía más. Además, había llevado a cabo las investigaciones para entender mejor una función de las células nerviosas y su crecimiento.
No sólo el dictador fascista fue uno de los hombres que al oponerse a sus ideas y desarrollo personal motivaron a Rita a crecer y perseverar en sus estudios e investigaciones, Otro fue su padre y un tercero su mentor y primer jefe el doctor Giuseppe Levi.
Rita Levi Montalcini nació en Turín el 22 de abril de 1909, Rita tuvo una hermana gemela llamada Paola. Su padre Adamo Levi, fue un ingeniero dueño de una fábrica de hielo y del que Rita recordó en una entrevista en 2009 al diario español El País, su naturaleza victoriana que la impulsó a nunca determinar el nunca querer casarse por no seguir el patrón de sumisión y obediencia de su madre. Su padre a pesar de esa rigidez con la que a lo largo de su vida lo recordó la médica italiana, al enterarse del interés de Rita por la medicina, se limitó a contestar: No lo apruebo, pero no puedo impedírtelo. El hombre había hecho lo posible para que sus hijas fueran modelo de la mujer ama de casa tan idealizada a principios del siglo XX por una sociedad machista.
Rita estudió en la Universidad de Turín, en una época en que en la facultad de medicina de la escuela sólo había 7 estudiantes mujeres en una matrícula de 300 alumnos. En 1932, Rita ingresó al laboratorio histológico del Giuseppe Levi, quién fue un pionero de las investigaciones del cultivo de células in vitro, y en el campo de la neurociencia estudió los tejidos nerviosos. Levi no sólo fue maestro de Rita Levi Montalcini, entre sus estudiantes en la Facultad de Medicina de Turín también se encontraban Salvador Luria y Renato Dulbecco quienes como Rita habrían de ganar el Premio Nobel de medicina, el primero en 1969 y el segundo en 1975.  
En 1936 y tras graduarse como médica, Rita Levi Montalcini estaba por decidir la especialidad que iba a estudiar cuando Benito Mussolini publicó su Manifiesto de defensa de la raza, en el que se prohibió la presencia de judíos en las universidades italianas. Entonces Rita decidió con ayuda de su hermano y de sus vecinos poner un laboratorio en su casa en el que continuó con sus estudios y las investigaciones iniciadas en el laboratorio de Levi, quien tras el manifiesto abandonó Italia. En 1939, Levi consiguió un trabajo en Bélgica para Rita, pero este únicamente duró nueve meses, pues una vez que los Nazis invadieron Bélgica, Rita Levi, prefirió regresar a Italia y en el campo cercano a Turín montó de nuevo un laboratorio en el continuó con sus investigaciones.
Fue en esos años, cuando gracias otra vez a Giuseppe Levi, que Levi Montalcini conoció el trabajo de Viktor Hamburger sobre el sistema nervioso. Tras la dimisión y huida de Mussolini en 1943 y la presencia Nazi en Turín, la familia Levi huyó a las cercanías de Florencia y Rita colaboró con la Cruz Roja Internacional hasta la llegada de las fuerzas aliadas y el fin de la guerra, en ese momento Rita se reincorporó al equipo de trabajo de Levi y repitiendo los experimentos de Hamburger logró resultados diferentes.
En 1946, Rita Levi Montalcini viajó a Estados Unidos invitada por Hamburguer, con quién se quedó a trabajar por los siguiente quince años y después dividió su tiempo entre Estados Unidos e Italia. Fue entonces cuando Levi hizo su gran descubrimiento acerca del funcionamiento de las células y el factor de crecimiento, su conocimiento acerca del cerebro la llevó a formular la declaración de la existencia de un mayor desarrollo en uno de los hemisferios cerebrales del ser humano y fue este crecimiento de acuerdo a sus palabras lo que obligó a los homínidos a bajar de los árboles.
El trabajo de Levi Montalcini ayudó a los neurobiólogos y neurólogos a entender cómo las células crecen y se reproducen de acuerdo a una “orden”, en este caso llamado factor de crecimiento, en específico las células nerviosas incluidas las neuronas. Con la ayuda del bioquímico Stanley Cohen, la científica a partir de un trabajo con células cancerosas en ratones y pollos se dedicó a aislar y reconocer este factor de crecimiento. En 1954 Cohen logró aislar una nucleoproteína que ambos científicos identificaron con el factor de crecimiento que estaban buscando.
Rita Levi Montalcini fue la primera mujer en ser admitida en la Academia Pontificia de Ciencias fundada por el papa Clemente VIII en 1603. Levi Montalcini ingreso a dicha academia en 1974 y a pesar de considerarse agnóstica mantuvo buena amistad con Paulo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI.
Fundó en 2002 el European Brain Research Institute con sede en Roma. Este Instituto se encarga de buscar soluciones a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y cuyo personal está compuesto en una gran mayoría por mujeres.
Incansable Feminista, fue nombrada senadora vitalicia de la República Italiana en 2001.
En 2008 junto con su asistente y mano derecha a lo largo de más de cuarenta años publicó un libro biográfico titulado La clepsidra de la vida. Este no fue el único libro que la ganadora del Premio Nobel de Medicina escribió a lo largo de su vida, pues también escribió un libro llamado Senz’olio contro vento. Una expresión de los marineros italianos para referirse a hacer frente a las tormentas y el cual trata sobre italianos que enfrentaron de maneras diferentes el fascismo y la discriminación durante la II Guerra Mundial, Elogio a la imperfección, Eva era africana, Cronología de un descubrimiento, El as en la manga, entre otros.
En la entrevista citada para el periódico español El Pais, cuando el periodista Miguel Mora le preguntó ¿Cuál era el secreto para cumplir cien años? La científica italiana contestó:
La única forma es seguir pensando, desinteresarse de uno mismo y ser indiferente a la muerte, porque la muerte no nos golpea a nosotros sino a nuestro cuerpo, y los mensajes que uno deja persisten. Cuando muera, solo morirá mi pequeñísimo cuerpo.
Rita Levi Montalcini murió el 30 de diciembre de 2012 a los 103 años de edad.

publicado en mamaejecutiva.net el 10 de octubre de 2016
imagen ebri.it

lunes, 17 de agosto de 2015

Una bebida desagradable y milagrosa.



Tomando una receta de los pescadores noruegos se creó una de las medicinas y complementos más exitosos de la historia contemporánea, aunque su origen y receta sean repugnantes.
Armando Enríquez Vázquez.
La importancia histórica del Bacalao, de su pesca, de la industria que los países con costas en el Atlántico norte hicieron con esta especie es una de las hazañas de los pueblos pesqueros. En su extraordinario libro, Cod: A Biography of the Fish That Changed the World, Mark Kurlansky dice que del Bacalao se aprovecha todo, la carne magra que casi no tiene grasa, las cabezas que resultan, a decir del autor, ser más sabrosas que los lomos mismos, las lenguas, la piel que además de poder comerse, se puede curar para crear artículos como zapatos. El estómago se rellena de hígado y carne para crear una especie de salchichas de con él. Los huesos y otros órganos del pez se utilizan como fertilizantes, incluso Kurlansky menciona que ciertos pueblos de Islandia remojaban los huesos en leche fermentada para ablandarlos y después comerlos.
Para nosotros habitantes de un altiplano el bacalao representa una tradición en las mesas de las celebraciones navideñas y de fin de año, traído por los españoles, el bacalao encontró en el bolillo el mestizaje de la deliciosa torta de bacalao, tan degustada en los días posteriores a las fiestas decembrinas. Sin embargo para muchos el bacalao trae un amargo regusto a la memoria.
Entre las partes comestibles del bacalao se encuentra el hígado, que no sólo es consumido cocinado de manera normal. Los pescadores noruegos tenían la costumbre de arrojar los hígados del pez en un barril con agua de mar y esperar a que se fermentaran por periodos que podían durar hasta un año. El resultado de esta fermentación extraía entre otras cosas los aceites contenidos en el hígado del pez, el brebaje resultante de aquella mezcla era tomado por los pescadores para combatir todo tipo de enfermedades y dolencias. Este remedio fue el que en sus viajes por las costas noruegas encontró Alfred Downe Scott, los pescadores entrevistados por Scott aseguraban que la bebida daba fuerza, longevidad y ayudaba a prevenir enfermedades. Scott comenzó a investigar el fermentado y en 1876 en Inglaterra lanzó a la venta la hoy famosa Emulsión de Scott. Al volverse un producto popular, se industrializó el proceso, lo que no lo hace más apetecible que el original pues se basa en hervir los hígados y otros tejidos grasosos del pez para obtener los aceites necesarios.
Unos años antes, en 1841, el médico escocés John Hughes Bennet ya había estudiado el fermentado y publicado un artículo para la comunidad médica del Reino Unido titulado: Treatise on the Oleum Jecoris Asselli, or Cod Liver Oil.  En el que reconoce las propiedades terapéuticas del aceite obtenido del hígado de bacalao, sobre todo en enfermedades relacionadas a la deformación de los huesos, la gota, el reumatismo y la tuberculosis. En 1843, un médico holandés; Ludovicus Josephus de Jongh realizó estudios y análisis sobre el aceite descubriendo que con el paso del tiempo este aceite se oscurecia y descubriendo que el que tenía más propiedades curativas era el que tenía un color café claro que representaba la primera etapa de la fermentación, entre más oscuro era el líquido menos propiedades tenía y su sabor era más concentrado y por lo tanto repugnante. Con el tiempo y los avances científicos muchas de las sustancias contenidas en el aceite serían identificadas, primero las vitaminas A y D y años más tarde los aceites Omega 3 que tantos beneficios tienen para el sistema cardiovascular.    
La Emulsión de Scott no fue la primera marca con la que se vendía el aceite de hígado de bacalao, pero si fue la primera que aseguraba a los consumidores que por su contenido de glicerina que emulsificaba la fermentación el sabor era más agradable, de acuerdo con la publicidad de la glicerina encapsulaba el fermento eliminando el sabor. Cosa que aquellos que han tomado el complemento sabrán que no es cierto.



Como imagen de la marca Scott eligió una fotografía de un pescador noruego llevando a cuestas un enorme bacalao, como demostración de los beneficios proporcionados por su emulsión. Esa fotografía dibujada a lo largo de más de ciento treinta años sigue siendo una forma de identificar a la marca. La emulsión se volvió en una medicina recetada por médicos a lo largo y ancho del mundo y conquistó mercados que por un momento a mediados del siglo pasado quisieron ganar los complejos de vitaminas sintéticas y que fueron nulificados cuando años más tarde se descubrió el contenido de aceites Omega 3 en la emulsión por lo que recupero cierta popularidad entre los médicos.
La publicidad de la emulsión de Scott es de llamar la atención, en sus primero años el entusiasmo que le imprimían los publicistas españoles y de habla hispana llama la atención. Desde la que dramáticamente inicia con el encabezado: Mi hijo Casimiro estaba anémico… hasta el poco creible: Los niños piden a gritos la Emulsión de Scott.
 Con el paso de los años y al enfrentarse al problema del sabor los laboratorios añadieron saborizantes a la formula y hoy existen versiones con sabor naranja y cereza, además del sabor natural. La Emulsión de Scott sigue vigente en muchos países como el nuestro, donde muchos niños piden a gritos que a su mamá se le olvide la dosis diaria.

publicado en the point.com.mx el 3 de agosto de 2015
imagenes: cuadrosguapos.com
                   endocrinologopediatra.mx

domingo, 23 de marzo de 2014

Ciencia en el fondo del mar.





El descubrimiento de vida en lo más profundo de los océanos no sólo es una sorpresa por las condiciones extremas en la que estos organismos viven sino por lo que representan para la ciencia.

Armando enríquez Vázquez

Las riquezas del fondo del mar no sólo se encuentran en los minerales que se pueden extraer del lecho marino, el poder entender cómo funcionan y sobreviven los diferentes organismos que se han descubierto en las últimas décadas en  las profundidades y los cuales apenas se han empezado a estudiar en las últimas décadas nos puede ayudar a desarrollar diferentes tecnologías, drogas y sustancias. Eso sin contar que realmente no conocemos nada acerca de las profundidades marinas y que más del 95% de lo que hay debajo de los océanos está por descubrirse.
Vivir en lo más profundo del océano implica adaptaciones a condiciones extremas a las que ningún ser humano podría sobrevivir, empezando por la gran presión a la que las criaturas a más de mil metros de profundidad viven y las bajas temperaturas de entre 4°C a 2°C que de pronto en el área de una fuente hidrotermal se puede elevar hasta 400°C, y que gracias a la tremenda presión de las profundidades le impide entrar al agua ebullición y sin embargo alrededor de estas fuentes hidrotermales se han descubierto ecosistemas con numerosas especies y ejemplares que están a un por ser estudiadas.
Aquí unos cuantos ejemplos de lo que la investigación de las especies marinas ha logrado y lo que aun podemos esperar. Existen un tipo de esponjas marinas de la clase Hexantinellida, conocidas de manera común como esponjas vítreas, pues su esqueleto está construido de fibras muy delgadas de silicio, o sea de vidrio, que viven a una profundidad promedio de 200 y 2000 metros de profundidad. Desde hace algunos años estas esponjas y en especial una que se conoce con el nombre común de canasta de flores de Venus, y cuyo nombre científico es Euplectella aspergillum,  son motivo de estudio por parte de los biólogos por que de manera natural producen fibras ópticas. Fibras ópticas del grueso de una cabello humano, para los científicos encargados de trabajos de biomimesis. El estudio de estas esponjas podría revelar cómo desarrollar mejores y más flexibles fibras ópticas. Fibras ópticas producidas a bajas temperaturas a diferencia de las que se producen de manera industrial.
Otro ejemplo lo encontramos en un pez llamado Zoarces americanus, que habita en las profundidades del Océano Ártico. Este pez fue estudiado por la empresa Unilever, ya que produce  una proteína anticongelante, capaz de  prevenir a bajas temperaturas, la creación de cristales de hielo que dañarían el tejido celular de sus órganos y músculos. La empresa Univeler, que es el mayor productor de helados y golosinas congeladas en los Estados Unidos,  ha utilizado esta proteína desde mediados de la década pasada, con el permiso de la FDA, organismo encargado de regular la comida y las medicinas en Estados Unidos,  para la fabricación de helados, lo que permite que la consistencia cremosa de un helado se mantenga sin que se formen hielos que dañan esta consistencia y la percepción del consumidor.
También los caracoles marinos han resultado de gran utilidad para el desarrollo de nuevas medicinas. Algunos Caracoles que son extremadamente venenosos como los caracoles cónicos que utilizan neurotoxinas muy poderosas para atrapar a sus presas, que en realidad son venenos letales. Gracias al estudio de estas neurotoxinas se han producido potentes analgésicos que ayudan a los pacientes de enfermedades como el cáncer a lidiar con el dolor. Estos medicamentos han sido aprobados por FDA en Estados Unidos  y por su contraparte en la Unión Europea desde 2005.
Durante la última década del siglo pasado los investigadores del fondo marino descubrieron que a diferencia de muchos otros peces del abismo océanico donde no penetra un solo rayo de luz solar, la especie Malacosteus niger es capaz de percibir el color rojo lo que le da una ventaja para atrapar a sus presas. El biólogo marino Ron Douglas de la Universidad de la Ciudad de Londres descubrió que la responsable de este hecho era la clorofila, misma que el pez obtiene de las bacterias en su alimento. Actualmente un científico norteamericano se encuentra tratando de desarrollar la forma de aprovechar este descubrimiento para aplicar clorofila a los ojos humanos y mejorar la visión nocturna desgraciadamente con fines militares, pero esto podría ser de gran utilidad para aquellos que se ven obligados a desarrollar parte de su trabajo o actividades en condiciones oscuras, como los choferes de camiones que viajan por las carreteras en la noche.
Entender a los organismos bioluminicentes del fondo marino, esto es, capaces de producir su propia luz a partir de procesos químicos y físicos de sus cuerpos, puede ayudar a tener ciudades mejor iluminadas y menos costosas en el gasto de energía.
Apenas a principio de este mes de marzo Timothy M. Lenton de la Universidad de Exeter publicó en el Journal Nature Geoscience, la teoría de que las esponjas de las profundidades marinas son las responsables de oxigenar las aguas de los océanos hace mil millones de años y por lo tanto de ser cierta esta hipótesis las esponjas serían en gran parte responsables de la evolución de la vida como la conocemos en nuestro planeta.
En la riqueza de organismos que existe en el fondo del océano muchos científicos esperan encontrar también la solución para la actual crisis de antibióticos que cada día es más evidente cuando los microorganismos comienzan a ser más resistentes a los medicamentos actuales.
La vida vino de los océanos y al parecer podríamos decir que hay suficientes organismos y seres por investigar en las profundidades que nos ayudaran a mantener la vida en la superficie.

publicado en blureport.com.mx el 18 de marzo de 2014
imagen. geo.de

martes, 14 de enero de 2014

Biomanufactura, ¿un futuro sin contaminación?





Se puede combatir el efecto invernadero creando alimentos y objetos de consumo animal en fábricas. Fabricando órganos para trasplantes. ¿Es un avance o un retroceso?

Armando Enríquez Vázquez

Es un hecho que la crianza de animales para consumo humano se ha convertido en uno de los temas que se discuten en diferentes ambientes hoy en día, desde científicos, grupos en defensa de los animales y  hasta esos radicales llamados veganos. Se calcula que en el mundo se crían alrededor de 60 mil millones de animales únicamente para consumo humano. Esta cifra crecerá a 100 mil millones para el año 2050. Hoy en día los rumiantes domésticos; vacas, ovejas y cabras, entre los más consumidos y por tanto criados por el hombre, presentan un problema para el medio ambiente. El complejo proceso de digestión de los rumiantes se lleva a cabo en cuatro estómagos y en la fermentación de lo que podríamos llamar bolo alimenticio intervienen bacterias que habitan en el estas cavidades estomacales, lo que da como resultado grandes cantidades de gas metano que el animal despide en la atmosfera. Se calcula que hoy en día el 18 por ciento del metano emitido a la atmosfera para contribuir en el efecto invernadero proviene del ganado doméstico y hay quienes aseguran que una vaca contamina más que un automóvil.
Entre los procesos humanos solamente el cultivo de arroz libera más gas metano en la atmósfera que el ganado. El metano es el segundo gas en importancia en las emisiones que producen el efecto invernadero causante del cambio climático.
Pero además se encuentra el problema del espacio que ocupan los animales, se calcula que el 33 por ciento de las tierras que no están cubiertas por hielo se dedican a la ganadería y esta actividad utiliza un 8 por ciento del agua del planeta para llevarse a cabo. Por estas razones los científicos y empresarios del mundo están buscando soluciones al problema.
A principios de agosto del año pasado se dio a conocer una hamburguesa hecha con carne cultivada en un laboratorio. Escépticos, críticos y detractores se burlaron de esta investigación y antes que nada antepusieron el precio de la hamburguesa ante cualquier otra cosa. La carne de 142 gramos de peso que se utilizó para la hamburguesa tuvo un costo mayor a un cuarto de millón de euros. La investigación fue desarrollada por la Universidad de Maastricht en Holanda y fue encabezada por el profesor Mark Post, además la investigación contó con el apoyo financiero del empresario cofundador de Google, Sergey Brin. Obtener la cantidad adecuada para de carne para la hamburguesa llevó tres meses de cultivo, lo que significa un proceso más rápido que el de criar una vaca para después sacrificarla y venderla en el mercado y aunque al parecer el sabor era bastante bueno, la realidad es que esta investigación de continuar no verá pronto aplicación en la vida cotidiana de los seres humanos.
Una empresa llamada Modern Meadow, fundada en 2008 y cuyas oficinas se encuentran en Missouri en los Estados Unidos cree que la investigación holandesa es correcta, pero además la carne no es lo único que se puede crear en un laboratorio. Lo que se está desarrollando en las instalaciones de Modern Meadow es piel animal, en pocas palabras cuero. A partir de cultivo de células de de la piel de una vaca, pero puede hacerse con cualquier animal, y de una impresora 3D se crea piel para diferentes artículos de cuero. Lo interesante de acuerdo con Andras Forgacs uno de los fundadores de la empresa, es que la piel que se obtiene no tiene desperdicio pues se puede imprimir en la forma en la que se va a utilizar por caprichosa que esta sea, de la misma manera la manipulación de las capas unicelulares le permite crea productos de piel del grosor que ellos quieran y a través de ingeniería genética se le pueden dar también características especificas de elasticidad, durabilidad y hasta un patrón.
La mayor ventaja de este proceso de acuerdo con Forgacs es el hecho de no tener que criar animales para después matarlos.
En la actualidad los procesos de biomanufactura no sólo están enfocados al desarrollo de opciones para sustituir animales, de hecho el mayor campo de investigación se encuentra en la medicina. Hoy en día y con técnicas similares a las planteadas por Modern Meadow, se ha podido obtener en laboratorios a través de impresoras 3D vasos sanguíneos, traqueas, como la que le fue implantada de manera exitosa a un bebe de seis semanas de edad en febrero de 2012 por investigadores de la Universidad de Michigan.
También se han logrado excelentes resultados con válvulas del corazón, vejigas, orejas y se acaba de anunciar esta misma semana que investigadores de la Universidad de Cambridge han logrado imprimir células oculares de la retina que retienen sus propiedades, lo cual puede significar un avance en tratamientos contra la ceguera. En cuanto a los avances en el sistema de salud ya hablaré con más detalle en una futura ocasión. Lo importante es que estos adelantos que pueden beneficiar a los miles millones de habitantes del planeta pueden convertirse en un mediano plazo en una realidad.
Estos avances científicos son impresionantes e  imprescindibles en un planeta en el que la población crece y los problemas de hambrunas y de salud son mayores día con día, solo será cuestión como siempre de quien los administra y cómo.
Parece que la biomanufactura, o biofabrication como es conocida en inglés, será una de las tendencias en el futuro industrial del planeta, causando una nueva revolución en la humanidad, lo que me lleva a una pregunta independiente de las implicaciones éticas que cada quien quiera darle a estos grandes avances de la humanidad. ¿Serán enormes corporaciones o empresas las que decidan quienes comen y lo que comen? ¿Formaran parte de los programas públicos de salud y alimentación? ¿Quiénes merecerán ser curados y quienes no? 

publicado en blureport el 10 de enero de 2014
imagen: stemcellcite.com

sábado, 11 de enero de 2014

Las bacteriabots contra los tumores cancerígenos.





Una nueva esperanza para evitar la quimioterapia y radiaciones está siendo desarrollada en Corea del Sur.

Armando Enríquez Vázquez

La palabra bacteriobot nos hace pensar en un nuevo juguete para niños, o la última idea para el argumento de una superproducción hollywoodense, pero no es así, los bacteriobots podrían ser los nuevos aliados de la ciencia médica para combatir el tumores cancerosos.
Y así como el término no es desconocido, de igual manera puede suceder con la institución donde se ha desarrollado la investigación. La Universidad Nacional de Chonnam.
La Universidad Nacional de Chonnam, se encuentra en la ciudad de Gwangjiu que es la sexta ciudad en tamaño en Corea del Sur. A pesar de no ser una las universidades de las que estamos acostumbrados escuchar como revolucionarias en la investigación, los trabajos que se realizan al interior del centro educativo para el ataque de los tumores cancerosos pueden representar un verdadero parte aguas en los tratamientos contra la enfermedad, así como en el tratamiento y administración de medicamentos por medios  que se puedan implantar de manera directa en el cuerpo. El grupo de Investigadores está bajo el mando del Doctor Jong-Oh Park.
La idea es atacar a los tumores desde dentro del cuerpo humano de una manera menos agresiva que los tratamientos actuales de quimioterapia o radiación.
Para esto los investigadores de la universidad coreana han modificado genéticamente bacterias y les han conectado una microscópica estructura, con una droga anti cáncer. Las bacteriobots ayudan a acabar con ciertas barreras que los investigadores alrededor del mundo se han encontrado al diseñar sistemas de administración de medicamentos por medio de nanobots, o sea robots minúsculos capaces de ser introducidos en el cuerpo para efectuar funciones médicas, como lo son el poder trazar de antemano rutas para llegar a las zonas en las que se desea administrar el medicamento, debido muchas veces a barreras físicas naturales como pueden ser las malformaciones en los vasos sanguíneos. Por lo que se escogió una bacteria que presenta una gran movilidad, entre otras características, para ser la que se modificara genéticamente. La Salmonella typhimuium, resultó idónea. Las bacterias modificadas a nivel genético se mueven a través del cuerpo o del torrente sanguíneo por medio de flagelos, encuentran los tumores gracias a la estructura robótica que se les ha implementado que detecta ciertos compuestos que secretan las células cancerosas. Una vez detectado el tumor y una vez que las bacteriabots han llegado a él se encargan de rociarlo con los medicamentos anti cancerígenos, mismos que dispersan en el tumor a una velocidad de 5 micras por segundo.
La técnica resultó exitosa al aplicarse en ratones y ahora se pretende entrar en las siguientes fases de prueba en la investigación. Así como desarrollar bacteriabots mejoradas para poder atacar otras enfermedades de difícil tratamiento en la actualidad. Entre las ventajas de este tratamiento se encuentra el que al atacar directamente el tumor, otras células de rápido crecimiento en el cuerpo humano no se ven afectados, por ejemplo las células responsables del crecimiento del cabello y las células sanguíneas. Una de los límites de la investigación actualmente es que únicamente se puede utilizar en tumores ya formados y que físicamente puedan ser localizados. 

Publicado en blureport.com.mx el 8 d enero de 2014
imagen: plus.google.com