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martes, 15 de mayo de 2018

Margo Su una vida extraordinaria



Bailarina de carpa, promotora teatral, escritora, dueña del legendario Teatro Blanquita Margo Su es sin duda una de las mexicanas más exitosas y polifacéticas del siglo XX.

Armando Enríquez Vázquez

A raíz de un documental que vi hace poco acerca de los intelectuales y el poder en México llamado La muñeca tetona por una muñeca de trapo que aparece en la foto que da pie al filme me interesó una de las dos mujeres que acompañan en esa fotografía a personajes como Carlos Monsiváis, su tocayo y ex presidente del país Carlos Salinas de Gortari, Miguel Ángel Granados Chapa, Iván Restrepo y Gabriel García Márquez entre otros. Las únicas mujeres en la foto son Elena Poniatowska y Margo Su.
¿Quién fue Margo Su? ¿Por qué aparece en esa foto? ¿Por qué la ha olvidado la historia oficial de este país? ¿Realmente fue tan relevante esta mujer? Recordada por ser la empresaria dueña y que manejó el famoso Teatro Blanquita, uno de los lugares más emblemáticos de la cultura popular en la Ciudad de México, esta valiosa mujer se movió en mundos tan disímbolos como la farándula y la intelectualidad a lo largo de su vida.
Margo Su nació en la Ciudad de México el 21 de marzo de 1930.
Pobre en su infancia, Margarita Su López, que era su verdadero nombre, comenzó desde la primera adolescencia su vida como corista trabajando en diferentes carpas del centro de la Ciudad de México, Tenía tan sólo trece años y en esa época ganaba un salario de $3.50 que le permitía comer junto con sus compañeras en fondas de Garibaldi una buena comida corrida que costaba $1.50, pronto se distinguió bailando de pareja de un bailarín llamado Ricardo Luna. A temprana edad se casó con el empresario Félix Cervantes y entonces a finales de la década de los cuarenta la fortuna sonrío a la pareja que se sacó la lotería. Con el premio de diez mil pesos compraron un terreno en lo que es hoy el Eje Central y en esos años se llamaba San Juan de Letrán. El terreno que a principios del siglo XX había sido ocupado por el circo Orrin, ahora bajo sus nuevos dueños albergaría una carpa que evolucionaría en pocos años en un teatro a la que llamaron Margo y donde se presentaban los espectáculos típicos de las carpas; algunos cantantes, bailarinas y números cómicos.
A finales de los años cincuenta, pasados los años del desenfreno en cabarets y antros que movieron la vida nocturna de la Ciudad de México en tiempos de la II Guerra Mundial y la posguerra, la derecha moralizante se apoderó de las autoridades capitalinas y el Regente de Hierro Ernesto P. Uruchurtu decidió no sólo clausurar el Teatro Margo, sino que ordenó su demolición amparado en una supuesta falta de garantías de seguridad en el inmueble. El terreno quedó vacío, pero no por mucho tiempo. Margo Su y Cervantes levantaron un nuevo local en el mismo sitio al que nombraron en honor a la hija de ambos como Teatro Blanquita.
Margo Su se distinguió por administrar el teatro de 1968 a 1981 y más tarde de 1989 a 1991, bajo su batuta floreció de nuevo el teatro de vaudeville en México de una manera que apelaba a los mexicanos que como ella misma definió en un momento: “Estaban empezando a volverse urbanos” y preferían las comodidades que brindaba la televisión al espectáculo de las carpas.
Durante sus años como empresaria teatral Margo Su conoció y fue parte importante en la carrera de personajes como María Victoria, Pompín Iglesias, La Sonora Matancera, Pérez Prado. El 27 de agosto de 1960 fecha de la inauguración del Teatro Blanquita la actuación principal estuvo a cargo de Libertad Lamarque.
Curiosamente Margo Su no se limitó al espectáculo popular que ofrecía su teatro. Fue actriz en películas de los años 50 y 60 como Club de Señoritas, Las Leandras dirigidas por Gilberto Martínez Solares, Juventud Desenfrenada, dirigida por José Díaz Morales, División Narcóticos dirigida por Alberto Mariscal, entre otras y en los ochenta participó en las telenovelas Extraños Caminos del Amor y El Pecado de Oyuki.
Pero Margo Su fue además cercana a un importante grupo de intelectuales entre los que se encontraban Carlos Monsiváis, Héctor Aguilar Camín, Gabriel García Márquez y ejerció el periodismo cultural en La Jornada diario del cual fue una de las fundadoras. Con Monsiváis e Iván Restrepo fundó el Ateneo de Angangeo, origen de la tertulia entre intelectuales y políticos que dio origen a la famosa foto de Pedro Valtierra con Carlos Salinas de Gortari y la muñeca tetona. Margo Su, de acuerdo con Miguel Ángel Granados Chapa fue el enlace entre los intelectuales y la cultura popular. Pero por si no fuera poco Margo Su escribió dos libros Alta Frivolidad y Posesión. El primero publicado en 1989 y el segundo en 1991.
Ayudó a directores de Teatro como Abraham Oceranski a realizar proyectos escenográficos que nada o poco tenían que ver con la cultura con la que muchos la asocian y en el terreno teatral también trabajó en el escenario bajo la dirección de personajes tan importantes como Julio Castillo.
En 1993 Margo Su murió en Portland, Oregón víctima de cáncer.
Margo Su tuvo además una hermana que además de ser una de las bailarinas “exóticas” más importantes de la farándula de los años cincuenta, murió asesinada en un crimen turbio y pasional.
La historia y la vida de esta extraordinaria y polifacética mujer merece ser explorada y contada más a fondo.

publicado en mamaejecutiva.net el 8 de mayo de 2018

lunes, 7 de mayo de 2018

La muñeca tetona, intelectuales, poder y medios como el País



La reflexión acerca de la relación del poder y los intelectuales en un documental inusual en México y más inusual quien lo difundió.
Armando Enríquez Vázquez

El azar es extraño y de su mano llegué el pasado sábado 28 de abril a una nota del diario español El País que difundió a lo largo de 24 horas, del sábado 28 a las 9:00 a.m. hora de México a las 9:00 a.m del domingo 29 un documental mexicano titulado La muñeca tetona.
El documental surge a partir de una fotografía en la casa de Iván Restrepo donde además del propio Restrepo aparecen Gabriel García Márquez, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, Miguel Ángel Granados Chapa, Margo Su, Héctor Aguilar Camín, Benjamín Wong, León García Soler, al centro de la fotografía aparece el entonces secretario de planeación y presupuesto Carlos Salinas de Gortari. En una esquina del sillón y junto a León García Soler aparece el otro invitado; una muñeca de trapo que representa a una cabaretera o una mujer de burdel, tal vez güera y con grandes senos que da nombre al documental. La fotografía no es única, existen otras con los mismos personajes que se exhiben a lo largo de la cinta. Ni representa una sola reunión entre el ex presidente de México y el grupo de intelectuales. Las reuniones fueron periódicas y se dieron también durante la presidencia de Salinas, de acuerdo con los entrevistados que incluyen al ex presidente Salinas.
Fueron reuniones cordiales, de platicas entre personajes interesados en muchas cosas no sólo el país, de acuerdo con los testimonios en esas reuniones el poder se hacía a un lado y charla transcurría como una alegre tertulia. Incluso se habla de como Carlos Salinas ya siendo presidente llamaba directamente a algunos de los personajes en la foto y mientras a García Márquez solicitó su intermediación con Fidel Castro, Elena Poniatowska le colgaba el auricular al presidente, escéptica de que este la llamara directamente por teléfono. 
Dirigida por Diego Osorno y Alexandro Aldrete la cinta reúne las voces de los sobrevivientes de aquel día, con excepción Aguilar Camín y García Soler, incluye los testimonios de dos personajes fundamentales en el mundo de la crítica y el análisis político hoy; Denise Dresser y escritor Fabrizio Mejía Madrid que ha escrito extraordinarios textos acerca del poder como Nación TV, que habla de Emilio Azcárraga Milmo y la despreciable empresa que construyó a la sombra y al servicio del PRI, Disparos en la oscuridad sobre Gustavo Díaz Ordaz y Un hombre de confianza, acerca del temible Fernando Gutiérrez Barrio.
El documental muestra los lazos que hasta ese sexenio tuvieron las elites intelectuales con el poder. En un México menos lector y con mayor presencia de noticieros de radio y televisión esa relación se volteado hacia los periodistas y a los que en el documental se llama con desprecio “opinólogos” y entre ellos se hacen llamar con arrogancia “comentocracia”. En un país donde los presidentes de este siglo han demostrado su ignorancia en especial Vicente Fox y Enrique Peña Nieto, ningún intelectual podría estar a su lado a diferencia de los serviles dueños de medios que se cobraron los favores por no golpear a los políticos o por ensalzarlos de diversas maneras ya fuera con concesiones en los medios como Olegario Vázquez Raña con Cadena3 primero y la cadena nacional Imagen TV después, o pidiendo preseas en el Congreso de la Unión como Juan Francisco Healy Ortiz dueño de El Universal un diario más oficialista que El Nacional en sus buenos tiempos.
La relación de los intelectuales con el poder es algo que nos hace pensar en la verdadera independencia del pensamiento de aquellos que se sienten la clase pensante de un país en constante crisis de identidad, como el nuestro, donde ni siquiera sabemos ya quienes son los intelectuales y quienes los que como Elena Poniatowska, bailan al son que le toque el mejor postor. No puedo olvidar como hace doce años después de apoyar incondicionalmente a Andrés Manuel López Obrador, tras el triunfo de Felipe Calderón Poniatowska como Judas negó a López Obrador. Y luego de ser zalamera de Peña Nieto, hoy se descubre lopezobradorista una vez más. En el documental se la ve recordar con cariño y afecto a Salinas de Gortari.
Los intelectuales o al menos los intelectuales interesados abiertamente en la política nacional, juegan y tienen ideales más de izquierda en nuestros días. La participación de personas como el fallecido Alejandro Aura en su momento y Paco Ignacio Taibo II, tan vituperado estos días, en los gobiernos del PRD en la capital del país, fueron de vital importancia para la difusión de la lectura y la cultura en la CDMX. Aunque no podemos olvidar a personajes como Enrique Krauze un hombre más situado al centro derecha del espectro político que ha retratado esta relación de los intelectuales desde aquel libro de 1976 Caudillos culturales en la Revolución Mexicana.
Lo cierto es que además Internet ha logrado romper esos núcleos elitistas y desde un simple meme, tan corrosivo como una opinión informada, programas como El Pulso de la República y diferentes medios escritos las voces de la pluralidad y la democracia se van convirtiendo en vitales para romper relaciones peligrosas como en su momento lo fue la mantenida por grupos de intelectuales con el poder político.
La otra parte sorprendente es que un material que tanto nos incumbe a los mexicanos, no fue distribuido por una empresa nacional, si no por el diario español El País que ha demostrado en los últimos años ser más critico y estar más al tanto de los que sucede en nuestro país que aquellos medios que se llaman líderes informativos nacionales como El Universal, El Excélsior, La Jornada, o el patético Milenio. No creo que el documental sea censurable en los más mínimo, pero la auto censura que ejercen los medios mexicanos se debe en gran parte a que deben su existencia al gobierno federal y su inversión en medios y no a los suscriptores o ventas de publicidad real que tengan.
Yo les recomiendo que busquen el documental para ver un fiel retrato del poder y ciertos intelectuales mexicanos, por un lado, la figura brillantemente maquiavélica de un hombre como Salinas intrigado también por el mundo de las ideas, por otro, y para que descubran la verdad detrás de la identidad de La muñeca tetona.

Publicado en blureport.com.mx el 1º de mayo de 2018
imagen: Pedro Valtierra