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martes, 29 de enero de 2013

El extraño caso de las máscaras de plomo



En 1966 en una colina cercana a Río de Janeiro aparecieron muertos dos técnicos electrónicos, ambos llevaban puestas unas caretas de plomo. La causa de su muerte es un enigma hasta el día de hoy.
Armando Enríquez Vázquez
Esta historia es extraña por donde quiera que se le vea y se ha prestado a las más diversas teorías para tratar de contestar las preguntas que surgen de ella.
El año es 1966, la fecha Agosto 17. Dos técnicos electrónicos, se dice que reparaban televisores, residentes del pueblo de Campos do Goytacazes en Brasil, avisaron a sus familias que irían a comprar algunas piezas que necesitaban a Río de Janeiro. Subieron a un autobús y viajaron unos 250 Kilómetros al sur oeste. Sus nombres eran Manoel Pereira da Cruz y Miguel José Viana.
Tres días después. Un joven de nombre Jorge da Costa Alves se encontraba volando una cometa en una colina cercana a Río de Janeiro cuando para su sorpresa hizo un macabro descubrimiento. Semi enterrados con malezas halló los cuerpos sin vida de Manoel y Miguel José. Jorge corrió a buscar un teléfono y notificar a la policía. Los cuerpos no mostraban ninguna seña de violencia física. Ambos hombres visten trajes e impermeables. Junto con los cuerpos los oficiales de policía descubren una serie de objetos que llenan de más misterio la muerte de los técnicos.
Primero. Ambos cuerpos tenían puestas una especie de mascaras de plomo, que ellos mismos habían confeccionado en su taller, cubriéndoles los ojos. Dos. Una libreta con dos anotaciones la primera dice: 16:30 Estar en el lugar acordado. La segunda; 18:30 Tragar las cápsulas, después del efecto proteger los metales, esperar por la señal para la máscara. Tres. Ambos hombres llevaban puestos impermeables. Cuatro. Una botella de agua vacía. Cinco un paquete con dos toallas.
El uso de las máscaras de plomo sugiere que Manoel y Miguel José esperaban algún tipo de radiación en su encuentro. Con las primeras investigaciones los policías averiguaron que la botella de agua había sido comprada en un bar en el pueblo cercano de Niteroi, la mesera que los había atendido mostró un vale con el que los hombres se habían comprometido a retornar el envase del agua.  Además declaró que Viana parecía muy nervioso y miraba constantemente su reloj, lo cual explicaría el poder cumplir con las instrucciones apuntadas en la libreta. Y si firmaron un papel comprometiéndose a devolver el envase de agua es porque esperaban regresar del viaje a la colina. El agua la utilizaron muy probablemente para ingerir las cápsulas. Pero tanto los impermeables como las toallas permanecen como enigmas de la investigación.
No se encontró ninguna cápsula y la autopsia no pudo revelar ningún envenenamiento, no porque no lo hubiera, simplemente porque en un descuido y con la cantidad de trabajo de los forenses, los órganos fueron puestos en un lugar donde se descompusieron rápidamente, haciendo imposible poder hacer ningún examen toxicológico en ellos.
De estas misteriosas muertes se han desprendido una gran cantidad de teorías, desde un asalto, que parece un poco exagerado porque a pesar de que no se les encontró dinero a ninguno de los dos hombres, no había muestras de violencia, ni forcejeo en el lugar. Para otros la muerte podría tener tintes de un suicidio ritual, donde los dos hombres buscaban viajar a otros mundos como en el caso de la secta del Heavens Gate a finales del siglo pasado en California. Pero todo parece indicar que ninguno de los dos pensaba en este viaje como un final.
Se dice que ambos hombres eran apasionados de los OVNIS y los extraterrestres y en la colina en que murieron, antes y después de su muerte, se asegura que aparecen muchas luces de tipo platillo volador.  Qué los hombres tuvieron un encuentro cercano del tercer tipo, por eso las caretas de plomo, porque esperaban algún tipo de radiación proveniente de las naves extraterrestres, y se pone como una de las más claras muestras de esto que a la fecha el pasto no crece en el lugar donde fueron encontrados los cuerpos. Pero también existe la teoría de que la sustancia utilizada para detener la descomposición de los cuerpos contaminó de manera muy severa dicha área.
Hay quienes dicen que Manoel y Miguel José intentaron viajar en el tiempo, que habían descubierto un agujero de gusano por el cual pasar y esperaban cierta radiación al cruzar. Lo que sigue siendo un misterio son las toallas.
He encontrado la explicación de algunos dementes que sugieren que Manoel y Miguel José tomaron por cierta la divertidísima novela de Douglas Adams La Guía del autoestopista del Universo, donde se dice que para viajar en el espacio es necesario llevar toallas, lo que es más que ridículo e imposible porque el libro aparecería en su versión en inglés más de diez años después de la muerte de los técnicos.
Al final del día el misterio sigue ahí y parece que permanecerá por muchos años más.
Publicado por thepoint.com.mx el 26 de Enero de 2013
Foto: boydom.com

lunes, 21 de enero de 2013

Kaspar Hauser el enigmático joven que apareció en Núremberg



Hace más de 130 años, un adolescente apareció una mañana en la ciudad de Nuremberg, cinco años después fue asesinado. Su identidad y su origen son un enigma hasta la fecha.
Armando Enríquez  Vázquez
Podríamos iniciar esta historia en los jardines del  Palacio de Ansbach en Baviera, Alemania donde una solitaria media columna octagonal porta la siguiente leyenda en latín: Hic occultus occulto occisus est.  Que en español significa: Aquí yace un hombre misterioso fue asesinado de una forma misteriosa.
De ahí pasaríamos a una tumba con lapida de piedra gris oscura donde se lee en letras doradas: Aquí yace Kaspar Hauser, un enigma de su época. La fecha de su nacimiento es desconocida, su muerte un misterio. 1833.
El enigma detrás de aquel hombre y aquel nombre inició cinco años antes y continúa hasta la fecha.
La mañana de 26 de mayo de 1828 apareció en el pueblo de Núremberg, un adolescente de unos 16 o 17 años, caminaba de una manera extraña, su ropa que había sido de buena clase, estaba sucia y raída. El joven no hablaba, llevaba consigo una carta dirigida al capitán del cuarto escuadrón del sexto regimiento de la caballería, un hombre llamado Friedrich von Wessing, en la carta que decía haber sido escrita por la persona que había cuidado de aquel muchacho, se decía que sabía leer, y que quería ser oficial de caballería como lo había sido su padre, e instaba al Capitán a tomar al chico o colgarlo, lo que mejor le pareciera al militar.
En un principio lo único que atinaba a decir el joven era que quería ser miembro de la caballería como lo había sido su padre. El Capitán decidió no tomar parte alguna en la vida del joven y lo entregó a la policía local. El joven no respondía más que con negativas a todas las preguntas y cuando se le proporcionó un lápiz de inmediato escribió: Kaspar Hauser. La única solución que encontraron fue encerrarlo en una celda.  Desde que estaba en la casa del Capitán de caballería al joven se le ofreció comida, sin embargo al parecer el sabor o el olor de la misma le desagradaron al joven que sólo aceptó comer pan y agua.
Kaspar llevaba consigo dos cartas. La primera que estaba dirigida a von Wessing y que además de las drástica opción final, explicaba que había sido escrita por el tutor del joven, que este había permanecido encerrado durante toda su vida y había sido enseñado a leer y escribir, a ser un buen cristiano. Su cuidador lo había recibido en su más tierna infancia de las manos de la madre del niño. Y lo había llevado en la noche a las afueras del pueblo, el joven no sabía el camino de regreso, ni conocía el nombre de su tutor por así convenir a este. En la segunda que supuestamente fue escrita por la madre de Hauser, se decía que el nombre del niño era Kaspar que había nacido el 30 de abril de 1812, su padre un oficial de la caballería estaba muerto y la madre una joven campesina sin dinero no podía hacerse cargo del niño. Sin embargo años más tarde el estudiar ambas cartas con detenimiento se llegó a la conclusión que ambas cartas habían sido escritas por la misma mano, con la misma tinta.
Tras un examen médico se determinó que Kaspar Hauser no era tonto ni tenía ningún impedimento para ser una persona normal. El guardián de la prisión, lo trasladó de la celda a los aposentos que él y su familia habitaban, y enseñó al joven a leer. Pronto algunas de las habilidades de Hauser comenzaron a hacerse presentes por ejemplo su visión nocturna era mejor que la de un ser humano común, lo mismo era sus sentidos del oído y del olfato. Se dice que podía distinguir perfectamente entre el norte y sur magnético de un imán con solo pasar la mano sobre él, incluso si se le apuntaba con el norte de un imán, Kaspar decía como sentía que lo jalaba, como si fuera de metal. Las tormentas eléctricas producían dolor en el joven. Kaspar Hauser parecía no poder distinguir entre los objetos inanimados y los seres vivos y trataba a algunos juguetes que la gente del pueblo le regaló como si estuvieran vivos.
Conforme pasaron los meses Kaspar Hauser fue adoptado por la ciudad de Núremberg y se le nombró un tutor; el científico George Friedrich Daumer, que se dedicó a hacer estudios y experimentos con el joven. Conforme este fue aprendiendo a hablar fue capaz de contar la historia de su infancia y confirmó el haber vivido en un encierro, alimentado solo con pan y agua, nunca vio al hombre encargado de cuidarlo y decía que a veces el agua era más amarga y lo hacía caer dormido, cuando despertaba la paja que le servía de cama había sido cambiada y celda limpiada. Sólo poco antes de ser liberado conoció la sombra de su cuidador, que se cuidó bien de no revelar su identidad.
Kaspar Hauser se convirtió en atracción en toda Europa, de todas partes del continente llegaban a Nuremberg para conocer al joven.  Entonces comenzó también el rumor acerca del extraordinario parecido del joven con la casa de los duques de Baden.  El 17 de octubre de 1829, mientras Daumer daba un paseo, un desconocido se metió en la casa del científico, vestido completamente de negro el intruso atacó con un cuchillo a Kaspar hiriéndolo en la cabeza, Kaspar fue encontrado delirando inconsciente por Daumer; ¿Por qué me asesinas? Nunca te he hecho mal alguno. ¡No me mates! ¡No me vuelvas a encerrar! ¿Dime porque me encerraste?  Al recuperase, Kaspar Hauser declaró ante la policía que el asesino que llevaba sombrero negro y ocultaba su rostro detrás de una bufanda le había dicho:Debes morir antes que abandonar Núremberg.
Unos días después del atentado en contra de Kaspar Hauser llegó a Núremberg un aristócrata ingles amigo del fallecido Gran Duque de Baden, llamado Phillip Henry Lord Stanhope, que intentó de manera infructuosa entrevistarse con el chico, pero se conformó con recabar toda la información posible sobre Hauser, al saberse del atentado contra el joven, los rumores de que era el heredero de la Casa Baden no se hicieron esperar. Obviamente, nunca se detuvo a nadie por el atentado en contra de Kaspar Hauser. En 1831 Stanhope regresó a Núremberg  y esta vez entró en contacto con Kaspar Hauser, se volvieron muy buenos amigos y le prometió llevarlo a Inglaterra con él. O al menos eso pretendió Stanhope, que en el fondo dudaba de la historia de Hauser en la cual encontraba muchas inconsistencias. Stanhope pidió la custodia legal de Kaspar y la consiguió. El 10 de diciembre de 1832 Stanhope  obtuvo  permiso para trasladar a Kaspar a la villa de Ansbach a unos 30 Km de Núremberg.  El joven quedó ahí bajo los cuidados de un amigo de Stanhope; el doctor Meyer. En enero de 1933 Stanhope partió rumbo a Inglaterra no sin antes prometerle a Kaspar regresar por él y adoptarlo. Esto nunca sucedió. Y ambos personajes jamás se volvieron a ver.
La búsqueda por la familia de Kaspar Hauser nunca se detuvo, en este periodo Stanhope mandó investigadores a Hungría en busca de nexos de Hauser pero no encontraron nada. En 1832, Kaspar Hauser consiguió empleo como asistente de una oficina de abogados. A principios de diciembre Meyer recriminó y peleó con Hauser por mentiroso. Cinco días después el 14 de diciembre corriendo y sin aliento Kaspar  Hauser entró en la sala de Meyer. Kaspar Hauser había sido apuñalado a la altura del pecho, la herida atravesó parte del pulmón y el hígado. Kaspar llevaba con él una bolsa que su agresor le dio.
Hauser declaró que había sido invitado por un recién conocido al parque de Ansbach, ahí frente a una fuente encontró a un desconocido que le preguntó su nombre al declarar ser Kaspar Hauser el desconocido le clavó el cuchillo y le entregó la bolsa. Hauser describió a su atacante como un hombre de unos cincuenta años de bigotes y patillas negras y cara roja.
El 17 de diciembre como consecuencia de sus heridas, Kaspar Hauser murió. Nunca se encontró a su agresor y el asesinato permanece un misterio hasta nuestros días. La bolsa contenía un mensaje escrito contra un espejo en que se lee:
Hauser será capaz de decirles como soy, de donde vengo y quién soy. Para evitarle ese trabajo se los diré yo mismo.Soy de…en la frontera de Baviera…cercano al río…mi nombre es M.L.O.
Tras la investigación se determinó que en el parque sólo existían un par de huellas, que correspondían a Hauser. Por lo que algunos comenzaron a creer en un auto atentado. A lo largo de los años muchos insisten en la teoría de que Kaspar Hauser era el heredero del Gran Duque de Baden. En 1996 un análisis de DNA de la sangre de la ropa de Hauser llevado a cabo por el Instituto de medicina Legal de la Universidad de Munich y el Laboratorio Forense de la Ciudad de Birmingham y financiado por el prestigioso semanario alemán Der Spiegel concluyó que el DNA de Kaspar Hauser no coincidía con el de Casa de Baden, sin embargo otro estudio similar en el cual las muestras se tomaron seis diferentes muestras de cabello de Hauser y conducido en 2002 por el Instituto de Medicina Forense de la Universidad de Münster y financiado esta vez por el canal de televisión pública ZDF, concluyó no se puede descartar que Hauser haya sido descendiente de la esposa del Duque de Baden, la Duquesa Stéphanie de Beauharnais, quien perdió un hijo alrededor de las supuesta fecha de nacimiento de Hauser. Sin embargo lo que queda de la familia Baden se niega a permitir se exhume a ese heredero sin nombre.
Por lo tanto uno de los pocos misterios acerca de Hauser que se podrían esclarecer seguirá como el resto de él y su vida en la oscuridad.
Para Paul-Johann-Anselm von Feuerbach, otro protector de Hauser lo que habían hecho con el muchacho sólo se podía calificar como un delito en contra del alma humana.

Publicado en thepoint.com.mx el 18 de Enero de 2013