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miércoles, 24 de mayo de 2017

Construir la marca México al interior y al exterior.



Lo Hecho en México, si quiere ser realmente un relanzamiento exitoso de la marca, debe demostrar ser más importante que actos y decretos oficiales.

Armando Enríquez Vázquez

El anuncio del relanzamiento de la marca Hecho en México, como respuesta a las condiciones adversas que representa la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, plantea varios paradigmas a romper para quienes intenten posicionar la marca.
Hablar y decretar la creación o revitalización de una marca no es lo mismo a lograr posicionarla y mucho menos a convertirla en un éxito, para eso se necesitan grandes estrategas de la publicidad, de las relaciones publicas, así como excelentes vendedores del proyecto.
Lo primero es tener en claro que la marca México tiene dos mercados principales; el externo y el interno. Es importante ver que ninguno de los dos es un mercado fácil de conquistar, mucho menos ante ideas preconcebidas tanto al interior como al exterior sobre nuestro país.
En cuanto al mercado interno, es importante pensar que la marca Hecho en México ya fracasó una vez. Y más importante es entender por qué fracasó. La respuesta se encuentra en el malinchismo mexicano y en la actuación del gobierno federal para la promoción de artículos y bienes de consumo provenientes del extranjero sobre todo a partir del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
El principal enemigo al interior del país de la marca México, es el consumidor mexicano y es a él a quien los diseñadores del nuevo Hecho en México, deben dirigirse. Habría que comenzar con una campaña que muestre porque el trabajador mexicano atrajo a las maquiladoras de todo el mundo, no sólo por el bajo salario, ni por la cercanía de la frontera, sino porque esa mano de obra logró producir productos de alta calidad que influyeron de manera directa en el crecimiento de empresas y en su inversión en México, porque en México obreros, técnicos, especialistas y administradores realizan muchas veces un trabajo meticuloso, comprometido y dedicado que nada tiene que ver con la burocracia y la plutocracia que agobian al país.
Lo Hecho en México, si quiere ser realmente un relanzamiento exitoso de la marca, debe demostrar ser más importante que actos y decretos oficiales y debe presumirnos a nosotros la calidad, variedad y funcionalidad de los productos mexicanos. Nuestra industria automotriz no es extraordinaria porque haya inversión de Ford o de Honda, ellos eligen México porque después de muchas décadas surtiendo partes mexicanas a esa industria, los empresarios, y los trabajadores mexicanos conocen perfectamente el mercado y producen con la calidad necesaria para los estándares internacionales. Nuestro conocimiento y las investigaciones sobre hidrocarburos eran punta de lanza a nivel mundial hasta que los gobiernos federales decidieron enterrar a la industria petrolera del país y ni que decir de la capacidad y la solución a problemas de infraestructura de construcción que ha intentado ser anulada por favorecer a contratistas extranjeros.
Y en el caso del mercado externo a pesar de los esfuerzos y logros de la Secretaría de Turismo en los últimos sexenios, que ha conseguido un incremento en el número de visitantes extranjeros inyectando una cantidad muy importante de recursos al sector, lo cierto es que la nota roja; el clima de inseguridad y los eventuales actos de violencia en contra de extranjeros en diferentes zonas turísticas del país, que además por lo general quedan sin resolver, han jugado en contra de los que podría haber sido una mucho mejor respuesta al colorido y bien hecho logo de México en las campañas de la Secretaría de Turismo.
De acuerdo con un artículo publicado por Forbes, titulado: 5 claves para rescatar la marca México y firmado por José Roberto Arteaga, en 2013 México ocupaba el lugar 6 como marca entre los países de Latinoamérica, por debajo de Brasil, Argentina, Costa Rica, Chile y Perú. Sin embargo, han pasado cuatro años ya de eso y con los fracasos en materia de seguridad y de crecimiento es muy probable que ese lugar haya caído, sobre todo porque países como Panamá, Colombia o Uruguay han hecho un gran trabajo promocionando su marca.
La marca México al exterior no es sólo la cándida imagen de calidez que brindan las campañas oficiales, también se basa en la calidad de nuestros productos y manufacturas, en ideas y talento que van desde la conquista en los últimos años del mercado de Hollywood con cineastas, cinefotógrafos, actores, actrices hasta la importancia del aguacate mexicano, de las marcas que se encuentran en las estanterías de Estados Unidos y Europa hasta las grandes trasnacionales que han hecho de México una marca de calidad en el exterior, como Bimbo, Cemex, ICA, Sigma alimentos y a las que el gobierno federal se ha empeñado en minimizar y menospreciar, nuestros pocos pero importantes científicos, nuestros beisbolistas y futbolistas en ligas extranjeras, en Checo Pérez que corre en la Fórmula 1. En nuestros escritores de fama mundial, nuestros pensadores, artistas gráficos, bailarines, músicos, arquitectos, construir la marca México no puede, no debe, no es difícil.
La marca México requiere de una gran campaña en México y otra en el extranjero, y no me refiero a una campaña que surja del gobierno o de los intereses mezquinos de sólo unos, sino una marca que marque el orgullo que tenemos de ser la nación más importante de Latinoamérica, con el mayor número de habitantes, con el mayor número de hispanohablantes, con el mayor número de consumidores y de trabajadores de calidad.
No se trata de un asunto simplemente de lo Hecho en México, si no de lo que hacemos y contribuimos en México al bienestar global y no al revés. Ahí está pues el reto para todos nosotros, para crear, difundir, pero sobretodo sentirnos orgullosos de la marca México.

publicado en roastbrief.com.mx el 13 de febrero de 2017 

martes, 7 de febrero de 2017

Construir una nación sin celebrar absurdos.



Hay una gran diferencia entre los mexicanos que construyen patria y los políticos que la desmantelan
Armando Enríquez Vázquez.
El fin de semana inició con la noticia el viernes de la muerte de Lorenzo Servitje, fundador de una de las mayores trasnacionales mexicanas; grupo Bimbo.
En México a veces olvidamos que la grandeza de México no está, en Los Pinos, ni en San Lázaro y mucho menos en la Avenida José María Pino Suárez donde se encuentra la sede del poder judicial de nuestro país. No, la grandeza mexicana está en sus habitantes y en muchos de esos empresarios que apostaron su dinero en México y contribuyeron con sus ideas y talento a la creación de una planta industrial, creando empresas que son ejemplo nacional y mundial a pesar de las duras reglamentaciones nacionales y de los corruptos funcionarios de todos los niveles que llegan y se van cada seis años imponiendo reglas y papeleos que más bien parecen estar hechos para evitar el crecimiento del país.
Ojo, no quiero decir que todos los empresarios nacionales sean honestos mexicanos, ni solidarios con sus trabajadores. Es claro que existen deleznables, mal llamados empresarios, que aún creen que estamos en la primera etapa de la revolución industrial y explotan a sus trabajadores exponiéndolos a las peores y más inseguras condiciones de trabajo o haciendo trampas para evitar generar cualquier responsabilidad con ellos, como hay especuladores mezquinos que se hacen de medios de comunicación pensando que son la forma de ejercer presión en los gobernantes para lograr sus avariciosas metas. Empresario arrogantes y corruptos que siempre amenazan a los trabajadores con la cantaleta: ¡Afuera hay miles que quieren tu trabajo!, esos empresarios que se llenan de amargados capataces que se enorgullecen en ejercer su pequeño poder durante 8 horas para salir a su casa a ser unos verdaderos don nadie, son los que se han encargado de hundir a muchas empresas y su productividad, son los que abren y cierran empresas siempre ganando ante los ojos complacientes de las Secretaría del Trabajo, de Hacienda y del Seguro Social.
Pero hablemos de ese otro grupo de empresarios, responsables, orgullosos de sus empresas, de sus trabajadores y del país que contagian ese espíritu a sus trabajadores, incluso aunque suene extraño Emilio Azcarraga Milmo, el famosos Tigre, logró crear un orgullo muy especial entre los trabajadores de Televisa del siglo pasado que su hijo y sus vicepresidentes no han logrado mantener.
Hoy esos empresarios mexicanos se enfrentan a un gobierno malinchista que, desde la llegada de Enrique Peña Nieto a Los Pinos, se ha empeñado en acabar con las empresas mexicanas como ICA en favor de consorcios mafiosos extranjeros como OHL.
Y si en la muerte de Lorenzo Servitje debemos celebrar a los verdaderos empresarios y emprendedores mexicanos, así como recordar a otros grandes como Lorenzo Zambrano, Bernardo Quintana Arrioja, Esteban Pérez Fernández, Luis A. Dondé y muchos otros que fundaro y forjaron empresas enormes o pequeñas que son parte importante de la historia de México. También debemos evitar que los políticos de este país continúen con cínicos actos celebrándose a sí mismos y su corrupción, lo que viene a colación porque la semana terminó con otro triste ritual funerario. La supuesta conmemoración de los cien años de nuestra Constitución. Una constitución que es violada constantemente y sobre todo por esos políticos que el domingo se reunieron a honrarla.
La ley máxima que rige a los mexicanos resulta en muchos casos obsoleta y en otros algo tan diferente a lo que los constituyentes de 1917 imaginaron gracias a la voracidad de esos políticos que desde Los Pinos han instruido a su recua de diputados y senadores a lo largo de décadas a modificar a modo de cada uno de estos gobernantes la ley, con tal de llevar a cabo sus caprichos, olvidando como siempre a los mexicanos, que resulta difícil reconocer el texto y el espíritu social original.
Estoy de acuerdo que, en el tiempo y la evolución de las sociedades, las leyes cambian y evolucionan también, sin embargo, en el caso de nuestra Constitución esta ha sido manoseada y vejada por una serie de oportunistas y avariciosos políticos.
Nada que celebrar acerca de una constitución modificada, donde las últimas modificaciones, son traiciones mayores a México, que patéticamente, en su momento, celebraron desde curules y escaños miembros del partido oficial y de oposición que unidos atentaron en contra de la nación y cuyo único fin es llenar los bolsillos de Enrique Peña Nieto y sus compinches, miembros de esa partidocracia que a la hora de enriquecerse no reconoce colores, ni ideologías.
Peña Nieto, ha trabajado en sus más de cuatro años de gobierno en aniquilar a los empresarios mexicanos, a excepción de su amigo el constructor Armando Hinojosa Cantú, amigo y al parecer prestanombres del presidente. Ha trabajado en vender México al mejor postor y en exprimir a los mexicanos a como dé lugar. Jamás ha actuado en contra de ese nuevo PRI que está lleno de ladrones y asesinos. Jamás ha actuado en contra de los intereses extranjeros y sea doblegado en más de una ocasión ante intereses espurios de extranjeros.
Peña Nieto ha violado todos los días de su gobierno la Constitución de nuestro país. ¿Entonces que celebró el domingo? ¿ofició una misa de cuerpo presente?