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sábado, 2 de junio de 2018

Ray Nitschke el mejor linebacker de los Empacadores de Green Bay.




Durante 15 temporadas este fiero defensivo impuso el terror entre los equipos al enfrentar a los Empacadores de Green Bay.

Armando Enríquez Vázquez

“Lo que quieres es que el acarrea el balón lo haga con cierto temor, y que al siguiente acarreo tenga aun más miedo.” Así se expresó Ray Nitschke de cual era la forma en que uno debía ver la posición de linebacker en la que el se desempeñó durante toda su carrera como jugador de futbol americano profesional. Bajo esa forma de entender su posición Nitschke aterrorizó a oponentes y compañeros de equipo quienes decían que ellos lo tenían que enfrentar varias veces a la semana en los entrenamientos a diferencia de los adversarios que sólo lo hacían una vez un domingo del año. Conquistó cinco campeonatos de la NFL, incluyendo los dos primeros dos Superbowls.
Ray Nitschke nació en Elmwood, Illinois el 29 de diciembre de 1936 el menor de tres hermanos. Su padre murió cuando Nitschke tenía 3 años y su madre cuando Ray apenas tenía 13 años. Sus hermanos, uno de los cuales ya era mayor de edad al momento de la muerte de la madre decidieron criar al pequeño, lo cual de cualquier manera llevó a Ray a pasar mucho tiempo en la calle y como comentó alguna vez golpeando a todo el que podía. A pesar de todas las dificultades Nitschke jugó en sus tiempos de colegial con la Universidad de Illinois gracias a una beca que le ofreció la universidad y al consejo de sus hermanos mayores, pues un equipo de beisbol le ofreció un contrato al terminar la preparatoria, el cual rechazó.
Durante sus años como colegial se desempeñó como fullback y al llegar al final de su carrera colegial, Nitschke esperaba ser contratado por el equipo de sus amores; Los Osos de Chicago. El destino que siempre nos pone a prueba o nos cambia el guión decidió que Ray Nitschke fuera la segunda selección de la tercera ronda y el equipo que lo escogió fue uno de los rivales históricos de los Osos; los Empacadores de Green Bay.
1958 fue la primera de 15 temporadas que Nitschke jugó con los Empacadores y a partir de ese momento también le fue asignada una nueva posición; Linebacker y su número de jersey fue el 66. Esa primera temporada fue un verdadero desastre Green Bay perdió todos sus juegos excepto dos. Al año siguiente la reestructuración del equipo llevó a la franquicia de Wisconsin un nuevo entrenador: Vince Lombardi.
En un principio las dos personalidades chocaron. Nitschke indisciplinado y fiestero. Lombardi con su férrea disciplina. Ninguno de los dos dio su brazo a torcer durante la primera temporada de Lombardi y mientras Ray se dedicaba a la fiesta, Lombardi lo mantuvo en la banca. Poco a poco las cosas fueron cambiando y no fueron los constantes reclamos que el Linebacker hacía a grito pelado al entrenador lo que lo llevó al emparrillado cada domingo, como tampoco fue el miedo de Lombardi quien en algún momento pensó que el jugador podría intentar suicidarse. Su matrimonio en 1961 junto con la adopción de tres hijos cambió de manera radical su vida, esto aunado a su gran calidad de juego lo llevaron a ser considerado para iniciar los partidos y jugar cada vez más.
Una de las anécdotas más famosas de Nitschke y Lombardi cuenta que una vez durante un entrenamiento una enorme torre de metal se desplomó por el viento y cayó sobre el jugador, Vince Lombardi comenzó a caminar en dirección del accidente preguntando quien era el jugador debajo de la pila de metal, cuando se enteró que era NItschke se dio la media vuelta en dirección al entrenamiento y se limitó a decir: “¡Ah, es Nitschke, entonces, no pasó nada!” De hecho, uno de los remaches de la torre atravesó el casco del linebacker sin causarle ningún daño al jugador. El casco es parte de la memorabilia que se exhibe en Salón de la Fama de los Empacadores en Lambeau Field.
Ray Nitschke fue fundamental en la defensiva que hizo a los Empacadores invencibles en los tiempos de Lombardi. En el juego del campeonato de la NFL de la temporada 1961, llevado a cabo en el Yankee Stadium y en el que los Empacadores enfrentaron y vencieron a los Gigantes de Nueva York, Nitschke fue nombrado el jugador más valioso del encuentro al recuperar dos fumbles y forzar a una intercepción en favor de los Empacadores.
Nitschke por posición y por el equipo en el que jugaba tenía una rivalidad directa con el otro gran linebacker de la historia del futbol americano Dick Butkus de los Osos de Chicago.
Nitschke fue parte esencial del equipo que ganó tres campeonatos de la NFL al hilo y los dos primeros Superbowls frente a los campeones de la AFL, primero los Jefes de Kansas City, donde realizó seis tacleadas y detuvo a Len Dawson una vez detrás de la línea de scrimmage, y al año siguiente en contra de los Raiders de Oakland logró nueve tacleadas. Una vez que Lombardi partió rumbo a Washington y de que varios de sus compañeros salieron del equipo, Nitschke continuó jugando pero los días de gloria de los Empacadores habían terminado. Nitschke jugó con el equipo hasta la temporada de 1972. A lo largo de todos sus años los números de Nitschke fueron 25 intercepciones para 385 yardas, 23 fumbles recuperados y 2 Touchdowns, récords como tacleadas y atrapadas de quarterbacks detrás de la línea de scrimmage no se consideraban.
Una vez retirado Nitschke se quedó a vivir en el área cercana a Green Bay, los domingos de juego en Lambeau, Nitschke iba al estadio en la banca alentaba y aconsejaba a los jugadores de Green Bay.
Fundó y ayudó con un periódico dedicado exclusivamente a los Empacadores que se llamó Ray Nitschke’s Packer Report.  
Ray Nitschke murió a la edad de 61 años, el 8 de marzo de 1998, en Venice, Florida.
En 1978, Nitschke fue electo para ser miembro del Salón de la Fama del Futbol Americano en su discurso de inducción Ray Nitschke dijo: “Ya saben, un linebacker central no recibe muchos honores. Pero déjenme aclarar una cosa, el simple hecho de haber formado parte de los Empacadores de Green Bay a lo largo de 14 años, ha sido honor suficiente para mí. Los Empacadores sienten lo mismo por Nitschke y su número de jersey es uno de los que han sido retirados y nadie puede usar en la franquicia verde-amarilla.


imagen:wikipedia.org

sábado, 14 de junio de 2014

Larry Csonka un fullback fuera de serie.





Entre los grandes corredores en la historia de la NFL destaca el hombre que ayudó a los Delfines de Miami a ganar sus dos primeros Superbowls y a tener la única temporada invicta de la liga.
Armando Enríquez Vázquez.
En 1974, Bronco Nagurski, quien jugó para los Osos de Chicago y en su momento fue llamado el mejor fullback en la historia de la liga, se refirió en los mismos términos de Larry Csonka, la estrella de los Delfines de Miami, durante el Superbowl VIII, en el que los Delfines derrotaron a los Vikingos de Minnesota por marcador de 24 a 7 y en el cual Csonka fue nombrado el jugador más valiosos después de anotar en dos ocasiones y correr para 145 yardas. Al enterarse de la designación, Csonka exclamó:
- Me gané un auto. Sólo un húngaro se gana un carro el año que hay racionamiento de gasolina.
Csonka es descendiente de húngaros, nació en el pueblo de Stow en el estado norteamericano de Ohio, el 25 de diciembre de 1946.
Larry Csonka jugó durante sus años preparatorianos y el primer año de universidad en Syracuse, como tacle defensivo, debido a su tamaño y corpulencia, pero como una casualidad al final de su primer temporada en el circuito colegial, salió con el equipo de regreso de patadas, atrapó la bola y la corrió, lo que le descubrió una nueva posición, así como vocación dentro de su carrera como futbolista, a partir de eses momento deseó ser corredor de bola y le costó mucho esfuerzo convencer a los entrenadores de la universidad de que podía ser fullback. Csonka un hombre de más de un metro noventa de altura y 110 kg de peso, decidió hacer caso de una regla matemática y correr en línea recta, la forma más directa de unir dos puntos, ya que no siendo un corredor ágil sino más bien uno de poder, esta era la mejor manera de ganar yardas. Así como los jugadores ofensivos veían con respeto y terror al legendario linebacker Dick Butkus, lo mismo sucedía con los jugadores defensivos cuando veían a Larry Csonka tomar el balón y dirigirse a la línea de scrimage.
En 1968 cuando egresó de la universidad, Csonka se convirtió en la primera selección de la novel franquicia de los Delfines de Miami, un equipo que se había añadido a AFL apenas dos años antes en 1966, y firmó un sustancioso contrato por tres años con el equipo, que incluía además de su sueldo en dólares un automóvil. Csonka era una estrella de la NFL, aun antes de empezar a jugar y se le vía como una de las grandes promesas, al iniciar los entrenamientos para la temporada, Csonka se reportó dos semanas después que el resto de los Delfines, pues aun tuvo que jugar el juego de estrellas del futbol colegial. Esto al parecer molestó a un viejo defensivo de los Delfines que cuando vio llegar al fullback novato, le escupió de tabaco el traje. Según  Csonka, tomó entonces al jugador por las patillas y lo besó. Después de eso nadie se atrevió a molestarlo. 



Pero Csonka sabía hasta donde ser osado y cuenta que más tarde ese primer año, en un partido de pretemporada contra los Osos de Chicago vio por primera vez a Dick Butkus frente a él y su reacción fue muy sencilla le regresó el balón a Bob Griese que era en esa época el quarterback de los Delfines.
- Nunca olvidare la cara de Griese cuando le regresé el balón. Yo era un campesino palurdo, pero no era tonto. – declaró Csonka años más tarde.
Csonka jugó tres Superbowls consecutivos con los Delfines y ganó dos de ellos el VII y el VIII, habiendo perdido el VI. En 1972, Miami logró la legendaria temporada en la que terminaron invictos, sin perder un solo juego en la temporada regular, ni en los juegos de play offs. Son hasta la fecha el único equipo en la historia de la NFL en haber logrado esta hazaña.
Sin embargo acerca del juego del Superbowl Csonka que en esa ocasión corrió para 112 yardas pero no anotó ningún TD, recuerda acerca de la famosa jugada del gol de campo que intentó Garo Yepremian.. Hacía el final del partido en una cuarta oportunidad y con unas cuantas yardas por avanzar, Don Schula decidió meter su pateador de goles de campo, Garo Yepremian, que no había fallado un sólo intento de gol de campo a lo largo de la temporada para cerrar de manera simbólica el juego y la temporada, a esas alturas el marcador era de 14-0 frente a sus rivales los Pieles Rojas de Washington. El gol de campo representaba 17-0 en una temporada donde los delfines habían ganado los 17 encuentros de su temporada. Sin embargo Garo Yepremían falló, la patada fue bloqueada, pero Yepremian recuperó el balón y en su desesperación intentó lanzar un pase a Csonka, que entraba durante las patadas para bloquear, pero lo que salió del brazo de Yepremían es algo que difícilmente se puede llamar un pase y una vez más el balón fue desviado por un defensivo de Washington y no sólo eso sino que la jugada permitió al esquinero de los Pieles Rojas Mike Bass interceptar el balón y correr 49 yardas para la única anotación de los Pieles Rojas en el partido.
  - Asesinato, Asesinato, fue la palabra que cruzó por mi mente. Garo había anotado tantas veces a lo largo de la temporada, pero haber hecho esa burrada al final, era como un pecado.- Comentó Csonka muchos años después en una entrevista radiofónica.
El marcador final fue de 14-7 a favor de los Delfines. Al año siguiente Miami regresó al Superbowl y Csonka por fin en su tercer Superbowl anotó dos touchdowns y tuvo su mejor día en un Superbowl con más de cien yardas por carrera. Eran los años de gloria de Miami, con Griese, Paul Warfield, Mercury Morris, Jim Kiick en la ofensiva y jugadores como Nick Buoniconti y Many Fernández en la defensiva. Los años en que otro descendiente de húngaros llevaba las riendas del equipo, Don Schula. Hombre de carácter muy fuerte y a veces temido por sus jugadores, no amedrentaba del todo a Csonka quien cuenta que alguna vez le puso un cocodrilo bebe en la regadera del entrenador.
Cuando en 1974, se creó la WFL (World Futbol League), el equipo de los Sureños de Memphis le ofreció a Csonka un contrato de un millón doscientos mil dólares por tres años. Csonka y otras dos estrellas de los Delfines; Paul Warfield y Jim Kiick, abandonaron al equipo y a la NFL. La WFL fue un fracaso y en 1976 Csonka regresó a la NFL, pero esta vez vistió el uniforme de los Gigantes de Nueva York, donde jugó por tres temporadas y es recordado por una de las jugadas más ignominiosas en la historia de la franquicia neoyorquina, cuando el quarterback de los Gigantes Joe Pisarcik faltando pocos segundos para finalizar el primer juego de la temporada en contra de uno de sus rivales de conferencia las Águilas de Filadelfia, en lugar de hincarse y ganar el encuentro, intentó darle el balón a Csonka produciendo un fumble que recuperaron las Águilas de Filadelfia y anotaron ganando el juego. El encuentro se llevó a cabo en la casa de los Gigantes y la jugada es conocida como el Milagro de Meadowlands. Según los fans de ambos equipos esta jugada cambió la temporada que se encontraba a punto de finalizar para ambos equipos, en las cuatro semanas restantes de la temporada, los Gigantes terminaron con una temporada perdedora y las Águilas con una ganadora, que incluyo una nueva victoria para las Águilas sobre los Gigantes en el partido final de la temporada esta vez en Filadelfia, que los llevó a un juego de playoff. En 1979, Csonka, regresó a jugar su última temporada como jugador profesional con los Delfines de Miami. Ese año logró una de sus mejores temporadas con más de 800 yardas y 12 touchdowns.
A lo largo de su carrera en la NFL, Csonka corrió para 8081 yardas y anotó 64 Touchdowns. Durante toda su carrera como jugador de futbol americano tanto en la NFL como en la WFL Csonka jugó con el número 39. En 1987 se convirtió en miembro del Salón de la Fama del Futbol Americano.
Actualmente vive en Alaska donde tiene un programa de televisión.

imagenes:   insideflorida.com
                  sportsillustrated.cnn.com

domingo, 25 de mayo de 2014

Dick Butkus el terror de las ofensivas.




De acuerdo con la NFL el jugador más temido al momento de taclear en su historia es este hombre que jugó toda su carrera profesional con los Osos de Chicago.
Armando Enríquez Vázquez
Alguna vez MacArthur Lane, corredor de los Green Bay Packers, declaró;  si tuviera la oportunidad de elegir, preferiría enfrentarme uno a uno contra un oso grizzli.  Así de fiero fue Dick Butkus en el emparrillado. Para muchos el mejor Linebacker que ha existido en el futbol americano profesional.
Dick Butkus, nació en la ciudad de Chicago el 9 de diciembre de 1942. Butkus fue el menor de ocho hermanos y desde que cursaba el quinto año de primaria sabía lo que quería ser; jugador profesional de futbol americano. Desde esa edad se mentalizó para convertirse en el prototipo de un jugador desde el punto de vista de los aficionado. Un jugador fiero e implacable. En sus años como jugador colegial para la Universidad de Illinois, donde jugó como Centro y Linebacker, Butkus se distinguió al ganar de manera consecutiva en 1963 y 1964 el premio All American.
Al iniciar su elegibilidad para jugar de manera profesional, en 1965, Butkus fue seleccionado por los Osos de Chicago de la NFL y por lo Broncos de Denver de la recién creada AFL. La decisión para el joven nacido en Chicago no fue difícil a pesar de que durante su infancia era aficionado a los entonces Cardenales de Chicago y no a los Osos.
En su primer juego como profesional Butkus sobresalió al realizar 11 tacleadas por si sólo contra los 49 de San Francisco. Butkus fue sin duda uno de los linebackers más despiadados que haya pisado alguna vez el emparrillado, sus oponentes y hasta sus compañeros le temían. De acuerdo con sus palabras tenía un método para salir cada domingo al terreno de juego listo para enfrentar al adversario; antes de que iniciara un juego buscaba la manera de enojarse para poder actuar de la mejor manera. Si, por ejemplo, durante la práctica final escuchaba a alguno de los miembros del equipo contrario reírse, utilizaba esa risa para alimentar su furia pretendiendo que se estaba burlando de él o de los Osos de Chicago.


Casi todos los que jugaron mientras Butkus estuvo activo y lo enfrentaron tienen una anécdota que ejemplifica la forma en que Butkus entendía y jugaba el futbol americano.
Tom Landry, el legendario entrenador de los Vaqueros de Dallas, alguna vez contó la historia de un centro novato de los Vaqueros que quedó impactado y atemorizado en su primera jugada únicamente con los gruñidos y ruidos con los que Butkus hacía desde posición para intimidarlo.
Dan Reeves, corredor, también de los Vaqueros y más tarde entrenador de los Broncos de Denver declaró: Era tan competitivo que no sólo intentaba que no ganaras una yarda, Butkus hacía lo imposible por qué no recorrieras ni una pulgada. En cuanto tenías el balón en tu poder sabías que te habías convertido en el enemigo.
Se dice que Butkus conmocionó en una patada de regresó al famoso LC Greenwood de los Acereros de Pittsburgh.
Bart Starr, el legendario quarterback de los Green Bay Packers declaró que fue Butkus, quien al llegar a los Oso y gracias a su forma de jugar quien levantó y de hecho, había creado a la defensiva de los Osos de finales de los años sesenta, principios de los setenta.
Pero jugar duro, golpear duro, tener los ojos fijos en el balón buscando la manera de que el adversario perdiera el balón, intimidarlo para que dudara si volver a agarrar el ovoide, también hicieron que Dick Butkus pagara un precio y comenzó a sufrir de lesiones en las rodillas, que por su gravedad obligaron al jugador a retirarse, tras una carrera que no fue muy longeva,.
En 1974 y sin haber pertenecido a ningún otro equipo fuera de los Osos de Chicago, Dick Butkus se retiró del futbol americano. La dedicación con la que jugó durante las nueve temporadas que duró su carrera en la NFL fue ejemplar. Fueron esos años malos para los Osos y únicamente tuvieron dos temporadas ganadoras, pero eso jamás se interpuso entre su amor por el deporte y la dedicación de Butkus.

En tan sólo nueve años de carrera los números que logró Butkus son impresionantes; 1020 tacleadas, 489 asistencias, 22 intercepciones y 25 fumbles recuperados, marca que a la fecha ocupa el tercer lugar de todos los tiempos, pero que Butkus logró en tan sólo 9 temporadas, mientras que los dos jugadores que se encuentran por encima de él en este departamento Jim Marshall con 29 y Rickey Jackson con 28 tardaron 20 y 15 años respectivamente en recuperar ese número de fumbles.
Butkus no estuvo conforme con la forma en que los problemas de sus rodillas fueron tratados y demandó a los Osos. Al final llegó a un acuerdo. El número 51 que durante nueve años utilizó Butkus es uno de los números que han sido retirados de la franquicia para que nadie lo pueda utilizar.
En 1979, Dick Butkus se convirtió en miembro del Salón de la Fama del Futbol americano profesional y es de los pocos Jugadores que también es miembro del Salón de la Fama del futbol americano colegial. En 2008 se instituyó el premio Dick Butkus al mejor linebacker colegial de la temporada.
Dick Butkus vive en Chicago.


Imagenes: nflssick-mike.blogspot.com
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