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miércoles, 30 de enero de 2019

La vida como maldición.




No hay nada mejor como espectador que descubrir que detrás de un título malo se esconde una serie o película mucho más interesante de los que promete el nombre.

Armando Enríquez Vázquez

Cuando alguien decide ponerle a su serie La maldición de Hill House debe ser consciente de lo que un nombre así implica: Terror adolescente idiota, lleno de crímenes absurdos y de violencia gratuita. Un melodrama barato con lo que se intenta lograr es taquilla y nada más. Algo que es tremendamente popular en las salas de cine, algo así extendido a 10 capítulos de una hora puede resultar una verdadera “Pesadilla en la plataforma del infierno”.
Por eso La Maldición de Hill House representa una sorpresa en el género. Hay que ser claros. Si hay fantasmas, si existen lugares comunes del género, sorpresas que pretenden hacerte saltar del sillón y cierto toque maniqueo que toda historia de terror tiene. Pero lo realmente importante es que en lugar de un grupo de jóvenes humanos huyendo de seres aterradores y sanguinarios, la serie de Netflix habla de manera clara de los miembros de una familia que a través de los años han huido de sí mismos, de sus verdades, de sus miedos, de los otros y principalmente de sus traumas, todos surgidos en un trágico suceso acaecido en una casa embrujada.
Sin pretender ser una serie reflexiva, La Maldición de Hill House resulta una alegoría de los fantasmas que pueden acosar a una familia. De como a partir de un evento dramático las familias se pueden desquebrajar formando y acentuando características en la personalidad de sus miembros que provocan que la familia se convierta no en disfuncional porque eso sucede en todas las familias, si no en una serie de embarazosos encuentros donde el amor familiar se puede transformar en muchas otras cosas no siempre solidarias o agradables.
La historia de La Maldición de House Hill se centra en la familia Crain y cómo después de más de veinte años una nueva tragedia en el seno familiar los lleva a reunirse, muy a su pesar, y en el momento culminante de la serie a regresar a la casa donde inicio la perdición de la familia, de sus lazos y nexos.
Lo atractivo de la serie se mantiene en lo que sin duda es un formato de película B, una forma de producción barata, de entretenimiento sencillo donde más allá de los valores de actuación o producción sean excelsos, lo importante es un guión lo suficientemente atractivo para mantener al espectador entretenido.
Los grandes aciertos del guión de La Maldición de Hill House se encuentran en los personajes y algunos de sus diálogos, aunque la actuación no siempre ayuda a la narración. En ese sentido el mejor casting de la serie está en los niños. Tim Hutton está muy lejos de esos personajes tan bien construidos que desarrolló en las temporadas 1 y 2 de American Crime. Para caer en el prototipo del padre solitario, olvidado y al que sus hijos tiene que reclamarle la muerte de su madre o al menos el silencio que él ha decidido mantener sobre el asunto.
Desgraciadamente el peso de lo que debería ser el personaje principal de la historia; la casa, jamás sucede y más que un siniestro personaje se convierte en únicamente en un lugar que alberga fantasmas sin ton ni son. Que tal ve formen parte de otras temporadas si estas están planeadas y que solo imagino pueden ser como las excepcionales Fargo o la ya citada American Crime.
La serie narrada en una serie de flashbacks combinados con la acción en el presente que dan el sentido a todo lo que sucede, afecta y aflige a sus protagonistas, incluso el overlapping en la narración de los diferentes personajes nos ayuda a crear un mapa muy preciso de donde se encuentran los personajes en momentos importantes de la narración. Esto la hace atractiva y uno como espectador agradece la precisión matemática y quirúrgica que ayuda en la creación de ese mapa.
Más importante que lo sobrenatural, en La Maldición de House Hill resulta la descomposición del alma humana, la forma en que de una manera inconsciente quedan todos marcados y sus vidas son determinadas por este hecho. La imposibilidad de futuro esperanzador a pesar de las apariencias pues las preguntas continúan ahí. Sólo el amor puede ayudar, de acuerdo a la serie, el amor fraternal, filial, paternal, de amistad, pero la línea entre el amor y la desesperación junto con su hermana gemela la culpa es tan delgada que el horror permanece ahí, latente. ¿O es el amor?
Si esperas una serie atractiva, sin las tonterías que luego se entienden por terror. La Maldición de House Hill es una buena propuesta para estos días en que asesinos seriales, payasos del infierno y calabazas asesinas se ponen de moda.

publicado en roastbrief.com.mx el 5 de noviembre
imagen Netflix

jueves, 17 de marzo de 2016

Mi lista de series en 2015.




No son muchas, ni siquiera diría que son un puñado, pero creo que si tienes la oportunidad de verlas estarás de acuerdo conmigo, porque hoy los contenidos televisivos no tienen nada que pedirle al cine.

Armando Enríquez Vázquez

Aquí una pequeña recomendación de los que fueron mis series favoritas este 2015, el orden de aparición no tiene ningún significado. No son muchas, ni siquiera diría que son un puñado, pero creo que si tienes la oportunidad de verlas estarás de acuerdo conmigo, porque hoy los contenidos televisivos no tienen nada que pedirle al cine y un gran número de grandes historias se están contando en la actualidad se encuentran en las pantallas chicas y a tan sólo un click de distancia.
Fargo. La segunda temporada no tiene desperdicio, desde las extraordinarias actuaciones de Kirsten Dunst, Ted Hanson, Patrick Wilson, Bokeem Woodbine, Zahn McClarnon, la producción ejecutiva de los hermanos Cohen y un gran argumento, complementado por unos guiones de capítulo que nos recuerdan lo mejor de los hermanos Cohen. Llena de guiños a la película original y satirizando la premisa de la que se abusa en todas las películas el día de hoy, sobre la veracidad de los hechos, sin que me quede claro por qué. Todos sabemos es la ficción. Divertida en su atrocidad, sorprendente en la rutinarias y aburridas vidas que plantea, Fargo en su segunda temporada supera con creces la historia de la primera temporada y nos recuerda lo extraordinario y fuera de lo común que es la vida de cada uno de nosotros. Lo ridículo e inexplicable que hace maravillosa e intransferible la experiencia individual de la vida a partir de la violencia gratuita.
Mr. Robot la más desconcertante, paranoica, revolucionaria, contestataria y brillante serie que vi en el año. Los adjetivos para describir Mr. Robot pueden sonar como de crítico de música punk o darkhetto inspirado, pero la verdad es que, si la demencia puede ser descrita en imágenes y con una narración inconexa, el resultado se encuentra sin duda en Mr. Robot. Con poca o nula empatía por ninguno de los personajes marginales de la serie y con un paquete de guiones oscuros, nada sencillos y llenos de una perversidad oculta, una cámara capaz de desesperar a cualquiera, la serie es una hipnotizante rebanada que nos habla de la clandestinidad y las teorías de conspiración cada día más reales desde la mente psicótica de un hacker incapaz de socializar y que por lo tanto solo ve e intuye la punta del iceberg desde su propia experiencia, que de manera Descartiana es la única para él.
American Crime. Como una serie de viñetas de la vida de todos aquellos que se ven afectados por un crimen, sin que importen los policías, abogados o jueces, la primera temporada de esta serie es un análisis del complejo tejido social de Estados Unidos que se dice un país de libertades, tolerancia y democracia, en la que realmente lo único que parece existir es el racismo, el clasismo y la discriminación por cualquier causa o motivo. Con una cámara que tiene una vida propia y diferente a los diálogos de los personajes, con actuaciones poderosas y guiones con las suficientes vueltas de tuerca para mantenernos en nuestros sillones American Crime es una serie nada complaciente con el destino de los personajes y mucho menos con las audiencias a las que en teoría va dirigida.



Broen/Bron tercera temporada. Después de dos años regresó la extraordinaria serie sueca/danesa Broen. El final de la segunda temporada hacía difícil pensar en una tercera temporada con uno de los personajes principales encarcelado con una larga sentencia por cumplir. Sin embargo, la tercera temporada es sin duda la más poderosa, perturbadora y entrañable de la saga.  No sólo la nada autocomplaciente trama, sino el cada vez más oscuro desarrollo de la personalidad casi autista de Saga Noreen, quien tiene que enfrentar un nuevo caso, un nuevo compañero investigador y toda una serie de situaciones, de esas con las que la vida nos sorprende, no siempre para bien y que escapan a la lógica textual a la que obedece la detective sueca. La serie está sin duda en su mejor momento y espero de todo corazón que la próxima entrega sea tan siniestramente bella como lo fue esta tercera.
Existe una tendencia parece en las series y existen algunas que son un hibrido entre la miniserie y la serie, al tener temporadas unitarias; American Horror Story parece haber puesto la pauta y ha sido imitada de manera magistral por American Crime, Fargo y True Detective, cuya segunda temporada a pesar de un final muy flojo, superó a la primera, a mi gusto, por mucho. Este tipo de serie franquicia muestran como una serie puede reinventarse y contar historias ad hoc a su esquema, sin tener que agotar a los personajes o forzar líneas argumentales que como espectadores adivinamos muy limitadas desde la primera temporada y que son lo que termina por hundir a las series no planeadas a la vuelta de dos o tres temporadas.
Carlos Rey Emperador, la nueva serie histórica de Televisión de Española y continúa las andanzas de la monarquía española que gobernó uno de los imperios más grandes que ha visto la humanidad, pero carece de la fuerza de actoral de Isabel y para los que conocemos un poco de la historia de nuestro país la forma en que está representada la Nueva España y su importancia son sólo un pobre reflejo de la realidad, creo que sucede lo mismo con las actividades del Emperador del Sacro Imperio Romano allende las fronteras ibéricas esta tristemente representada, en esta ocasión la superproducción de la televisión española fue superada por la pretensión y los costos de una producción de ese tamaño. De cualquier manera, es una excelente manera de acercar a todos los curiosos a leer y enterarnos de la historia de Carlos V y su época.
Este año también despedimos a una de las grandes series Mad Men, con una temporada muy floja y ciertas líneas argumentales cerradas con broche de presión, los últimos siete capítulos de la historia sobre la vida de un loco e impostor publicista en la década de los años sesenta del siglo pasado, terminó con dos notas que hicieron época y marcaron a la publicidad, como muchas otras reflejadas en la serie; el surgimiento de las voraces corporaciones que arrasaron, no sólo en la publicidad, con las empresas pequeñas y medianas en aras de abarcarlo todo, y un comercial que se volvió famosos junto con su jingle en todo mundo el de Coca Cola en el que jóvenes cantan y comparten la bebida,
Finalizó también Downtown Abbey reivindicando al mas vapuleado de los personajes y dando un lugar a la diversidad de manera elegante.




Continuaron con tropiezos mayores o menores Game of Thrones, separada la trama ya de las novelas, Los 100, The americans, Penny dreadful, House of Cards, Peaky Blinders, Broadchurch y the Fall, esperando nuevas temporadas en los próximos meses y ver si nos pueden sorprender nuevamente.

publicado en roastbrief el 21 de diciembre de 2015
imagenes Mr. Robot
                Fargo
                Bron