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miércoles, 18 de diciembre de 2019

Mayas sobre ruedas



Mayans MC tiene un par de giros de tuerca muy sorpresivos, otros no tanto y hasta se podría decir que bastante predecibles, pero tiene también una serie de posturas ideológicas muy claras.


Armando Enríquez Vázquez

Durante siete temporadas (2008 - 2014) Kurt Sutter demostró con Sons of Anarchy su talento al crear una de las mejores series de televisión en lo que va del siglo, con las actuaciones extraordinarias de Katey Sagal en el papel de Gemma Teller la matriarca de armas tomar de un club de motociclistas llamado Hijos de la Anarquía que tiene su sede en el centro del estado de California, Charlie Hunnam interpretando a su hijo Jackson Jax Teller que intenta sacar al club de las actividades ilegales mientras se empeña en descubrir la verdad acerca de la muerte de su padre líder y uno de los fundadores del grupo. El gran Ron Perlman como Clay Morrow el hombre que ocupó el lugar del padre de Jax en el Club y en la cama familiar. Sons of Anarchy es la versión en motocicleta de McBeth. Sons of Anarchy fue producida por Fox/FX
Después del gran éxito de la serie y mientras se grababa la temporada final, mucho se especuló sobre si habría una precuela, una secuela o un spinoff de la misma. Todos estos rumores fueron acallados cuando Sutter anunció su nueva serie The Bastard Executioner estrenada en 2015, sobre un verdugo en Gales durante la Edad Media. La serie resultó un verdadero fracaso. Sutter creó una historia en la Edad Media sustituyendo motociclistas por rebeldes ocultos y señores feudales.
Tres años tardó Sutter en retomar una idea del universo de Sons of Anarchy; un spin off llamado Mayans MC, producida también por FX. Mayans MC es un club de motociclistas de origen mexicano. La historia sucede 4 años después del final de Sons of Anarchy en la ficticia ciudad fronteriza de Santo Padre y con esta historia Sutter demuestra que las historias de motociclistas son las que mejor le van. Sutter se mueve como pez en el agua al mostrarnos las entrañas de los clubes de motociclismo y si bien existen muchas cosas que son idénticas, pero tropicalizadas, a las de Sons of Anarchy, la historia está lejos de ser similar. Plantea una realidad totalmente diferente y más cercana al espectador latinoamericano y en específico al mexicano de la frontera norte. En esta ocasión los bandos no sólo son un club de motociclistas, la policía, el gobierno federal de Estados Unidos y el Crimen organizado, en esta ocasión se incluye a un grupo insurgente que se mueve en las serranías de la frontera y que es la voz de los huérfanos de la guerra de narcotráfico de nuestro país, encabezada por una joven a la que sólo se conoce como Adelita (Carla Baratta). La historia de Mayans MC se centra en los hermanos Ezekiel, “EZ”, Reyes (JD Pardo) y Ángel Reyes (Clayton Cárdenas) ambos miembros de los Mayans MC a diferentes niveles, mientras Ángel es un miembro ya hecho del club, EZ es apenas un candidato a ser miembro del club por lo que es el encargado de hacer la mayor parte de las tareas menores y tediosas para poder ganarse su lugar. La historia de EZ no es así de sencilla; acaba de salir de la cárcel tras haber cumplido parte de su condena por asesinar de manera involuntaria a un policía, pero esa libertad no ha sido gratuita, EZ ha tenido que hacer un trato con el FBI para integrarse a los Mayans y poder conseguir toda la información acerca de Miguel Galindo (Danny Pino), cabeza de uno de los más poderosos cárteles de narcotráfico mexicano. Para cerrar un círculo melodramático la esposa de Galindo, Emily (Sarah Bolger), era novia de EZ antes de que este fuera a la cárcel y su papel puede entenderse como el de una Gemma Teller en formación. Felipe (Edward James Olmos), padre de los Reyes y dueño de una carnicería, es un hombre que ama a sus dos hijos y es capaz de hacer muchas cosas por defenderlos, además de ocultar un oscuro pasado y el agente del FBI con el que EZ tiene el trato es su primo Kevin Jimenez (Maurice Compte).
Como en el caso de Sons of Anarchy, la nueva serie lleva el nombre del club de motociclistas. Mayans MC retoma el universo de Sons of Anarchy, al contar la historia de uno de los clubs antagónicos en un principio y después aliado al de Teller. Esto le da libertad a Sutter de meter a los motociclistas del Centro de California en diferentes situaciones, le permite la aparición de personajes de la primera serie y en el caso de uno de ellos; el manco onanista compulsivo Chucky (Michael Ornstein) incorporarlo entre los personajes de la serie, así como al extravagante y desalmado fiscal de distrito Lincoln Potter (Ray McKinnon).
Mayans MC tiene un par de giros de tuerca muy sorpresivos, otros no tanto y hasta se podría decir que bastante predecibles, pero tiene también una serie de posturas ideológicas muy claras. Tres meses antes de haber el cambio de presidente en México, uno de los personajes de la serie ya auguraba que la llegada de López Obrador, no implicaba ningún cambio en materia de narcotráfico y de cárteles en México, esta semana que vi la serie esta frase resonó dolorosamente en mi interior, por lo transparente que resultan nuestros políticos incluso para los extranjeros, pero no para los fanáticos que los apoyan sin analizar nada. De la misma manera la serie hace referencias claras y despectivas a Trump y su política fronteriza.
Otra de las cosas que son de llamar la atención de Mayans MC es que una gran parte, calculo que entre el 30 y el 35% de la serie esta hablada en español, lo que no sé qué tan bien la coloque en el mercado norteamericano de la era Trump. Desgraciadamente algo que le resta veracidad a la serie es la decisión de utilizar actrices y actores venezolanos, dominicanos y con otros acentos latinoamericanos para sustituir acentos del norte de México y del sur de Estados Unidos. Esto hace una diferencia que muestra menor calidad y cuidado en el casting que otras series situadas en la frontera de México con Estados Unidos, como The Bridge de FX también, franquicia de la extraordinaria serie sueca-danesa Broen/Bron, donde el papel protagónico del policía mexicano es Bruno Bichir o como en Tijuana de Netflix donde Damián Alcázar, Claudette Maillé, Roberto Sosa interpretan a mexicanos de la frontera con los acentos correctos.
A principios de septiembre iniciará la segunda temporada de la serie, el trabajo que Sutter debió haber hecho para salvar la serie y lograr una tercera temporada puede ser muy atractivo, es necesario que Sutter se separe totalmente del formato Sons of Anarchy para terminar de crear la personalidad de Mayans MC. Al final de la primera temporada el rigor de Sutter en sus guiones, la clara idea de hacia dónde va y en donde terminan sus series y el amor por Sons of Anarchy le permiten crear un cliffhanger lo demasiado poderoso para que los amantes de la primera serie se acerquen a ver Mayans MC. Está claro que esta nueva temporada se puede convertir en una mayor participación del club de motociclistas del centro de California a la serie y darle un giro muy interesante, siempre y cuando no sea un pretexto para volver Mayans MC una extensión de Sons of Anarchy. Los nuevos personajes y situaciones están ya planteadas.

publicado en roastbrief.com.mx el 14 de agosto de 2019
imagen FX

miércoles, 3 de octubre de 2018

Los Americanos el fin del periplo.



Una de las mejores series de la década llego a su final y como todo viaje el fin se encuentra en el punto de inicio.

Armando Enríquez Vázquez

Terminó una de las más sui generis series de la televisión norteamericana. A lo largo de seis temporadas acompañamos a los Jennings en su falsa vida en los suburbios de Washington, donde junto con sus hijos vivían la vida del american dream. La familia ideal de cuatro a los que sólo le falta un perro.
Los Jennings, Elizabeth y Philip, son un matrimonio propietario de una agencia de viajes. Paige y Henry son los hijos adolescentes del matrimonio. Estos podrían ser los clásicos protagonistas de un sitcom y el nombre de la serie hacer referencia a una familia casi como la de Married with Children. Nada más alejado de la trama de la serie, porque en realidad Elizabeth y Philip no son norteamericanos, son un par de espías soviéticos incrustados en la sociedad norteamericana desde su juventud, son un matrimonio arreglado en las oficinas de la KGB y como muchas otras parejas infiltradas, de acuerdo con la serie, en la clase media norteamericana, dedicados a conseguir secretos militares de Estados Unidos y eliminar aquellos que han huido de la Unión Soviética. El problema que se plantea en la primera temporada por un lado implica a un nuevo vecino en el barrio; Stan Beeman, un agente del FBI, pone a los Jennings en alerta. Además, después de tantos años en Estados Unidos y dos hijos nacidos en el territorio yanqui Philip se cuestiona si ha llegado el momento de desertar y volverse norteamericano. Mientras que Elizabeth se mostrará como una patriota convencida de su causa a pesar de no haber pisado la Unión Soviética en décadas. La serie se ubica en los años ochenta del siglo pasado, en la presidencia paranoica de Ronald Reagan y los días finales de la Guerra Fría.
Elizabeth Jennings interpretada por Keri Russell y Phillip por Mathew Rhys sobreviven a lo largo de seis temporadas a diferentes misiones que habrán de separarlos más y más desde el punto ideológico y emocional. Sólo para encontrar al final de la serie qué Destino y vida real no tienen nada en común y la mayor parte de las veces se contraponen. Qué el amor de uno por el otro no tiene porque ser correspondido de la misma manera y con la misma intensidad. Qué entre la patria y la familia, la verdad y la traición siempre existen opciones que no se tiene contempladas.
Uno de los personajes más interesantes de toda la serie y con uno de los desarrollos más extraordinarios en la serie es Paige Jennings (Holly Taylor), la hija mayor del matrimonio de espías. Paige una típica adolescente norteamericana comenzará a sospechar que algo sucede al interior de la familia que no es normal, ni común. En su crisis de rebeldía y para molestia mayúscula de Elizabeth, Paige se volteará a la religión y formará parte de una de las tantas ramas protestantes del cristianismo. Pero cuando llega el momento en que los Jennings entreguen a uno de sus hijos al servicio de la Unión Soviética, será Paige y no Henry la elegida. Paige entonces sorprendida por una verdad que la sobrepasa viajará a Alemania Oriental con Elizabeth paras conocer a su moribunda abuela. Paige confrontada y agobiada por la mentira que la rodeo toda su vida terminará por aceptar su destino y comenzará su entrenamiento para formar parte de una nueva generación que pueda espiar a los americanos desde los puestos más cercanos al Capitolio.  Mientras que Henry llegará hasta la temporada final sin conocer la identidad de su familia, protegido por los tres cada quien con su propio argumento acerca de porque se debe mantener a Henry al margen de la historia. Y mientras transcurre la presidencia de Reagan y la paranoia crece en ambos lados de la frontera, llegaremos a la temporada final con la llegada de Gorbachov al poder en la Unión Soviética y posibilidad de la Glasnot que no se veía bien al interior de la muchos de los más importantes cuadros del poder en la Unión Soviética.
Claro que a lo largo de la serie existen otras líneas argumentales que van delineando a los personajes y sus motivaciones, mientras Elizabeth y Philip disfrazados con pelucas, lentes, bigotes y barbas, prótesis faciales se sumergen en sus misiones al tiempo que intentan pasar por una familia típica norteamericana para no despertar sospechas, El agente Beeman y los investigadores del FBI tratan de hacerse de informantes rusos al interior de la embajada que los ayuden a establecer la veracidad de la existencia de espías infiltrados entre la población civil  y desenmascararlos. Esta operación llevará a Beeman a enamorarse de una rusa trabajadora de la embajada, a perder su matrimonio, a acercarse a Philip Jenkins como amigo y su hijo Henry para sustituir un poco al hijo de su matrimonio que en un principio del divorcio de Beeman se va con la madre. Pero Beeman también será un traidor y sus promesas falsas se convierten en la muerte de seres queridos.
Al interior de la embajada rusa también se desarrollan diversos hilos dramáticos siendo el más importante la historia de Oleg Burov, interpretado por el actor Costa Ronin, el hijo de un alto miembro de la jerarquía soviética hará que su carrera se vea truncada y obligado a regresar a Moscú. Por su relación con el agente Beeman y que habrá de regresar a Washington a detener un posible atentado que tiene como objetivo el acabar con la credibilidad de Gorbachov al interior de la Unión Soviética.
Las paces nunca quedan hechas a ningún nivel en los personajes de la serie, son marionetas conscientes o inconscientes de serlo. Son pocos los que pueden hacer uso de su libre albedrio y algunos de ellos se engañan con hacerlo. Todo mundo tiene que responder a un superior o es objeto de espionaje sin saberlo.
Los Americanos es una serie nostálgica y romántica en el sentido de la idealización, no siempre para bien, de una de las épocas más engañosas de la humanidad en la que todos decían que estaban bien, en que todo parecía estar bien, pero la paranoia, el hambre de poder, la desconfianza y la radicalización de educada de las ideologías estaban en el subtexto del comportamiento de la humanidad. De este lado del Muro, los malos eran comunistas, se comían a los niños y no permitían los conciertos de Rock y mucho menos el deleite de la Coca Cola. De aquel lado del Muro los capitalistas eran los malos, se comían a los niños y promovían una cultura vacía basada en el consumismo y la individualidad. Los Americanos habla de una manera disfrazada acerca de esos malvados rusos y su oposición a la libertad a través de dos personajes carismáticos y con los que como espectador es difícil no ser empático.  
Las sospechas de Beeman en la temporada final acerca de su mejor amigo y su familia, La lucha intestina por la libertad en la Unión Soviética y la transformación ideológica para que los espías encubiertos no advirtieran que su trabajo se había convertido en parte de una guerra civil que nada tenía que ver con la patria. La confrontación final entre los Jennings y Beeman y éntrelos Jennings como familia marcan un final que se convierte en un trágico errar circular. La Odisea oscura.
Seis temporadas llenas de emoción, de cinismo, lealtades, de traiciones, de un trabajo que aniquila sentimientos y promueve falsos valores de un lado y del otro del muro. La pregunta que flota al final ¿Es a familia más importante que la patria o la patria es más valiosa que la vida? ¿Dónde está la patria? Pero más importante esa idea de incertidumbre y temor que nos encanta en la democracia contemporánea en el oeste donde el desconocer realmente a nuestros vecinos, amigos y compañeros trabajadores crea una incertidumbre donde anida el miedo, que enriquece cualquier totalitarismo.
Los Americanos es una serie de diálogos, de acción física e intelectual de los personajes que tiene su propio paso y que vale la pena ver porque tiene mucho que decir acerca de muchas cosas, no sólo de espías.



publicado en roastbrief.com.mx el 25 de junio de 2018
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