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lunes, 7 de enero de 2019

2019 y la carrera espacial.




Durante 2019 habremos de ver avances, así como cambios en el liderazgo en la carrera espacial y las misiones de diferentes países y empresas.

Armando Enríquez Vázquez

Este año que se cumplen los 50 años de los primeros pasos de un ser humano sobre la superficie lunar y de la supremacía norteamericana en materia de investigación espacial, inició con la llegada de China al lado oscuro de La Luna. El 3 de enero marca una nueva etapa en la carrera espacial y de lo que se prevé sea una batalla por el satélite terrestre y en un futuro no muy lejano por diferentes cuerpos celestes.
A diferencia de hace cincuenta años cuando sólo dos países contaban con la tecnología para mandar naves a la Luna, hoy además de China otros países cuentan con la tecnología para hacerlo; la Unión Europea, la India, Japón, incluso Irán que tiene un programa espacial que ya ha puesto un mono en órbita, son contendientes por nombrar nuevos territorios llenos de minerales importantes en su favor. Una carrera por colonizar y conquistar en caso de ser necesario ha iniciado. Existe un nuevo jugador que ha diferencia de todos los mencionados arriba carece de compromisos con ciudadanos y su bienestar, las grandes empresas privadas, en especial norteamericanas que tienen ya la capacidad y tecnología para construir y lanzar cohetes y que en ocasiones trabajan de la mano de las agencias espaciales.
En ese sentido estas empresas me recuerdan a las empresas marítimas holandesa e inglesa que tan importante papel jugaron en la colonización y conquista del Océano Pacífico y la parte de América que no había sido conquistada por España o los ingleses, basta recordar que Manhattan era propiedad de la Compañía Holandesa de las Indias y que fue intercambiada con Inglaterra por las islas productoras de especias como el clavo.
Los chinos, a diferencia de los norteamericanos hasta 2015, jamás han negado su interés por explotar la riqueza mineral del satélite, de establecer una colonia habitada por humanos para llevar a cabo empresas de minería en el satélite. Para el gigante de Asia, y del mundo, La Luna está muy lejos de ser un patrimonio universal. En 2015 el congreso norteamericano aprobó un acta que permite la obtener, poseer, transportar y comercializar recursos extraídos fuera del planeta Tierra junto con empresas privadas, aunque esto no sea especificado de esta manera, por ejemplo, la NASA conforme a esta acta trabaja con General Motors para desarrollar robots que emprendan tareas conjuntas con seres humanos o de manera independiente que ayuden a la colonización y/o explotación de diferentes cuerpos celestes. Así NASA puede acceder a la tecnología, mientras que las empresas se ven beneficiadas a acceder al espacio exterior y llevar a cabo misiones de interés para la empresa.
De acuerdo con un excelente artículo publicado por la revista Wired el 23 de diciembre de 2018 y cuyo link es https://www.wired.co.uk/article/commercial-space-race-conflict existe la posibilidad que 2019 vea los primeros conflictos internacionales entre países y empresas privadas en la carrera espacial.
Ejemplo claro de esto es que a pesar de existir un llamado Tratado de la Luna que otorga la jurisdicción de los cuerpos celestes a la comunidad internacional, este no ha sido firmado por ninguno de los países que han desarrollado misiones espaciales o que están en el proceso de hacerlo, porque como muchas otras cosas que intenta liderar la ONU este proyecto no sirve para nada en la práctica.
La llegada de los chinos a la cara oscura de la luna muestra dos cosas, el salto exponencial de la tecnología china, que en menos de cincuenta años ha logrado competir con los países de mayor tecnología en el mundo y la importancia para el gobierno chino de que su programa espacial. Los chinos no quieren ser sólo líder mundial en materia del espacio, su mayor pretensión es producir ganancias para el pueblo chino.
Más allá de los objetivos científicos del Chang’e 4, nombre de la sonda que el 3 de enero alunizaron los chinos, y que tienen a los científicos del mundo con grandes esperanzas de conocer más acerca del universo y de nuestro propio planeta, es indiscutible que la misión china tiene una agenda totalmente china que no comprende al resto de los gobiernos de las llamadas grandes naciones del mundo.
Aunque Donald Trump parece decidido a establecer un programa militar espacial para Estados Unidos, es difícil que lo logre si mantiene la testaruda visión de la administración de su gobierno que ha mantenido el gobierno de su país en un cierre parcial que según el mandatario puede durar años y el está listo para que así sea. De la misma manera que otros mandatarios del mundo Trump en su discurso demagógico olvida que los recursos son limitados y no todo es posible. Para un hombre tan radical y paranoico, Trump parece no haberse dado cuenta aun de lo que la misión china representa en términos reales de la geopolítica mundial.
La Unión Europea por su parte en un programa que al parecer es mucho menos ambicioso que el americano, el de los empresarios norteamericanos o el chino tiene presupuestados 16 mil millones de euros para sus programas espaciales de 2021 a 2027. Ninguno de esos euros son para llevar misiones a la Luna o cualquier planeta, si no para intentar obtener la supremacía en materia de satélites y sus acciones. Rusia que en otro tiempo encabezó la lucha contra Estados Unidos en la carrera espacial, se ha visto desplazada a un triste lugar donde es más observador que parte activa por la falta de presupuesto gubernamental. Si algo salva a la NASA de una total paralasis es sin duda la activa participación de la iniciativa privada.
Las principales empresas con las que NASA habrá de tener misiones en 2019 son Boieng con el Starliner, una capsula para llevar a cabo misiones en las zonas más bajas de la órbita, SpaceX, la empresa de Elon Musk, con la que nace tiene el programa de transbordadores espaciales Dragon que desde 2012 han servido para llevar materiales a naves en órbita y en 2019 comenzara su programa para transportar seres humanos que era su objetivo principal. También está Blue Origin de Jeff Bezos el fundador de Amazon. La alemana PTScientists y la japonesa ispace trabajan fuera del radar de la NASA, de la mano con otras agencias espaciales.
Existen otros programas que aunque muy menores ponen a Estados Unidos a temblar por no ser de naciones amigas o de empresas norteamericanas, como sucede con el programa iraní, el secretario de Estado Mike Pompeo indicó que ve como una amenaza que la República Islámica de Irán ponga en órbita tres satélites durante los primeros meses de 2019, lo que demuestra una vez más que Estados Unidos es ya incapaz de poner un dedo en contra de los chinos o de los rusos al ver amenazada su hegemonía fuera de la atmósfera terrestre.


imagen spanish.xinhuanet.com

martes, 15 de octubre de 2013

Taikonautas, ¿los nuevos dueños del espacio también?





Con los programas de la NASA puestos en espera, los rusos estrenando director del programa espacial. ¿Son los chinos quienes llevan la batuta en la carrera espacial?

Armando Enríquez Vázquez

Durante décadas la batalla entre los cosmonautas y los astronautas por conquistar el espacio fueron un reflejo más de la Guerra Fría. Mientras los soviéticos y sus cosmonautas fueron los primeros en alcanzar la órbita terrestre, la NASA y sus astronautas fueron los primeros en llegar a la Luna. La Unión Soviética puso la mirada en Venus y los Estados Unidos en Marte.
Pero los programas espaciales de los dos países parecen haberse detenido. Los astronautas nunca regresaron a la Luna. Tampoco ningún ser humano ha pisado Marte, ni Venus. Las investigaciones espaciales parecen haberse limitado en los recientes años a los lanzamientos de diferentes satélites artificiales con diversas utilidades. A explorar a través de sondas los misterios de nuestro sistema solar y los planetas cercanos. Pero la ambición del ser humano por llegar a otros cuerpos celestes pareció detenerse.
Hace diez años la República Popular de China envió al espacio su primera misión tripulada, los astronautas y los cosmonautas tuvieron nuevos acompañantes fuera de la atmosfera terrestre; los Taikonautas, el termino tiene su origen en la palabra china Taikong que designa al espacio y como en el caso de astronauta y cosmonauta en la palabra griega nautes, navegante.
Los chinos en diez años han logrado casi igualar a los programas espaciales de Estados Unidos y Rusia, los chinos tienen además, objetivos y metas muy claras para los próximos años: Poner hombres en la Luna, para lo cual se anunció el pasado mes de agosto la intención del gobierno chino de hacer alunizar la primera sonda china en el satélite natural a finales de este año.
A diferencia de los programas norteamericanos y rusos que parecen haber sido cumplidos por el simple hecho de llegar o hacer las cosas antes que su rival político, los chinos tienen en mente que llegar a la Luna debe beneficiar a China de alguna manera por lo que tienen planes no sólo de establecer una base permanente en la Luna, sino de aprovechar los recursos minerales que nuestro satélite pueda ofrecer. La minería extraterrestre es también un proyecto que mantienen varias empresas privadas norteamericanas encabezadas por Planetary Resources, que tiene como meta el poder explotar los minerales de diferentes asteroides.
A pesar de que el Tratado del Espacio Exterior, que entró en vigor en 1967 prohíbe a cualquier país el dominio sobre cualquier cuerpo celeste, se prevé que una vez iniciada la explotación de recursos naturales en otros planetas, satélites naturales y asteroides, nadie lo respete.
El programa lunar chino tiene planeado poner hombres en la luna para el 2020, pero existen ya diversas iniciativas alrededor del mundo de robots que puedan iniciar labores de minería en la Luna.
¿Qué se puede encontrar en el suelo y subsuelo lunar? De acuerdo con un artículo de la BBC de marzo de este año titulado What if you could mine the Moon? (¿Qué tal si pudieras hacer minería en la Luna?). Entre los recursos a explotar se encuentran; las tierras raras que se utilizan en muchos de los aparatos tecnológicos modernos. El agua congelada que puede descomponerse en Hidrogeno para el combustible de cohetes y Oxigeno para la subsistencia de los astronautas, el isotopo del Helio, Helio 3 que se cree puede ser una de las mejores alternativas en el futuro para generar energía y que supuestamente es muy abundante en nuestro satélite a diferencia de su distribución en nuestro planeta donde es tan raro que un kilo de este elemento cuesta alrededor de 16 millones de dólares, así como valiosos depósitos de Titanio, que tiene múltiples aplicaciones.
Mientras la NASA enfrenta el final de la era de los transbordadores espaciales, la falta de una política clara en cuanto a sus metas y objetivos, un problema de financiamiento dada la debilidad económica del gobierno americano y Rusia acaba de nombrar la semana pasada al nuevo director de su programa espacial, tras los recientes fracasos que ha tenido, incluyendo la explosión del cohete Protón-M que llevaba satélites de navegación en julio pasado, los chinos parecen estar muy claros en lo que esperan de su programa espacial y lo más importante parecen estar conscientes de que no tienen por el momento una competencia real.
Muy probablemente en los próximos diez años veremos la hegemonía china expandirse no sólo en nuestro planeta sino en el universo cercano y tal vez más allá. 

publicado en blureport.com.mx el 14 de Octubre de 2013
imagen: Imneuquen.com.ar

jueves, 22 de noviembre de 2012

Chinos en el espacio



Mientras Europa y los Estados Unidos enfrentan una crisis que cada día parece acrecentarse, el gobierno chino anuncia sus planes para seguir adelante con su costosa carrera espacial.
Armando  Enríquez Vázquez
Tras el XVIII Congreso Nacional del Partido Comunista Chino, una de las cosas que ha quedado clara es la continuidad del proyecto espacial de la República Popular de China. Junio de 2013 será la fecha del lanzamiento de la próxima misión tripulada, cuyo objetivo será realizar diferentes tipos de experimentos en el laboratorio espacial Tiangong 1 durante 15 días. La tripulación de acuerdo al vocero chino estará compuesto por dos hombres y una mujer, que comenzaran a ser seleccionados a principios del año entrante.
Entre los experimentos que llevaran a cabo los astronautas están pruebas de habilidades en el trabajo así como la adaptación a la vida en el espacio. Estos son cruciales para todos los planes futuros de los chinos y su programa espacial.
El gobierno chino expresó también su intento por hacer llegar a La Luna un vehículo para explorar nuestro satélite en la segunda mitad del año que entra. Este es un avance importante en el objetivo final que es hacer llegar una misión tripulada a nuestro satélite y aunque no existe una fecha aun para este proyecto, lo cierto es que para los chinos el programa espacial es una de las prioridades y emblemas de su riqueza, autonomía y poder.
Hay que recordar que los planes chinos contemplan tener lista y funcionando su propia base espacial a principios de la próxima década.
Occidente sin embargo, no ve con buenos ojos los planes del gobierno chino. Estados Unidos y Europa incapaces de invertir hoy en día en la carrera espacial, y empiezan a tratar de descifrar las  misiones militares secretas en cada lanzamiento de naves espaciales chinas. Ya en su último plan para el espacio en 2011, el gobierno chino había manifestado su propósito de construir unaConstelación Multiespectral de Alta Resolución alrededor de la Tierra, lo que en palabras llanas se traduce en una red de satélites espías.
Rusia tampoco ha hablado acerca de la continuidad de su programa espacial. Los chinos parecerían, entonces ser los amos del espacio por lo menos en la próxima década en lo que Occidente finalmente deja sus crisis atrás falsa o verdadera.
¿Cuáles podrían ser las consecuencias si China se adelanta en la carrera espacial? No mayores, ni más importantes que la hegemonía que hasta ahora los norteamericanos han tenido en la exploración espacial, tal vez la desventaja para los países occidentales esté en la claridad que los chinos tienen acerca de los objetivos a completar, como son la explotación de minerales y agua de nuestro satélite natural.
El Tratado del Espacio Exterior firmado por la mayoría de los países, está por enfrentar los primeros problemas legales, pues en los próximos años no sólo los chinos tienen contemplado la explotación de cuerpos celestes en beneficio de la nación oriental, sino que existen los planes de empresas privadas como Planetary Resources para llevar a cabo empresas lucrativas, en algo que de acuerdo al tratado no tiene dueño alguno y solo puede ser explotado en nombre y por el bienestar de todos los habitantes del planeta.
Será interesante ver los avances de los chinos en la carrera espacial en los próximos años y si los países occidentales se quedan de brazos cruzados, argumentando estas crisis económicas recurrentes y un tanto ficticias que parecen afectar a una buena parte de la humanidad.

Publicado en blureport.com.mx el 22 de Noviembre de 2012
foto: chinamedia.com