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miércoles, 20 de mayo de 2020

¿Dónde quedó Hollywood?



Los guiones y directores que han triunfado en los Oscar la última década son mayoritariamente extranjeros. Lo que demuestra la crisis de talento en Hollywood.

Armando Enríquez Vázquez.

El domingo 9 de febrero, sucedió lo imposible en el premio más maniqueo y predecible del cine. La película coreana Parásitos ganó el premio a la mejor película, convirtiéndose en la primera película no hablada en inglés, no producida por norteamericanos y no dirigida por un norteamericano en llevarse otros premios tan importantes en el esqueleto de cualquier película como dirección y guion original.
Lo que muchos periodistas de espectáculos llaman de manera pretenciosa: La temporada de premios, terminó con un derechazo directo a la mandíbula de Hollywood y lo que el sistema establecido de producción norteamericana representa. Bong Joon-ho, con su magistral película, su guion y una extraordinaria dirección cimbró los cimientos de la llamada Meca del Cine. Su saludo-homenaje a Martín Scorsese y su agradecimiento a Quentin Tarantino, junto con su declaración acerca de emborracharse hasta el amanecer, fueron sin duda, su reconocimiento y a la vez su forma de magnificar su victoria.
El cine, como otras fuentes de entretenimiento que se volvieron comunes e imprescindibles a lo largo del siglo XX, vive hoy una crisis y un abandono que preocupan a muchos miembros de la industria, ocupan a otros y enfurece a aquellos incapaces de enfrentar la nueva realidad.  El año pasado tras el músculo demostrado por Netflix por las 14 nominaciones, y 4 estatuillas conquistadas por la plataforma, Steven Spielberg encabezó toda una campaña en contra de las producción en las plataformas, Netflix en particular, que parece no haber sido muy bien vista por muchos otros productores y directores pues a pesar de que la plataforma sólo ganó dos Oscar el 9, Netflix obtuvo 24 nominaciones, diez más que el año pasado, así como el reconocimiento mundial de ser uno de los estudios productores más importantes en la actualidad. En un artículo de The New York Times de julio del año pasado (1) se habla de cómo la industria fílmica está creciendo en Nueva York y la posibilidad de que este se convierta en el nuevo Hollywood. Entre quienes ven esto como una posibilidad y están invirtiendo en estudios se encuentran Netflix, Robert De Niro y su hijo Rafael. Pero estos golpes virtuales, físicos y verdaderos, no tienen nada que ver con lo que realmente debe preocupar a una industria que se vuelve global en muchos sentidos. Sí bien los superhéroes de Marvel, DC y otros tienden a ser un hit de taquilla a nivel mundial, la misma industria fílmica, que se alimenta de estas cintas, las menosprecia al momento de considerar sus mejores premios, estas cintas sólo encuentran sitio en premios dedicados a los efectos especiales. Nunca veremos a ninguna de las actrices o actores encargados de personificar a un superhéroe o a un villano de las tradicionales cintas ser siquiera nominado. La excepción que significa el premio a Jaoquín Phoenix por su interpretación de El Guasón, se debe a que, sin la actuación de Phoenix, la película no existe. En Joker ningún planeta está en riesgo, la humanidad no está a punto de desaparecer, Joker no es una película cerca del ego demencial de una sociedad que se cree la policía y la salvadora del mundo, se trata del nacimiento de un villano, es una película acerca del génesis de este personaje que en ocasiones cobra una mayor fuerza que su antagonista. Sobre todo, es una película cercana a un monologo, más que una obra a varias voces. Joker se sostiene y cautiva gracias a una sola persona, a un solo actor que mantiene 2 horas de película.
Los guiones y directores que han triunfado en los Oscar la última década son mayoritariamente extranjeros, e incluyen nombres como Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu, Michel Hazanavicus, Tom Hooper, Alfonso Cuarón y por supuesto Bong Joon-ho, de ese tamaño es la crisis existente entre escritores, productores y directores norteamericanos dedicados a películas intrascendentes de superhéroes y a remakes de remakes. La mezquindad de los productores de Hollywood interesados en apostar únicamente por argumentos que les prometan ganancias muestra cómo han perdido el colmillo y la costumbre de arriesgar por nuevos talentos, y a pesar de ellos existen directores norteamericanos que destacan y triunfan en festivales fuera de Hollywood como el Sundance Film Festival, con mayor prestigio entre cineastas, críticos, fans que disfrutan, gustan y se divierten con el cine, que la noche de la estatuilla dorada.
Aparte de la temática, hay que tomar en cuenta los nuevos hábitos de consumo y la comodidad que buscan las audiencias. La gente quiere ver las películas en casa, a la hora que decidan pertinente. De acuerdo con un estudio publicado por el sitio statista.com (2) si bien 2019 presentó una pequeña variación positiva en el crecimiento de salas cinematográficas en Estados Unidos, 66 cines más con respecto a 2018, lo que puede ser tomado como algo optimista, ¿o no? Se espera que en 2020 las ganancias mundiales de los servicios por Internet (Netflix, Amazon Prime, Disney+) superen las ganancias mundiales generadas en las salas de cine. En estados Unidos esto viene sucediendo desde 2017, lo mismo sucede el Reino Unido de acuerdo con una nota de Hollywood Reporter publicada el 17 de diciembre de 2018 (3).
La fastuosa ceremonia de los premios Oscar pierde audiencias de manera dramática año con año, sólo el 9 de febrero pasado; 20% con respecto al año 2019. Esto demuestra el poco interés que tiene la gente por ver lo que la comunidad de Hollywood tiene que decir acerca del cine, siendo un grupo que como se pudo observar en esta entrega es racista y machista, No existe un número importante de nominados latinos, mujeres o negros, que son una buena parte de la población norteamericana. Latinos y negros, en este orden, son las dos principales minorías en ese país que presume de ser una olla de nacionalidades y contradictoriamente se ha encargado de etiquetar y separar a cada una de ellas. Para muchos jóvenes lo que suceda al interior de la industria cinematográfica norteamericana los tiene totalmente sin cuidado. La poca imaginación de los productores de la ceremonia ha hecho a las audiencias alejarse, sin conductores graciosos, censurando el tiempo y el contenido de los discursos, El Oscar es la clara muestra de lo que sucede en una industria maniquea, sosa, chabacana, llena de lugares comunes y que se autocensura. Una industria en la debería imperar la creatividad que tanto presumen y de la que carecen más del 90% de los directores, escritores y productores que se pasean altivamente por las calles de Los Ángeles, se cae a pedazos por la falta de ella.




publicado en roastbrief.com.mx el17 de enero de 2020



jueves, 12 de marzo de 2020

En 2020 simplemente apagaremos la televisión.



A diferencia de lo que hubiera sucedido hace 20 años en materia de contenidos hoy nada puede interesar menos a las audiencias que lo que suceda en y a los canales de televisión.


Armando Enríquez Vázquez

Con la llegada de Disney Plus, HBO Plus aunadas a la existencia de Netflix y Amazon Prime, la televisión de paga y en especial la televisión abierta habrán de ver acrecentar la crisis en la que se encuentran tanto en materia de audiencias y por extensión en el sentido lucrativo de las empresas de comunicación. Sin una oferta atractiva, vemos a canales tan raquíticos como Multimedios. La obsesión de los dueños de medios por aferrarse a sus concesiones, inundando el mercado con noticieros intrascendentes, el claro ejemplo de Televisa con Foro TV y de ImagenTV con ExcelsiorTV, son otra muestra de la clara falta de ingenio para salvar sus negocios mediáticos.
A diferencia de lo que hubiera sucedido hace 20 años, las audiencias estarían manifestando su preocupación o su demanda por contenidos dignos, hoy nada puede interesar menos a las audiencias que lo que suceda en y a los canales de televisión, y al parecer lo mismo podría decirse de los dueños de los medios que han bajado la guardia en la generación de contenidos atractivos para la audiencia de sus medios. El caso más patético; Televisa tratando de vender como una innovación una plataforma que nunca funcionó y que se murió de lo triste que era su oferta para milenials y miembros de la generación Z. Hoy pretende, Televisa, revivir con producciones tan fallidas y pretenciosas como lo fue el remake de un éxito en su momento; Cuna de Lobos.
La salida de Isaac Lee de Televisa en julio del año pasado después de un menos de un año de haber hecho un gran trabajo para la empresa al crear series importantes para Amazon Prime como Diablo Guardian y Un Extraño Enemigo, que por un momento demostraron que la televisora como productora podía crear contenidos atractivos para las nuevas audiencias. Desgraciadamente para la mentalidad de mediados del siglo pasado de Emilio Azcárraga Jean y sus vicepresidentes que llevaron a Televisa a los peores fracasos de la empresa en su historia, consideraron que el colombiano era muy atrevido, y decidieron regresar a sus contenidos mediocres y poco atractivos. Los resultados están a la vista una empresa que lucha por sobrevivir a partir de pleitos judiciales como el que mantienen a con el grupo de Miguel Alemán que en el pasado fue un socio importante del padre del dueño de Televisa.
ImagenTV, Multimedios, Canal 22, Canal 21, Canal 34, pasan sin pena ni gloria y son totalmente ignorados por nuevas audiencias, en casos como ImagenTV, las audiencias que habían creado los van abandonando y de esa manera imposibilitando la sana comercialización del medio. En el caso de los medios públicos 22, 21, 34 realmente no importa cual sea la producción porque su crisis sólo existe en la medida que los presupuestos de los gobiernos federal y/o locales sean recortados o no. A diferencia de otros medios de telecomunicación públicos en el mundo, sólo en pocas ocasiones el contenido ha sido relevante para la televisión pública mexicana y sus mediocres funcionarios. El caso del Canal 14 es aún peor porque la mayoría de los mexicanos ni siquiera sabe de la existencia de este canal y al director del sistema público de radiodifusión Jenaro Villamil, parece ser a quien menos le preocupa la existencia del canal, la calidad de los contenidos y valores de producción del mismo.
Las excepciones son el Canal Once con una audiencia construida a lo largo de los años por su imparcialidad, su diversidad y sobre todo por haber creado a lo largo de su historia reciente una de las mejores barras infantiles de la televisión mexicana, el mejor ejemplo de cómo debió de haber sido la producción del estado en materia de televisión. Y Azteca, que sin ser una verdadera ganadora, ha luchado por mantenerse sana y produciendo de una manera que Televisa ya no quiere o no sencillamente ya no puede hacer. Los realities de competencia y la compra de la franquicia de Master Chef, ha hecho que Azteca domine las redes sociales y los horarios de primetime de las televisoras, eso sin contar que con estilos muy particulares y discutibles ha logrado arrebatar a televisa el asunto de la narración del futbol soccer y el boxeo.
Hoy la mayor parte de las noticias son consumidas directo en Internet, las series e historias narrativas en las plataformas y los deportes, aunque se han convertido en el producto principal de las televisoras, bien podrían en un futuro ser controlados directo por las ligas o plataformas dedicadas únicamente a ofrecer contenidos deportivos, sin los programas de análisis y opinión que realmente comienzan a carecer de rating.
En un artículo firmado por Columba Vértiz de la Fuente para Proceso y publicado en mayo de 2019 durante 2018 el crecimiento de suscriptores a la televisión de paga se incrementó en un risible 0.8% en la región de Latinoamérica (México, Colombia, Argentina, Brasil y Perú), y de acuerdo con la revista Expansión en un artículo de Liliana Corona publicado en agosto de 2019, el número de suscriptores de la televisión de paga en nuestro país cayó a los niveles de 2016, lo que queda de manifiesto cuando al ver Izzi, por ejemplo, se topa con que los espacios comerciales están llenos de comerciales de la misma marca que ya tiene cautivo, y harto al televidente con las patéticas actuaciones, el pésimo sonido y la pobre producción de estos promocionales. La gente comienza a olvidar a estos servicios que durante años fueron muy populares por la oferta especializada de sus canales, por las plataformas. Como en el caso de la televisión abierta Izzi, Megacable y las demás jamás podrán resolver los problemas que las audiencias no tienen en Internet. Hoy que los principales productores y distribuidores de contenidos como HBO, lo que queda de FOX y ESPN comienzan a ofrecer sus propias plataformas, ahorrando al usuario el otro problema de la fórmula de televisión de paga un enorme número de canales de los cuales solo un puñado son los que ve el televidente. Las opciones clásicas de entretenimiento son cada día más obsoletas.
Los anunciantes también lo saben y la inversión publicitaria ha crecido en Internet y disminuido en materia de la Televisión, lo que se convierte en un circulo vicioso pues empresarios mediocres y mezquinos incapaces de apostar a la producción en su medio, al carecer del dinero fresco de patrocinadores que los exenten de sacar el dinero de la producción de sus bolsillos o de las arcas de la televisora, los obliga a conformar sus parrillas de programación de programas de cartulina como sus escenografías.  
A lo largo de 2020 la tendencia en la baja de las audiencias y la inversión de las marcas y productos no se revertirá, al contrario, se agudizará y cada día habremos de ver menos canales y menos programas interesantes y de valor en las pantallas de la televisión abierta y de paga, con la consecuencia de más televisores apagados.

publicado en roastbrief.com.mx el 2 de diciembre de 2020
imagen DeathToStock.com