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miércoles, 1 de noviembre de 2017

El dinosaurio ya no estaba ahí…



La llegada de Isaac Lee a la vicepresidencia de contenidos de Televisa, y la salida de José Bastón de esa empresa marcó el inicio de lo que hoy sabemos es el fin de un monstruo del sistema.

Armando Enríquez Vázquez

El más breve y famoso cuento el escritor guatemalteco Augusto Monterroso titulado El dinosaurio, dice así: “Cuando despertó el dinosaurio todavía estaba allí”
El pequeño cuento, que podría sin problema ser el antecedente directo del cuentuit, nuevo género literario que cuenta una historia en 140 caracteres o menos, se utilizó en su momento para hablar también, en ciertos círculos políticos, para hablar de los viejos políticos del sistema priísta y su supervivencia a los neoliberales y a los panistas.
También por extensión, se han hecho metáforas a aquellos que los han acompañado en su régimen de autoritarismo y opacidad y uno de esos enormes dinosaurios, sin duda, es Televisa, a diferencia del partido político y con más similitud a los enormes saurios que en algún momento habitaron el planeta la empresa televisora más icónica de México podría estar a punto de desaparecer.
La noticia de la compra de una gran parte de Televisa por Univisión, el rumor creciente la semana pasada de que la empresa de televisión está a punto de deshacerse de uno de sus más importantes bienes: el equipo de futbol soccer América, Los despidos masivos a todos los niveles, la desaparición de las famosas exclusividades, en algún momento una de las armas de presión y represión de la empresa, y la cada día más baja inversión publicitaria en el medio son claros indicativos de que un meteorito ya cayó en San Ángel y Chapultepec anunciado la extinción del dinosaurio.
De acuerdo con diferentes portales informativos, incluyendo SDP en el que Televisa tiene participación, anunciaron el interés de un grupo de inversionistas chinos por adquirir al equipo de futbol.  No sólo es importante la llegada de grupos extranjeros al futbol nacional, lo que sin duda repercutirá a futuro en una liga más competitiva por la cantidad de dinero que llegaría al futbol nacional, sino porque muestra el tamaño de problema financiero en el que se encuentra Televisa.
También desde principio de año con la llegada de Isaac Lee a la vicepresidencia de contenidos de Televisa, y la salida de José Bastón, el rumor sobre la venta de gran parte de Televisa a Univisión ha tenido eco en diferentes medios nacionales de comunicación.
Hay que aunar también el fracaso de su plataforma en Internet, el desesperado movimiento de la renta de sus foros para ingresar dinero a sus arcas y la nula calidad de sus contenidos o la mejora de la misma, ya no son síntomas de una crisis, sino de la total decadencia de la empresa.
Frente a estas noticias y especulaciones Televisa ha guardado silencio incómodo para trabajadores e inversionistas de la empresa, pero lo que resulta realmente sospechoso es que no ha desmentido ninguna.
El desmoronamiento de una empresa del tamaño de Televisa, de la importancia dentro de los medios de comunicación de México, implica muy probablemente cambios en el modelo de negocio de los medios nacionales, muestra como la arrogancia, la prepotencia y la falta de visión acaba hasta con la empresa más sólida. Sin duda también representa retos y oportunidades en el modelo del negocio publicitario y puede también significar una menor producción de comerciales y promocionales para televisión 
La evolución o desaparición de Televisa, sin duda marcará un parteaguas en la forma en que hasta ahora se viene haciendo televisión en México, pues queda demostrado que los contenidos insulsos, vulgares y tontos, así como la manipulación de la información que han sido el sello de la empresa ya no resultan atractivo para los jodidos, mucho menos para las clases socioeconómicas que interesan a los anunciantes. El sólo ver los promocionales de la nueva barra de Las Estrellas es de pena ajena, este tipo de contenidos persisten es porque no necesariamente son puestos a competir por la televisora, surgen de la burocracia de Televisa y de una empresa que subsiste de la inversión del Estado en ella y no por su creatividad, ni por sus propuestas.
Para nadie es novedad que ni Denise Maerker levanta los ratings de la empresa, ni que foro TV es sólo la manera de evitar comprar o producir programas que pueden ser más caros que tener un estudio prendido con puras cabezas parlantes, aunque nadie los vea y a nadie les importe lo que dicen. El formato de telenovela mala y barata se ha anuncia ahora como serie cuando temáticamente, estéticamente, en cuestión de actuación, dirección, edición o fotografía siguen siendo la misma burra con nuevo nombre. Nada, absolutamente nada nuevo hay en San Ángel, ni que pueda competir con otras producciones nacionales o internacionales.
Después de más de cincuenta años de una empresa que dominó el mercado a fuerza de ser la única y un regalo presidencial a un empresario soldado del sistema, por no decir a uno de los generales del sistema, México podría estar cerca de vivir una utopía difícil de creer hace no más de cinco años. Un México sin Televisa. Todo parece indicar que un día podríamos despertarnos y el enorme dinosaurio anaranjado con amarillo, ya no estará ahí.
El reciente anuncio por parte de Emilio Azcárraga Jean de abandonar la presidencia de Televisa, no hace sino confirmar todo esto. Los dos nuevos copresidentes de la empresa que entraran en funciones no harán sino disputarse la mayor parte del pastel y así en uno años, no muchos tal vez estaremos hablando de nuevas empresas de televisión con cadenas nacionales o simplemente como en un pueblo fantasma ese absurdo llamado Las Estrellas continuara repitiendo sus estúpidos programas de comedia y telenovela.  

Una primera versión de este texto se publico en roastbrief.com.mx el 10 de julio de 2017
Imagen: DeathtoStock.com

viernes, 15 de abril de 2016

Una televisión que no sabe mirar y definir su negocio.




La televisión abierta mexicana parece no comprender el tamaño de la crisis que enfrenta, como tampoco parece comprender la oportunidad que le brinda la televisión digital terrestre con la multiplexación.

Armando Enríquez Vázquez.

A finales del año pasado, desapareció Cadena 3, con la promesa al estilo del General McArthur de regresar este año como una cadena nacional, la tercera de hecho, y hasta el momento lo único que podemos ver es la construcción de un bunker en avenida Universidad sur, que alojará, en teoría, a todo el Grupo Imagen multimedia; televisión, radio, periódico e internet.
Por las mismas fechas TV Azteca decidió cancelar algunas producciones de la empresa y liquidar a personas.
Televisa finalizó el año, despidiendo a una gran cantidad de técnicos, con la idea de robotizar sus estudios, como ha venido sucediendo en muchos medios a nivel internacional y acabando con algunas de sus producciones, entre ellas el icónico programa de Chabelo. La suma de los desempleados en el medio es muestra de lo que los directivos de las empresas se empeñan en negar y es que la televisión como medio no sólo enfrenta una crisis en materia de contenidos, si no más grave en su concepción misma.
Hace ya más de una década que la tecnología y el multitasking han ocasionado una reducción considerable en el número de personas involucradas en la producción de la televisión. Mientras que noticias y entretenimiento parecen alejarse de los esquemas limitantes de la pantalla de televisión al encontrar nuevas y más versátiles plataformas.
Antes un reportero precisaba de un camarógrafo y de un editor, cuando menos, para realizar su nota. Hoy en muchas ocasiones una sola persona realiza todas las funciones; escribe la nota, la graba como camarógrafo y desde luego la edita. En ocasiones maneja una moto y en caso de empresas multimedios como Imagen realiza la nota para todos los medios por el mismo precio. El personal que se necesita en un estudio es cada día menor y cuando se habla de estudios con cámaras robots, ni camarógrafos se necesitan.
Sólo las producciones de series y programas de ficción, como las telenovelas, o los eventos deportivos siguen requiriendo de crews de mayor tamaño, y, de cualquier forma, estos también, se han ido reduciendo con el paso de los años. La falta de calidad en los contenidos de nuestra televisión y la caída cada año mayor de la inversión de las marcas en la televisión abierta son parte de un mismo fenómeno y forman un círculo vicioso del que al parecer los ejecutivos de los medios no parecen percatarse; pues sordos y ciegos a la realidad creen que la televisión sigue siendo la misma de hace cincuenta años.
En México la situación de la televisión y su negocio fueron sui generis por las condiciones que el gobierno estatista impuso. Con la entrega de la televisión abierta privada por parte del presidente Luis Echeverría a Emilio Azcárraga Milmo, Televisa se acostumbró a que los mexicanos no decidían lo que querían ver, si no consumían lo que Azcárraga consideraba adecuado, divertido y funcional para la televisora y el régimen político. Las audiencias, como los electores de aquellos días, sólo podían escoger de una sola sopa, aunque no les gustara la sopa.
La televisión abierta mexicana parece no comprender el tamaño de la crisis que enfrenta, no valora la experiencia de otros países, como tampoco parece comprender la oportunidad que le brinda la televisión digital terrestre con la multiplexación. Tampoco entiende que en la actualidad el área de mayor crecimiento en audiencias en la televisión abierta a nivel mundial, son los deportes. En México, lo eventos deportivos se reducen al futbol soccer y al box, pero no hay interés por parte de los dueños de la televisión de promover otras disciplinas que tienen audiencia como el béisbol, el futbol americano y el basquetbol. Curiosamente una cadena de televisión de paga; ESPN, transmite con éxito partidos de la Liga del Pacífico de béisbol. En Internet las propuestas y coberturas de Clarovideo, en materia deportiva, demuestran que hay un mercado casi virgen en el campo de los deportes. En México la historia de éxito del futbol soccer está ligada a la historia de Televisa y la visión prepotente del corrupto Emilio Azcárraga Milmo. Hoy son muchos los jóvenes que rechazan las transmisiones deportivas de Televisa y las malas decisiones de los encargados del área de la empresa se reflejan en los constantes cambios de dichos encargados como hemos visto en los últimos años. Televisa que alguna vez fue la favorita en transmisiones deportivas ha visto decrecer su presencia en los hogares mexicanos reducida.
Hoy gracias la televisión digital terrestre las cadenas de televisión abierta multiplicaron sus opciones para brindar una variedad de contenidos a los mexicanos, sin embargo, ni TV Azteca, ni Televisa, y mucho menos la televisión pública, parecen aprovechar la nueva realidad, a excepción del Canal Once, como ya había comentado en otro texto.
Televisa parece apostar a la televisión de paga con Izzi y sin embargo la empresa tiene igual o más quejas por su mal servicio, tanto en Internet como en telefonía como los directivos de la televisora insistían en imputar a Telmex. Se dice que pronto América Móvil tendrá su cadena televisión de paga y entonces si podremos ver si Izzi es capaz de enfrentar la competencia.
Al igual que sucede en la publicidad, la televisión enfrenta hoy una crisis que obliga a los miembros del sector a reinventar tanto los modelos de negocios, como los de producción a pesar de la reticencia y necedad de los directivos, productores y vendedores de las televisoras. El gran fracaso de Cadena 3 se debió a la incapacidad de hacer rentable una señal de televisión; una oferta mediocre de contenidos, copia de las principales televisoras y una nula estrategia de ventas, el peor de los mundos posibles. La nula rentabilidad de una cadena de televisión era un asunto que hace veinte años era difícil de imaginar. En ese entonces, la televisión era una mina de oro y por eso Televisa, convertida en monopolio se opuso a reformas legales y sufrió terriblemente con la llegada de TV Azteca que curiosamente en materia de telenovelas logró lo que Televisa aseguraba imposible, la reinvención del género.
Hoy Televisa se ha convertido en muchas ocasiones en simple maquiladora y productora de franquicias y géneros que a otros le salen mucho mejor, incluida las telenovelas. La crisis está en los creadores de contenidos que se ven acorralados por incapaces vendedores de tiempo aire que quieren seguir usando esquemas obsoletos a estas alturas.
La incapacidad de venta de tiempo aire esta ligada a un asunto que parece ser incomprensible a los directivos de las televisoras y que es muy sencillo. Son las televisoras las que deben adapatarse a las exigencias de los nuevos espectadores y no al revés, de esto dependerá que tan triste sea la agonía de la televisión. 
Televisa menosprecio su negocio en busca de poder político, hoy tiene una telebancada encabezada por un senador panista y una Procuradora General de República. Emilio Azcárraga Milmo era de acuerdo con sus palabras un soldado del sistema, su hijo y directivos crearon a un presidente que parece ser un soldado de Televisa. Sin embargo, la esencia del negocio creado por el abuelo parece hoy haber perdido sentido.
TV Azteca que parece llevar la batuta en cuanto a la preferencia de las audiencias a nivel nacional, gracias a la calidad de algunas de sus producciones, ciertas propuestas y riesgos que ha tomado desde que se convirtió en una empresa privada, así como a una mejor selección en la compra de series y programas. Pero igual que Televisa cuenta con un brazo político que los representa en el poder legislativo y cuida de sus intereses.
La televisión abierta en el mundo se encuentra en una encrucijada definitoria. Sólo la visión y la audacia podrá salvar a empresas tan tímidas como las mexicanas.

publicado en roastbrief.com.mx el 18 de enero de 2016 



martes, 9 de febrero de 2016

La televisión es de los jodidos.



En la última década las televisoras abiertas en México optaron por una programación simplicista, amarillista y barata. 

Armando Enríquez Vázquez.

Tristemente nunca resultó más cierta la frase del soldado del PRI, Emilio Azcárraga Milmo, sobre las audiencias de la televisión abierta. El resultado se muestra de manera contundente en las cancelaciones de programas en TV Azteca o la salida del aire de un canal de televisión completo, como sucedió con Cadena 3.
Los Romagnoli y Gustavo Adolfo Infante ya no tienen cabida en la televisión abierta porque a pesar de los puntos pocos o muy pocos puntos de raiting que generen, lo cierto es que estos son como si no existieran para los anunciantes. A la fría realidad del negocio no le importan estas masas carentes de poder adquisitivo que son capaces de consumir cualquier bazofia que las televisoras les pusieron en la pantalla, al no poder optar por los contenidos de la televisión de paga o porque su analfabetismo digital que les impide acercarse a las nuevas tecnologías. Para este último grupo un teléfono celular es simplemente un teléfono. Más llamativo y más caro, para ellos a pesar de tener los smartphones de última generación son incapaces de entender los alcances del aparato que tienen en sus manos.
En la última década las televisoras abiertas en México optaron por una programación simplicista, amarillista y barata que conforme se han popularizado los sistemas de paga y el consumo de contenidos en Internet tiene audiencias cada día menores, lo que repercute de forma directa en la inversión de los anunciantes. A lo largo de diez años los dueños de los canales de televisión olvidaron cual era el negocio detrás de su negocio y apostaron por presionar de manera feroz desde su mal llamados espacios informativos a políticos y empresas. No olvidemos a López Dóriga en contra de López Obrador o a TV Azteca en contra de Banamex. Los dueños de las televisoras consiguieron crear negocios mucho más jugosos gracias a sus medios, bancos, equipos de futbol, empresas de venta de enseres domésticos, puestos políticos y en el gabinete de los diferentes presidentes. De esta manera el generar espacios interesantes para tener audiencias e inversión por parte de las marcas paso en segundo o tercer plano.
Frustrados por no poder saciar su avaricia, de pronto los dueños de canales de televisión se enfrentan a una realidad, cada vez tienen menor audiencia, no solamente porque la gente vea menos sus producciones, sino porque cada vez menos gente con poder adquisitivo es la que sintoniza sus canales. Sólo aquellos que no tienen alternativa de consumo se sientan frente a las pantallas de la televisión abierta privada. Los espacios informativos han perdido su poder de presión y hoy los acuerdos entre los dos poderes; el político y el de los medios se discute de manera directa tras bambalinas en las oficinas de unos y otros. Los noticieros en general gozan de los peores raitings de cualquier canal abierto en México.
Perder audiencia es perder negocio.
Hoy vale la pena que todos los involucrados en el negocio de la televisión abierta se planteen las preguntas acerca de cómo piensan sobrevivir en los años finales del medio y sí es el negocio de la señal abierta lo que realmente les interesa. Pronto veremos tanto a Televisa, como a TV Azteca tomar con seriedad, aunque con mucho retraso a Internet, cuando Netflix, Clarovideo, Hulu, Amazontv, y Unotv entre otros están ya muy bien posicionados.
Tanto TV Azteca como Televisa cuentan con el talento interno para contar nuevas historias y poner en línea contenidos que por fin se deshaga de todos los mercachifles, sobre todo extranjeros, que vinieron a venderles espejitos y cuentas de colores a los directivos de los canales. Las televisoras abiertas se encuentran en la encrucijada de crear realmente una alternativa en materia de contenidos para ganar a las nuevas audiencias que no solo están contenidas en las fronteras del país sino pueden alcanzar trascendencia global, que sean atractivas para los anunciantes que los han abandonado o deben estar dispuestas a sucumbir en los brazos de los jodidos a los que tan despectivamente se han referido siempre.

publicado en roastbrief.com.mx el 2 de noviembre de 2015

miércoles, 12 de agosto de 2015

¿Cuándo perdió su atractivo la televisión mexicana?





¿Por qué la gente abandona la televisión abierta nacional? Sobra decir que porque no tiene nada que ofrecer.


Armando Enríquez Vázquez.

Hace ya algunos años que las audiencias de la televisión abierta mexicana van a la baja y la forma más clara de demostrarlo es como poco a poco la inversión publicitaria disminuye, lo que se traduce en espacios comerciales plagados de promocionales de la programación de los mismos canales.
El año pasado el Wall Street Journal publicó un artículo sobre el infierno que representó para Nielsen el comprar Ibope y lidiar con Televisa y TV Azteca. De manera misteriosa la base de datos de personas con las que se medían los ratings se filtró, en aparente agravio de la empresa y beneficio del duopolio que durante dos años no habían publicado sus ratings a sus anunciantes por lo que les cobraron lo que quisieron de acuerdo con una nota publicada en septiembre del año pasado por El Universal. El rumor de que primero Televisa y después TV Azteca manipulaban los ratings a través de corrupción en Ibope siempre existieron, hacer pública la base de datos al momento de llegada de Nielsen, acompañada por casos documentados por el diario norteamericano de lo que parecería coersión o soborno por parte de personal de Banco Azteca, filial de TV Azteca a las personas de las base de datos de acuerdo con la nota es no podemos negarlo muy sospechoso.
Este maquillaje a la fuerza sobre los hábitos y preferencia de la audiencia resulta a la larga insostenible, la verdad es que el desencanto con la televisión abierta nacional inició ya hace mucho, la percepción de ciertos segmentos de la población sobre Televisa y más tarde de TV Azteca, no es la mejor y se les relaciona con casos de corrupción, manipulación de la información y hasta con narcotráfico y trata de personas, como está muy bien documentado en diferentes publicaciones y hechos que son del conocimiento público. Esta situación hay que aunarle la cada vez menor calidad de contenidos y la incapacidad de ambas televisoras por satisfacer las tendencias en los gustos de las audiencias, en lugar de intentar imponer formatos y programas sin entender a las audiencias como ha sido su forma de actuar durante décadas.
A favor de lo Mejor, una organización que ha sido tachada como de censura de la extrema derecha, pero en la cual participan las principales empresas mexicanas y pretende mejores contenidos en los medios, en su informe de 2014 mostró que el consumo de televisión en infantes en nuestro país aumentó de 2008 a 2014 en 24 minutos, siendo en promedio de 4 horas con 34 minutos. Sin embargo el aumento dramático sucedió en las horas utilizadas en Internet donde el consumo aumentó 26 minutos tan sólo en un año. Lo que sin duda habla de que es Internet donde se encuentran contenidos atractivos, ya se de entretenimiento, informativos o en las redes sociales.
Otro informe significativo es el del Consejo Latinoamericano de Publicidad Multicanal, (LAMAC) representante de un grupo de canales de televisión de paga que incluye a Discovery, Fox, AMC Networks, Sony, Turner, E!, A&E Network, Viacom y Telemundo que nos dice que en México el 48.3 % de la audiencia tiene televisión de paga. En la población de nivel socioeconómico alto este porcentaje aumenta de acuerdo con los datos de LAMAC al 73.8%.
¿Por qué la gente abandona la televisión abierta nacional? Sobra decir que porque no tiene nada que ofrecer. La pregunta entonces ¿Por qué sí Televisa se ha preciado de ser conocedora del gusto de las audiencias nacionales, ha tenido en los últimos años que esconder y maquillar los ratings? ¿Por qué ya no exporta sus telenovelas como antes?
La respuesta la podemos encontrar una vez más en el informe de a Favor de lo Mejor, donde se remarca que el formato más popular entre los mexicanos es el de la serie,  las razones para ello, apunta el estudio, son porque a través de pocos capítulos atrapa al espectador, así como la variedad de géneros.
Los ejecutivos de Televisa y TV Azteca aun apuestan por el formato de telenovela que sólo maneja un género; el melodrama. Un melodrama maniqueo y sumamente ramplón. Los apologistas de la telenovela hablan de un formato clásico. Que requiere de gran escritura para el género. La verdad es muy simple la telenovela es un muy buen negocio para las televisoras mexicanas a las cuales muy poco les importa la calidad de producción y contenidos que ofrecen. La telenovela es barata de producir en comparación con la serie, las fórmulas argumental y temática son terriblemente básicas, evitando mayor complejidad, matices o sub tramas en los personajes, los cuales son únicamente arquetipos. Baratas y fáciles de producir cumplen con dos propósitos básicos de una televisora-productora y monopólica como lo fue Televisa durante un par de décadas. Uno; llenar horas de programación y dos; producir barato para después vender a diferentes mercados. Televisa fue en las décadas de los setenta y ochenta el principal exportador de telenovelas en el mundo, hoy sin embargo compite con otros países de América Latina incluso con TV Azteca y con la producción que se hace en Estados Unidos para los mercados hispano hablantes. Tristemente en Televisa hoy se compran muchas franquicias argentinas y colombianas que se tropicalizan y se producen para el mercado nacional por lo que además la televisora se ha convertido en importadora de contenidos.
Las pocas incursiones de Televisa en el formato de serie han sido en su mayoría series extranjeras; Mujeres asesinas, Los simuladores, Hermanos y detectives, Locas de amor, incluso telenovelas como Patito feo, demostrando la falta de ideas al interior de una empresa que gusta de presumir sus contenidos.
Por su parte TV Azteca tuvo éxito en sus primeras telenovelas producidas por Argos y produjo un intento bastante decente en 2010 de miniserie o serie llamado Drenaje profundo que sin duda tuvo un costo mayor por episodio que cualquiera de sus telenovelas producidas tras la ruptura  con Epigmenio Ibarra. Uno de los argumentos utilizados por las televisoras, en especial por TV Azteca es que el público de la televisión abierta no está acostumbrado a seguir semanalmente un programa, por lo que incluso en el formato de Canal 7 las series norteamericanas que compran son programadas a lo largo de tres semanas  de esta manera terminan con la temporada de manera rápida y con ese parámetro que tienen ellos de su audiencia.
Pero la verdad es que poco o nada tienen que ofrecer las televisoras mexicanas que atraigan a las audiencias. Ya ni que decir de los canales del estado que con el regreso del PRI al gobierno regresaron a un esquema nada atractivo, aunque probablemente con mucho mayor libertad de expresión en sus programas de debate que lo que ofrecía Televisa en su aberración llamada Tercer Grado cuya emisión finalizó el pasado diciembre debido sin duda a sus ratings y la poca credibilidad de los lectores de noticias que participaban en él.

Con una nueva cadena de televisión abierta, por un lado el reto de Grupo Imagen está en posicionarse de manera rápida a nivel nacional y tal vez una manera de hacerlo sea olvidarse de copiar el modelo que hasta hoy utilizan Televisa y Azteca y del cual no sabemos bien a bien cuáles son los ratings. 

publicado en roastbrief.com.mx el 18 de mayo de 2015 

miércoles, 5 de agosto de 2015

Información, televisión e Internet.



Todos estos cambios en la industria de la información y del entretenimiento tienen en mente a los futuros consumidores, esos que hoy siendo menores de edad, adolescentes y jóvenes adultos son el cincuenta por ciento de la población mundial.


Armando Enríquez Vázquez

El viernes 8 de mayo el portal de El País, uno de los diarios más importantes de habla hispana y con portales segmentados dirigidos a sus lectores en España, Latinoamérica, Brasil y Cataluña, transmitió en vivo desde el Teatro Real de Madrid la función de La Traviata, famosa ópera Giuseppe Verdi. Producción impecable con una serie de magníficos reportajes entre actos que nunca le vi producir al Canal 22 en sus producciones de ópera.
Yahoo! Transmite constantemente conciertos de música popular y rock en vivo. The Guardian el periódico inglés tuvo una cobertura en vivo en su portal de internet el jueves 7 y el viernes 8 de mayo siguiendo las elecciones inglesas y el nombramiento del nuevo gabinete de Cameron. ¿Son sitios de información o de entretenimiento? ¿Son prensa o televisión?
Alguien comentó sobre la transmisión de la opera; eso es para una elite. Tal vez, pero también para los miembros de esa elite que les gusta la ópera que no viven en Madrid o que no tienen boletos para una función con teatro lleno o para los interesados en la política inglesa que no tienen acceso a una televisión satelital. Los cambios y simbiosis de las tecnologías y recurso permite medios más atractivos, más completos, con mayor oferta y por lo tanto más competitivos.
Todos estos cambios en la industria de la información y del entretenimiento tienen en mente a los futuros consumidores, esos que hoy siendo menores de edad, adolescentes y jóvenes adultos son el cincuenta por ciento de la población mundial, tienen menos de treinta años y sin embargo representa el mayor sector poblacional en el uso y consumo de las nuevas tecnologías.
Hoy los portales tradicionales de los diarios resultan obsoletos al igual que la mayoría de los diarios impresos.
Los primeros cambios en la industria de la información llegaron poco tiempo después de la aparición del Internet. La inmediatez de la noticia sobrepasó la rigidez de la prensa impresa y los noticieros de televisión. Pronto un gran número de consumidores de noticieros y diarios se convirtieron en navegantes de internet. Nadie, salvo en principio los viejos y los tercos, tienen porque leer un diario impreso en busca de noticias. Los periódicos en sus versiones impresas han aprendido que su valor hoy no radica en la nota dura si no en sus editorialistas y articulistas. En tratar de dirigirse únicamente a eso que llaman de manera críptica Círculo Rojo. La desaparición de numerosos diarios en el mundo se debe a la falta de un valor agregado en sus ediciones impresas.
The Washington Post fue adquirido en 2013 por Jeff Bezos el fundador y dueño de Amazon.com, con la idea de convertir al periódico de la capital norteamericana en un diario global. Bezos declaró en su momento ser ignorante en el negocio de la prensa, pero conocer Internet y los negocios. Hoy The Washington Post tiene una plataforma de video importante y diversa y se distribuye a través de Kindle por ejemplo o del reloj de Apple, por lo menos a lo largo y ancho de Estados Unidos. De otra manera The Washington Post estaba destinado a desaparecer.
Los medios más importantes de noticias del mundo hoy tienen un apartado con información en video a manera de tradicionales reportajes de noticiero televisivo, claro que con la flexibilidad de Internet.
En México solo un periódico ha sabido reaccionar a las tendencias mundiales desde un principio fortaleciendo su presencia en el segmento de la información en el país; El Universal. Su dueño y sus ejecutivos tuvieron desde un principio la visión de tener un sitio en Internet, y un sitio que hoy es sin lugar a dudas el mejor posicionado y el más visitado en México para consumir información. El único error del Diario ha sido despreciar la necesidad de globalizar su imagen y su información. Sí El País tiene portales en España y Latinoamérica, es porque es capaz de generar información a ambos lados del Atlántico. El Universal o cualquier periódico nacional podría ser capaz, al menos intentarlo, de atacar el mercado latino de Estados Unidos.
El español es uno de los idiomas hablado por más personas en el planeta y sin embargo pareciera que esto no le queda claro a los directivos de los diarios nacionales que lejos de trabajar en sus plataformas de Internet parecen más preocupados en lanzar canales chatarra en la televisión de paga que nadie ve y a nadie interesan.
El lanzamiento silencioso de lo que se llama El Universal TV, es sin duda otra bofetada a los demás diarios de México obcecados en el glamour que hace años daba el tener un canal de televisión o a los que piensan que el trasplantar el formato de televisión a Internet es atractivo, como el triste y poco imaginativo caso de Milenio.
Lo que parecen perder de vista muchos espacios informativos escritos, en video o en podcast es que la competencia no es la Rancherita del cuadrante, no son los portales de los tradicionales diarios adversarios, hoy la competencia es internacional, por un lado y por otro se encuentra en videoblogs y propuestas independientes que están en la red.
No creo que exista hoy en día canal de televisión de un periódico o estación de radio de Internet que a nivel nacional en sus espacios informativos genere el número de visitas que logra al día Chumel  Torres con El Pulso de la República.
El espacio informativo, irreverente, ácido, crítico pero sobre todo inteligente del chihuahuense ha logrado llamar la atención de medios internacionales como BBC, algo que no logra ninguno de los conductores del pretencioso canal de Milenio o de Forotv.
El Pulso de la República se produce de manera independiente y tiene su propio canal de Youtube. Lo que sin duda genera un gasto mucho menor al de sostener un canal de televisión y le da mayores ganancias a todos.

Entender y anticiparse a la competencia es algo que deben aprender los empresarios de los medios informativos mexicanos, antes de que alguien más lo haga. ¿No sería interesante que uno de ellos llevara a cabo la transmisión de un concierto desde Bellas Artes, o del Vive Latino?

publicado en roastbrief el 11 de mayo de 2015
imagen: deathtoStock.com

jueves, 9 de abril de 2015

Apagar la televisión.





Pensar que la televisión es para siempre es pensar que el Betamax es insustituible. Todo evoluciona y la televisión esta dando sus ultimas bocanadas.


Armando Enríquez Vázquez
Renovarse o morir. Conforme a las teorías evolutivas, los organismos vivientes deben adaptarse, cambiar, evolucionar con tal de perpetuar su especie, aquellos que no cambian, que son atrapados por la rapidez de los cambios desaparecen. Estas reglas aplican al mundo corporativo también.
Hasta hace un par de años, la idea de que alguien pudiera sustituir el cine o la televisión por la oferta en Internet era absurda.
Durante años se aseguró que los contenidos de entretenimiento grabados en Internet no podían pasar de diez minutos y además la inversión era muy difícil de recuperar. Así fue para los pioneros en Internet. A pesar de ello en Estados Unidos y Canadá las webseries, series de entretenimiento para Internet con capítulos que oscilaban entre tres y quince minutos de duración cada uno comenzaron a tener cierta popularidad y rentabilidad. En México, la primera webserie que recuerdo se realizó en 2010, previa al campeonato mundial de futbol de Sudáfrica. Fue producida por la agencia aseguradora Axxa y se llamó El Talismán. Contó con una campaña promocional en espectaculares y posters en las paradas de autobús. Dos años después, Axxa produjo una segunda webserie, esta vez haciendo alusión a varias formas en las que el mundo acabaría en el 2012. La webserie se llamó así 2012. Después vinieron webseries producidas por Nescafe y Volkswagen. Todas estas webseries servían de pretexto para anunciar marcas y productos. En algunos casos como las de Axxa y Volkswagen bien producidas y escritas de manera atractiva para el espectador, que perdonaba el product placement. No sucedía lo mismo con la propuesta de Nescafe, que resultó muy burda. También productores independientes y sin acceso a los medios tradicionales y monopólicos del país produjeron webseries de diferentes calidades y temáticas. Recuerdo entre otras, una propuesta interesante de terror, producida en Baja California.
En España, tanto Antena 3, como RTVE aprovecharon la plataforma para producir webseries que por temática o duración no tenían cabida en sus pantallas. Las webseries parecían ser el futuro del entretenimiento. En Estados Unidos incluso se creó un premio al estilo Oscar o Emmy, que premiaba a los mejor de la producción para Internet.
En paralelo, surgieron sitios que comenzaban a distribuir de manera legal e ilegal series de televisión y películas. Los internautas comenzaron a consumir contenidos que tenían una duración mucho mayor a quince minutos y con altos estándares de producción.
En 2013 el mundo del entretenimiento cambió para siempre. Netflix estrenó la primera serie hecha para Internet. House of Cards, estelarizada por Kevin Spacey y Robin Wright. La serie fue un éxito inmediato, acabando con el escepticismo de los directivos de las cadenas tradicionales de televisión abierta y de paga en Estados Unidos. Netflix aprovechó las ventajas de Internet: Contenidos On Demand, o sea cuando el espectador quiere y donde quiera y por otro lado poner los trece capítulos de la temporada a disposición del público el mismo día del estreno de la serie. Así el espectador no tiene que esperar una semana para el nuevo capítulo.
La serie y los protagonistas de la misma fueron nominados a los premio Emmy, lo mismo que algunos de los participantes de Orange is the New Black, un sitcom producido también por Netflix, que además, también estrenó Hemlock Grove, una serie de vampiros y hombres lobo.
Este año Netflix estrenará la tercera temporada de estas series, así como nuevas series. Amazon, por su parte, anunció el 13 de enero que Woody Allen producirá una serie para esta empresa. En la página de RTVE uno puede ver cualquiera de las series de ficción o documental que ha producido la televisora.
El futuro del entretenimiento no pasa por la pantalla de televisión. Los nuevos consumidores con poder adquisitivo casi no prenden la televisión. Televisa y TV Azteca han reaccionado de manera muy lenta y bajo sus mismos esquemas lerdos. Hace ya más de tres años Slim está a la cabeza en ese sector en Latinoamérica con Unotv, Clarovideo y Claromusica. Cadenas como FOX y HBO ofrecen ya sus contenidos por internet y lo mismo sucede con ligas deportivas como la NFL. Netflix se encuentra rodando ya su primera serie mexicana en español; Club de cuervos.

Queda una pregunta por hacer. ¿Entonces la reforma en materia de telecomunicaciones para qué diablos sirve en el caso de la televisión?

publicado en roastbrief el 19 de enero de 2015
imagen: deathtoStock

lunes, 18 de marzo de 2013

Después de la reforma de telecomunicaciones


La reforma en materia de telecomunicaciones es buena, lo que sigue deberían ser modificaciones a la ley que regula la radio y la televisión.

Armando Enríquez Vázquez
 
Año con año egresan de las escuelas de ciencias de la comunicación y carreras afines miles de jóvenes que se topan con la puerta del desempleo y las pocas oportunidades que los medios ofrecen.
La reforma constitucional en materia de telecomunicaciones ha sido comparada por muchos como un New Deal mexicano. Y por muchas razones lo es, la creación de la competencia en telecomunicaciones hará crecer a muchos sectores de la sociedad mexicana. Una de las banderas de la reforma tiene que ver con los contenidos, una mayor oferta de contenidos para los televidentes y radioescuchas, por lo que los legisladores y el mismo poder ejecutivo deben contemplar como asegurar que esa competencia se mantenga a largo plazo dentro de las empresas y organismos encargados de generar esos contenidos, incluso que se convierta en una de las demandas naturales de los mexicanos, que aprendamos y sepamos ser competitivos  a diferencia de cómo hasta hoy, esperar soluciones mágicas o del estado a todos los problemas.
Un paso importante en ese sentido será, una vez aprobada la reforma, el que los legisladores volteen hacia la actual ley de radio y televisión y la modernicen. Algunos ejemplos claros de cómo asegurar competitividad y empleo a mas mexicanos están ya dados en diferentes legislaturas en la materia alrededor del mundo.
Por ejemplo, no hay industria televisiva más grande y más sana en el mundo que la canadiense. Basada en un principio que estableció la televisión americana. Ningún canal de televisión abierta o de paga puede producir sus contenidos. Uno es por la sanidad de las finanzas de cualquier canal, lo segundo y más importante, que las compañías productoras presenten todas las propuestas que quieran, Cada televisora escogerá las que considere mejores y más atractivas para su audiencia, y las empresas productoras podrán presentar diferentes programas a diferentes canales de televisión. Se evita, así la repetición ad nauseum que tienen hoy las empresas mexicanas, porque nadie puede negar que Televisa tiene cincuenta años de darnos la misma historia, y lo peor en el mismo formato y casi que con la misma gente. Por eso cada día pierde más audiencias frente a la televisión de paga, el público que importa porque es el que tiene poder adquisitivo y es al que le interesa llegar a los anunciantes. Las empresas televisoras solamente deben producir sus noticieros y deportes, todo lo demás debe ser adquirido a través de casa productoras externas. Una modificación así de sencilla provocaría una creación importante de empleos y una continua competencia por crear nuevos y más llamativos contenidos.
Otra modificación que sería importante y sobretodo detonaría el empleo en el sector, sería como en el caso de la ley canadiense obligar a las empresas cableras, sobre todo, a que por cada canal especializado extranjero que ofrezcan en su sistema, ofrezcan uno nacional con las mismas características; es decir si tienen un canal de para mujeres norteamericano, deberán tener un canal similar pero con producción nacional, en el caso de las empresas nacionales de televisión abierta esto aplica por cada serie extranjera que la televisora ponga en pantalla deberá tener una de la mismas características nacional. Por ejemplo que se pasa una serie extranjera en primetime, deberá pasarse en ese mismo canal una serie nacional también en primetime.  Estas reglas han permitido que la mayoría de los programas que se transmiten en canales como FX, Discovery Channel, Nat Geo, AXN, sean producciones canadienses.
Modificaciones a la ley que deben extenderse a las televisoras regionales y estatales, para convertirlas en estaciones productivas, atractivas y hasta parte de modelos de negocio para los estados, cosa que no sucede en la actualidad. Hacer de los sistemas regionales modelos como Canal Once lo es a nivel nacional. No tiene nada de malo ser el vocero de un gobierno, lo malo es que las demás horas de los canales gubernamentales de provincia se pierden en programas que no interesan a los habitantes de las entidades a los que supuestamente van dirigidas esas señales, cuando se podría invitar a las casas productoras locales a crear y proponer contenidos atractivos. Cuando a nivel regional existen voces que quieren y deben ser escuchadas.
Lo mismo sucede en la radio, como podemos hacer que nuestras estaciones de radio se vuelvan más que grupos de autonombrados Líderes de opinión con audiencias mínimas en una interminable perorata vacua, cuando el radio puede ser mucho más que eso y sólo basta buscar en Internet emisiones de BBC, de CBC o de PBS, para ver que el radio puede ser mucho más que ignorantes hablando de chismes de la farándula.
La reforma está aquí, al parecer no hay marcha atrás y comenzaremos a ver a nuevos jugadores en los medios. Pero después de la reforma aun quedan cosas por hacer para fortalecer ese cambio y darle muchos más beneficios a los mexicanos.

Publicado en blureport.com.mx el 15 de Marzo de 2013
Imagen: images.yourdictionary.com

viernes, 22 de febrero de 2013

House of Cards, son los contenidos lo que importa




Hoy frente a la cada día más obsoleta televisión abierta o de paga, Netflix demuestra que se pueden tener grandes contenidos, alta calidad, sin tener la infraestructura tradicional de una televisora.

Armando Enríquez Vázquez

 Una vez más. ¿Quién quiere ver una serie de televisión en televisión? Si todos los argumentos y sitios piratas y legales hacían de la televisión abierta algo obsoleto y anticuado, hoy los sitios de Internet han dado el siguiente gran paso.
Los sitios de producción de contenidos para Internet como Blip.tv, Comedy Central, Youtube que han subido series con capítulos que duran entre tres y veinte minutos cada uno han luchado por tener audiencia. Se han creado canales de televisión y pequeños cortos de publicidad en diferentes sitios de la red, con un cierto éxito, pero los cambios están a la vuelta de la esquina.
¿Cuántas veces en el último año hemos escuchado que Apple, Google, Amazon, estaban listos para producir contenidos de televisión? Muchas y sin embargo ninguno de ellos lo ha hecho. El día primero de Febrero Netflix puso entre su catálogo de contenidos una nueva serie producida especialmente por ellos para Internet: House of Cards, un thriller político. ¿Qué tiene de especial? Primero que se trata de una superproducción hablando de Internet y de televisión también. 100 millones de dólares costó la serie y el elenco está encabezado por Kevin Spacey, otra de las grandes diferencias de la oferta de la televisión abierta; los clientes de Netflix pueden decidir cuando y donde ver nos sólo un capitulo, si no como administran su serie y si la quieren ver toda de una jalón.
A menos de veinte días de haber sido estrenada, la serie es un éxito, sin que Netflix haya publicado sus datos audiencia aún, House of Cards ocupa el primer sitio en Imbd de los shows populares un rankiin que se hace tomando como base los votos de los usuarios de Internet. Surge la pregunta  ya entre los productores de Estados Unidos, sí una serie de Internet puede tener entrada en los Emmys, los premios nortemericanos para la televisión.
La producción de Netflix no termina como un experimento en House of Cards, ahora vienen series de terror, comedia y la primera serie animada infantil en co producción con Dreamworks, la compañía productora de Steven Spielberg y que dará continuación a las aventuras y personajes de una película que en inglés se llama Turbo y se estrenará en verano. La serie se llamara Turbo F.A.S.T. y se estrenara en Netflix en Diciembre.
Ahora si Amazon y otras empresas empiezan a hablar de producir contenidos originales, Netflix se puede convertir en los que ha principios de los años ochenta fue HBO o unos Años después MTV, los pioneros de una nueva industria y nueva forma de ver la televisión. ¿Qué tiene que ver todo esto con nosotros y nuestra mediocre industria de la televisión?, cuando estamos en la era de las cavernas gracias a las indecisiones y rencores de la administración pasada, y las prebendas con las que los gobiernos han honrado a los dueños del duopolio. En un país donde apenas se habla de un apagón digital y de licitar señales abiertas de televisión ¿Cómo afecta que en otros países se produzca para Internet?
Bueno no lo sé de cierto, pero lo supongo. La semana pasada cuando me llegó mi recibo de TELMEX, noté en el sobre la publicidad impresa de un sistema que compite con Netflix que se llama Claro video. Hoy los suscriptores de Netflix pagan menos que por cualquier sistema de cable o de televisión satelital, incluido Dish que es el más barato, ha desbancado a Cablevisión y SKY en el D.F. y es parte de TELMEX. Si Claro video es parte también de TELMEX y hace unos meses la gente de TELMEX salió a decir que a ellos ya no les interesaba un canal de televisión abierta, tal vez los esfuerzos para transmitir todo tipo de contenidos, incluyendo los partidos de futbol de los equipo en los que Slim ha invertido, se viertan en Internet.
Tal vez y de cualquier manera, TELMEX compita y gane una de las cadenas de televisión abierta. A final de cuentas la inversión publicitaria en la televisión es importante aun, y mucha gente en México carece todavía de computadora. Lo que sí es cierto es que los segmentos que le interesan a los comerciantes y las nuevas audiencias están muy lejos de conformarse con ser esclavos de una señal, de un día y de un horario establecido arbitrariamente por las televisoras.
A muchos en la Industria no les ha caído y no quieren que les caiga el veinte, inversiones inútiles como la del canal 28, llamado pomposamente Cadenatres, que después de casi seis años aun no trabajan con números negros, que les va a pasar si antes de poder trabajar con ganacias les llega la gran producción de Internet. Otros como los ejecutivos y dueños de Televisa y Azteca hacen pininos muy rupestres en Internet y creen que jamás nadie les hará competencia ni en televisión, ni en otros medios.
La verdad es que la industria está cambiando, el giro es importante porque en un futuro próximo, tal vez muy próximo, lo que va importar no es quien sea el dueño de los “fierros”, que imponga sus condiciones leoninas como hasta hoy. Lo importante es quien va a tener los contenidos originales que los diferencien de los demás y los conviertan en los favoritos de audiencias cada día más demandantes y en búsqueda de cosas diferentes.

Publicado en blureport.com.mx el 20 de Febrero de 2013
Imagen: badassdigest.com

jueves, 10 de enero de 2013

Desconecta el cable, apaga la televisión


¿Por qué cada día se vuelve menos atractiva la televisión? ¿Llegó acaso el momento de apagarla para siempre?

Armando Enríquez Vázquez

Hacía mucho que no me permitía ver televisión de cable o abierta y llegué a una conclusión que aburrido es ver cualquier canal de televisión.
 Muchos dirán que esto no es cierto que basta con ver el número de serie adictos que existen alrededor del mundo, que hay que ver los ratings que tiene la televisión aún y como todavía crece la inversión publicitaria en la televisión. Pero más allá de eso, hasta el zapping se ha vuelto una absurda rutina cuando más del 80% de los contenidos son repetidos y poco interesantes, finalmente en caso de querer ver de nuevo un programa, gracias a Dios tenemos ya los DVD y el Internet que nos evitan los cortes comerciales.  Acaso, ¿no es un verdadero asesinato de neuronas el hecho de que los promocionales que pasan en muchas cadenas a muchas horas a falta de comerciales son lo más repetitivo y poco creativo que hay para que el espectador trate de ver otro programa del canal?
Hace poco leía un artículo en el portal bigthink.com en el que el articulista plantea la idea  de que así como una dieta alimenticia mal balanceada trae problemas de salud y muchas veces una vida más corta, lo mismo sucede con una “dieta mal balanceada” en la información que escogemos leer. Yo me atrevería a decir que lo mismo esta pasando con la televisión. En la cadena alimenticia de nuestro cerebro la televisión abierta, la televisión por cable o satelital son finalmente versiones de la peor comida chatarra. En gran parte llenan nuestro tiempo pero al mismo tiempo nos inundan con una gran cantidad de basura, o sea los comerciales y promocionales que al final y en el inter nos impiden disfrutar del contenido real que estamos buscando y que en el peor de los casos hace que a la mitad de un programa cambiemos totalmente nuestra decisión de que ver gracias a la cantidad de basura que interpone entre nuestros contenidos.
Se ha comprobado que el cerebro tiene mayor actividad cuando uno duerme que cuando uno ve la televisión. Algunos estudios en los años sesenta del siglo pasado fueron los primeros en demostrar que el efecto que produce la televisión en nuestro cerebro es el mismo que si nos quedáramos viendo una pared en blanco. Entonces es válido pensar que no importa cuáles sean los contenidos de los cortes comerciales, al final son parte de la misma pared blanca y, sí tal vez existan aquellos a los que no les molesta y ni siquiera cuestionan, la calidad y veces que se repite la información con la que nos retacan con promocionales y comerciales. Es cierto es tal vez lo de menos, lo de más es que en interrumpen el ritmo del programa. Creo que la gran adicción a series se debe a que la mayoría de los consumidores las podemos encontrar en DVD o en línea. Y podemos consumir cuantos capítulos nos da la gana sin depender de horarios y ver la trama cortada por comerciales.
Creo que en estos momentos la televisión abierta se enfrenta a muchos retos y aquellos que duermen en su zona de confort no están a la altura de estos cambios. A mediados del año pasado se calculaba que un poco más de 34% de la población mundial tiene  acceso y utiliza Internet. Conozco casos en los que a través de las redes sociales de ciertos programas los patrocinadores han logrado promocionar productos de manera más exitosa que con el spoteo, El product placement se vuelve importante y se deben diseñar formas inteligentes para hacer el comercial dentro del programa integrado a la trama, si las televisoras abiertas quieren vivir minutos extras.
Vale la pena detenerse antes de volver a encender un televisor y preguntarse; ¿Estoy dispuesto a perder minutos irrepetibles en mi vida por ver los mismos comerciales y promocionales de siempre? 


Publicado en blureport.com.mx el 10 de Enero de 2012
 Imagen: wheatandtares.org