Participó en una de
las películas más controvertidas de cine austríaco en los años 30, fue actriz
de Hollywood, pero además fue inventora.
Armando Enríquez
Vázquez
A su llegada a Hollywood en 1937, fue llamada la mujer más
hermosa del mundo. Hedy Lamarr ya tenía sobre sus espaldas el haber
protagonizado una película que había escandalizado a Europa y que había sido
prohibida en Estados Unidos y aunque la joven austriaca siguió una carrera
cinematográfica muy exitosa en Estados Unidos, que le dio un lugar destacado en
la historia del cine, lo que muchos ignoran es que además de hermosa, Hedy
Lamarr era extremadamente inteligente y patentó junto con otro peculiar
personaje un sistema de comunicación que es el precursor del GPS y otros
sistemas de comunicación actual.
Lamarr dijo en alguna ocasión que la cuestionaron sobre su
belleza; cualquier joven puede lucir
glamorosa lo único que tiene que hacer es quedarse quieta y verse estúpida.
Hedy Lamarr nació en Viena, Austria el 9 de noviembre de
1914. Su nombre real fue Hedwig Eva Maria Kiesler. Sus padres eran judíos
conversos. La madre era pianista y el padre banquero. La situación de la
familia era más que holgada y Hedwig fue una niña muy inteligente y talentosa.
Su padre acostumbraba caminar con ella y platicar sobre el funcionamiento de
diferentes mecanismos que se iban encontrando en sus paseos. El mundo mecánico
llamó profundamente la atención de la niña que decidió estudiar ingeniería.
Pero también en sus genes estaba la herencia artística de su madre y el cine
comenzaba a ser el verdadero arte del siglo XX.
Max Reinhardt, el famoso director de teatro y de cine,
descubrió a Hedwig y la invitó tomar clases de actuación. En 1933 Hedwig
protagonizó una película llamada Éxtasis,
la película ya en el estilo final del movimiento expresionista se convirtió
en un escándalo en Austria y en toda Europa, por que mostraba a la actriz totalmente
desnuda en varias escenas y en particular en una donde la joven se metía a
nadar. Algunos críticos concuerdan que esto era lo menos escandaloso de la
película y lo que realmente tendría que haber llamado la atención de una
sociedad mojigata, es el hecho que la película muestra por primera vez
relaciones sexuales, así como el momento del orgasmo en la pantalla, todo ello
en close ups de la cara de la actriz
y sin que hubiera desnudo alguno durante esas escenas.
La película catapultó como toda historia escandalosa a la
joven y un judío dedicado a la fabricación de armamento, Friedrich Mandl, le
propuso matrimonio. Hedwig aceptó y durante los siguientes años vio la
industria de su marido crecer y a él asociarse con los Nazis a los que ella
destestaba, así como con Mussolini. Mandl era además un obseso celoso que
intentó comprar todas las copias de Éxtasis,
para que nadie viera a su esposa desnuda. Además, ejerció sobre la joven el
acoso y control más terrible que se pueda imaginar, al grado que ella sólo se
podía desnudar o bañar en presencia de él. El constante aislamiento en el que
vivió la joven en los años de su primer matrimonio, aunado a las visitas a la fábrica
y a las pláticas de su marido con clientes y empleados, le permitió continuar
sus estudios de ingeniería y desarrollar ideas sobre procesos técnicos. Pero
Hedwig, vivía presa de la demencia de su esposo quien escuchaba todas las
llamadas telefónicas de la actriz. Incluso se dice que en una ocasión Hedwig
pidió a un militar inglés invitado de su marido, la ayudara a fugarse de la
casa, aprovechando una breve ausencia de MAndl. El inglés accedió y acordaron
una hora para llevar a cabo la fuga esa mism noche. La fuga no se pudo llevar a
cabo porque Mandl había mandado poner micrófonos en el comedor y descubrió la
conspiración de Hedwig, poniéndole la grabación una vez que el invitado se retiró.
En 1937, harta y desesperada por su situación por un lado, y
preocupada por el surgimiento y empoderamiento de los Nazis, la actriz de 23
años huyó a Londres. Para lograr escapar de su casa y de la vigilancia
enfermiza de su marido, Hedwig drogó a una de sus sirvientas, le robó el
uniforme y se escabulló en la noche. Con la ayuda de joyas que tomó, llegó
primero a Paris y de ahí viajó a Londres. En la capital británica conoció al
productor de cine norteamericano Louis B. Mayer y consiguió con insistencia un
pequeño contrato en Estados Unidos y viajó rumbo a California.
En 1938 estelarizó su primera película en Hollywood; Algiers. Hedwig cambió entonces su
nombre por el Hedy Lamarr. La actriz no gustaba de fiestas, ni era afecta a las
bebidas alcohólicas, ni a las drogas. Lamarr aprovechaba sus largos ratos de
soledad para continuar con sus investigaciones científicas.
En 1939 Lamarr conoció a otro excéntrico personaje, el
músico norteamericano George Antheil, famoso por su Ballet Mecánico, pero además amigo de escritores tan importantes
como Ezra Pound, James Joyce, Ford Madox Ford, entre otros. Los dos
descubrieron que tenían muchos intereses en común, entre ellos; la preocupación
por los problemas de comunicación entre los submarinos y la forma de intervenir
en las comunicaciones en tiempos en que el mundo se encontraba bajo una amenaza
como la planteada por los alemanes.
Lamarr y Antheil comenzaron a trabajar juntos por las noches
y desarrollaron tras meses de trabajo un sistema para controlar torpedos por
radio frecuencia. El 11 de agosto de 1942 la oficina de patentes de Estados
Unidos otrogó a Hedy y George la patente para un sistema secreto de comunicación. Ambos donaron la patente al
Departamento de Estado, en específico a la marina norteamericana, como su
contribución a la causa de la guerra. El invento fue desdeñado por los
militares por 20 años, o tal vez mañosamente, puesto a un lado, pues
curiosamente se utilizó durante la crisis de misiles con Cuba en 1962, unos
meses después de que los derechos de la patente habían expirado. Por lo que
Hedy Lamarr nunca recibió un peso sobre su invento
Hedy Lamarr fue
reconocida finalmente como inventora en 1997 y como homenaje se nombró el 9 de
noviembre, fecha de su nacimiento, Día Internacional del Inventor.
A lo largo de su vida filmó más de 20 películas en Hollywood
entre 1938 y 1958. Se dice que rechazó el papel de Ilse Lund en la película Casablanca, papel que finalmente
interpretó Ingrid Bergman.
Hedy Lamarr en las décadas finales de su vida vivió aislada
del resto de los seres humanos, su comunicación incluso con sus hijos se
llevaba a cabo por teléfono y se dice que pasaba entre 6 y 7 horas al día
hablando por teléfono.
Hedy Lamarr murió en Florida el 19 de enero del año 2000,
sus cenizas fueron esparcidas conforme con su voluntad en un bosque cercano a
Viena, el gobierno austriaco le erigió una tumba simbólica.
publicado en mamaejecutiva.net el 22 de agosto de 2016
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